lunes, 30 de marzo de 2009

H.I.J.O.S.30 de marzo de 2009
JUICIO A REPRESORES EN CAPITAL FEDERAL: NUEVA ETAPA DEL JUICIO “OLIVERA-RÓVERE”

Los represores, que hace 30 años se juntaban para torturar y desaparecer, volverán a verse, ahora ante la Justicia para responder por sus crímenes.
El próximo martes 31 de marzo se incorporarán en el Juicio cuatro imputados más por delitos de lesa humanidad. Se trata de Felipe Jorge Alespeiti, Humberto José Lobaiza, Bernardo José Menéndez y Teófilo Saa. Así, se unificarán dos tramos de la causa que investiga los crímenes cometidos bajo la órbita del Cuerpo I del Ejército, que se relacionan por tener casos comunes y por la que ya está siendo juzgado el represor Jorge Olivera Róvere.
Juicio Olivera-Róvere: Primer Cuerpo del Ejército y Jefes de Área:
El 10 de febrero de 2009 el Tribunal Oral y Federal Nº 5 comenzó a juzgar al represor Jorge Olivera Róvere por más de 100 delitos de lesa humanidad, entre ellos secuestros, desapariciones y asesinatos. Olivera Róvere era el responsable de los Centros Clandestinos de Detención, Tortura y Exterminio de la subzona de Capital Federal. Él era uno de los que decidía sobre la vida y la muerte de los 30.000 detenidos-desaparecidos. Hoy goza el derecho de un Juicio justo, algo que les privó a los 30.000.
Todos los imputados del Juicio han sido excarcelados, por lo cual llegaron a Juicio en libertad. Bernardo Menéndez, por su parte, ejerce su propia defensa. Estos asesinos del pueblo siguen viviendo entre nosotros, mientras son juzgados por haber secuestrado, torturado y desaparecido a miles de compañeros y compañeras.
El primero en ocupar el banquillo en este Juicio fue el represor y ex general Jorge Olivera Róvere, juzgado por 120 privaciones ilegítimas de la libertad y 4 homicidios, en tanto jefe de la Sub-zona Capital Federal, una de las siete sub-zonas en las que se encontraba dividida la jurisdicción operacional del Cuerpo I del Ejército.
El debate del segundo tramo del Juicio concentra 154 privaciones ilegítimas de la libertad - 32 de ellas compartidas por Olivera Róvere - por las cuales se responsabiliza a cinco miembros del Ejécito, ex jefes de diferentes áreas en las que se encontraba dividida dicha Sub-zona Capital Federal. Se trata de Felipe Jorge Alespeiti, Humberto José Lobaiza, Bernardo José Menéndez, Teófilo Saa y Rodolfo Enrique Wehner (no será juzgado en este Juicio).
Las caras de los genocidas:
Este Juicio es de carácter Oral y Público, pero la interpretación que hizo hasta el momento el Tribunal Oral y Federal Nº 5 –TOF 5-, integrado por los Jueces Guillermo Gordo, Daniel Obligado y Ricardo Farías, está lejos de lo que debería ser una interpretación a la altura de los hechos juzgados. El Tribunal no permite el acceso de reporteros gráficos y audiovisuales, a pesar de la Acordada de la Corte Suprema de Justicia al respecto.
Gracias a la lucha, hemos logrado que al comienzo del Juicio fuera fotografiado el represor Jorge Olivera Róvere y todos conozcamos la cara de ese asesino. Porque a los genocidas los juzga un Tribunal, pero los condenamos todos. Porque todos somos víctimas de sus delitos, porque siguen viviendo entre nosotros, porque todos tenemos que conocer las caras de los asesinos de los 30.000. Por eso seguimos luchando para que el TOF 5 permita la cobertura de los Juicios como corresponde y no como esos jueces quieren, escondiendo a los genocidas.
Todos estos imputados volverán a sus casas. Caminarán entre nosotros, en el kiosco, la panadería, el cine. En cualquier lugar de sus barrios pueden estar, porque están sueltos. ¿No tenemos derecho a conocer sus caras y repudiarlos?, ¿no tenemos derecho a saber quiénes son y no querer compartir lugares con ellos, que deberían estar en cárceles comunes, con condenas perpetuas y efectivas?. Esperamos que los jueces lo entiendan de una vez por todas, porque es un reclamo de toda la sociedad que sigue fortaleciendo esta democracia.
Acerca de los imputados:
Felipe Jorge Alespeiti: Coronel (r), jefe del Regimiento de Infantería 1 “Patricios”, y como tal, jefe del Área II de la Sub-zona Capital Federal entre el 16 de octubre de 1975 y el 22 de septiembre de 1976.Humberto José Lobaiza: Coronel (r), fue asimismo jefe del Regimiento “Patricios” y jefe del Área II de la Sub-zona Capital Federal, entre el 6 de diciembre de 1975 y el 30 de noviembre de 1977.Teófilo Saa: General de brigada (r), ocupó los mismos cargos que Alespeiti y Lobaiza, pero entre el 5 de diciembre de 1977 y el 18 de diciembre de 1979.Bernardo José Menéndez: Coronel (r), jefe del Grupo de Artillería de Defensa Aérea 101 y, como tal, jefe del Área V de la Sub-zona Capital Federal entre el 26 de noviembre de 1976 y el 26 de enero de 1979.Rodolfo Enrique Wehner: suspendido - no será juzgado en este juicio. General de División (r), jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín” y, como tal, jefe del Área III de la Sub-zona Capital Federal, desde el 24 de marzo de 1976 hasta el 15 de noviembre de 1977.

Invitamos a presenciar los Juicios a los genocidas. Pueden hacerlo presentándose con su DNI en el 6º piso de los Tribunales de Comodoro Py 2002, a las 9:00 (las audiencias comienzan a las 10:00 horas).

A LOS GENOCIDAS LOS JUZGA UN TRIBUNAL, PERO LOS CONDENAMOS TODOS


CÁRCEL COMÚN, PERPETUA Y EFECTIVA PARA LOS GENOCIDAS, CÓMPLICES E IDEÓLOGOS
RESTITUCIÓN DE LA IDENTIDAD DE NUESTROS HERMANOS APROPIADOS
APARICIÓN CON VIDA YA DE JORGE JULIO LÓPEZ

H.I.J.O.S. Regional CapitalHijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silenciowww.hijos-capital.org.arwww.fotolog.com/hijos_capitalhijos@hijos-capital.org.ar15-3-571-0767






A 33 años del genocidio
Baronetto: “Los militares llegaron al genocidio con complicidad de la Justicia”
Sábado 28 de marzo de 2009, por
Corresponsalía Río Cuarto *

El miércoles pasado estuvo en Río Cuarto Luis "Vitín" Baronetto, secretario Adjunto de la CTA Córdoba y Director de Derechos Humanos de la Municipalidad de Córdoba. Participó en la Sala de Sesiones del Concejo Deliberante de un video-debate sobre los fusilamientos de los detenidos en la UP 1 de la capital provincial convocado por la Organización Territorial Malón (OTM-CTA).
En el encuentro llevado a cabo al anochecer del miércoles 25 de marzo en el Concejo Deliberante, con la participación de más de medio centenar de personas, Luis Miguel Baronetto fue presentado por el secretario General de la CTA Río Cuarto, Carlos Valduvino. Con anterioridad, Baronetto intervino en una jornada similar, esta vez con los estudiantes del Colegio Industrial, invitado por la Juventud de la CTA de esa ciudad del sur cordobés.
Luis Baronetto sufrió la pérdida de su esposa Marta en los fusilamientos de la UP 1. Hoy pide por la sustitución de un miembro del tribunal que lleva la causa por haber tenido participación en el golpe.
“Mar­ta era una maes­tra de Vi­lla El Li­ber­ta­dor, un ba­rrio muy po­bre. Ella mis­ma era de un ho­gar bas­tan­te hu­mil­de. Era ca­te­quis­ta en la pa­rro­quia y yo es­ta­ba es­tu­dian­do pa­ra cu­ra en ese mo­men­to. Nos en­con­tra­mos y de­jé el se­mi­na­rio. Ella si­guió dan­do cla­ses en la es­cue­li­ta San Jo­sé Obre­ro, que le de­cían ‘del tran­vía’”, cuen­ta "Vitín" Ba­ro­net­to, quien su­frió la pér­di­da de su es­po­sa en la úl­ti­ma dic­ta­du­ra mi­li­tar.
Con­ti­núa: “Nos ca­sa­mos en el ba­rrio, yo es­ta­ba en el cen­tro ve­ci­nal, mi­lita­ba en la Ju­ven­tud Pe­ro­nis­ta y des­pués en el Par­ti­do Pe­ro­nis­ta Au­tén­tico, que es­ta­ba li­ga­do a Mon­to­ne­ros. Nos de­tu­vie­ron en mi ca­sa en agos­to del ‘75, te­nía­mos una hi­ja de 8 me­ses en ese mo­men­to y des­pués tu­vi­mos otro hi­jo que na­ció en la cár­cel el 16 de ju­lio del ‘76. A ella la ma­ta­ron el 11 de oc­tu­bre de ese año”.
Hoy Ba­ro­net­to es se­cre­ta­rio de De­re­chos Hu­ma­nos en la Mu­ni­ci­pa­li­dad de Cór­do­ba y secretario Adjunto de la Central de Trabajadores de la Argentina de la provincia de Córdoba y, con los fa­mi­lia­res de quie­nes fue­ron fu­si­la­dos jun­to a su mu­jer, es­tá lle­van­do a ca­bo un pe­di­do par­ti­cu­lar en la cau­sa que in­ves­ti­ga el ca­so: que sea sus­ti­tui­do uno de los miem­bros del tri­bu­nal.
¿Cuál es el pe­di­do de es­te gru­po de fa­mi­lia­res?
La cau­sa, que ca­sual­men­te to­da­vía no ha si­do ele­va­da a jui­cio y que la Jus­ti­cia fe­de­ral ha ve­ni­do mar­gi­nan­do, es la que ya han nom­bra­do: “La cau­sa mal­di­ta de Cór­do­ba”. Tie­ne que ver con el fu­si­la­mien­to de 29 pre­sos po­lí­ti­cos que es­ta­ban le­gal­men­te de­te­ni­dos en la cár­cel y cu­yo tras­la­do fue au­to­ri­za­do por jue­ces y fun­cio­na­rios ju­di­cia­les de ese mo­men­to. Qui­zás és­ta sea la par­ti­cu­la­ri­dad más fuer­te que tie­ne la cau­sa de la UP 1, por­que no se tra­ta de de­sa­pa­re­ci­dos, si­no de pre­sos le­gal­men­te de­te­ni­dos.
Los he­chos
El 11 de oc­tu­bre de 1976, el ge­ne­ral Juan Bautista Sa­siaiñ fir­mó una au­to­ri­za­ción por la que per­mi­tía re­ti­rar de la UP 1 a los de­te­ni­dos Flo­ren­cio Díaz, Pa­blo Ba­lus­tra, Jor­ge Gar­cía, Mi­guel A. Ce­ba­llos, Os­car H. Hu­bert y Mar­ta Gon­zá­lez de Ba­ro­net­to. To­dos ellos fue­ron fu­si­la­dos cer­ca de la uni­dad pe­ni­ten­cia­ria.
Se­gún los do­cu­men­tos del Nun­ca Más, Luis Mi­guel de­cla­ró en 1983: “El 11 de oc­tu­bre de 1976, apro­xi­ma­da­men­te a las 16 hs, es­tan­do Mar­ta de­te­ni­da y alo­ja­da en la cár­cel del ba­rrio San Mar­tín, Cór­do­ba, fue re­ti­ra­da por per­so­nal mi­li­tar sin mo­ti­vo ni ex­pli­ca­ción al­gu­na [...] Es­ca­sa­men­te una ho­ra des­pués fue­ron fu­si­la­dos a po­cas cua­dras de la cár­cel. Mar­ta pre­sen­ta­ba va­rios im­pac­tos de ba­la en el ros­tro y su cuer­po de­no­ta­ba ha­ber caí­do a tie­rra.
Un co­mu­ni­ca­do mi­li­tar fir­ma­do por el en­ton­ces co­ro­nel Vi­cen­te Me­li, del Ter­cer Cuer­po de Ejér­ci­to, in­for­mó que el ve­hí­cu­lo en que eran tras­la­da­dos fue in­ter­cep­ta­do por ve­hí­cu­los ci­vi­les en­ta­blán­do­se un in­ten­so ti­ro­teo, a raíz del cual mu­rie­ron to­dos los de­te­ni­dos po­lí­ti­cos”.
Baronetto co­men­tó que en el mar­co de es­ta cau­sa tam­bién se ha vin­cu­la­do a Jor­ge Ra­fael Vi­de­la “por­que se­gún la Cons­ti­tu­ción, que no ha­bía si­do de­ro­ga­da en el ‘76 si­no su­pe­di­ta­da a los es­ta­tu­tos del pro­ce­so, nin­gún pre­so pue­de ser re­ti­ra­do de la cár­cel sin la au­to­ri­za­ción de la au­to­ri­dad ba­jo cu­ya res­pon­sa­bi­li­dad es­tá el de­te­ni­do”.
¿A qué juez es­tá des­ti­na­da la de­nun­cia de los fa­mi­lia­res?
He­mos de­nun­cia­do an­te el Con­se­jo de la Ma­gis­tra­tu­ra al ac­tual juez Car­los Ote­ro Ál­va­rez, in­te­gran­te del Tri­bu­nal Oral 1, que es­tu­vo en el jui­cio a Me­nén­dez el año pa­sa­do y que vol­ve­rá a es­tar­lo en los jui­cios en la pri­me­ra eta­pa del año. En aque­lla épo­ca fue se­cre­ta­rio pe­nal del Juz­ga­do Fe­de­ral nú­me­ro 1, y sus­cri­bió las au­to­ri­za­cio­nes pa­ra que fue­sen re­ti­ra­dos es­tos pre­sos fu­si­la­dos.
Ba­ro­net­to con­ti­núa in­for­man­do: “Su­pon­ga­mos que des­pués del pri­mer re­ti­ro que él au­to­ri­zó ha­ya si­do sor­pren­di­do en su bue­na fe y quie­nes au­to­ri­zó ha­yan si­do ma­ta­dos, pe­ro fue­ron en to­tal 10 he­chos. Hu­bo 9 he­chos más igua­les, don­de los pre­sos eran re­ti­ra­dos de la cár­cel con au­to­ri­za­ción del juz­ga­do in­ter­vi­nien­te y lue­go eran muer­tos en su­pues­tos en­fren­ta­mien­tos o in­ten­tos de fu­ga”.
¿Qué rol cum­plió la Jus­ti­cia en la úl­ti­ma dic­ta­du­ra?
Los mi­li­ta­res no po­drían ha­ber lle­va­do el ge­no­ci­dio en la mag­ni­tud que lle­gó en el país, sin com­pli­ci­dad de vas­tos sec­to­res so­cia­les. Aquí hu­bo sec­to­res em­pre­sa­ria­les, fá­bri­cas que fa­ci­li­ta­ron ins­ta­la­cio­nes pa­ra el se­cues­tro y la tor­tu­ra de sus co­mi­sio­nes in­ter­nas; se se­ña­la tam­bién la com­pli­ci­dad de cier­tos obis­pos que mi­ra­ron pa­ra otro la­do. La Jus­ti­cia, una he­rra­mien­ta fun­da­men­tal den­tro de las ins­ti­tu­cio­nes de­mo­crá­ti­cas fue, sin du­das, una par­te im­por­tan­te en es­te pro­ce­so. Sin em­bar­go, aún no te­ne­mos a nin­gún juez pro­ce­sa­do.
¿Qué res­pues­ta tu­vie­ron des­de los or­ga­nis­mos de De­re­chos Hu­ma­nos en es­ta lu­cha?
El tra­ba­jo se es­tá ha­cien­do con los fa­mi­lia­res de los fu­si­la­dos. Al­gu­nos or­ga­nis­mos que han pues­to el acen­to en el tra­ba­jo por la bús­que­da de fa­mi­lia­res de­sa­pa­re­ci­dos, no han vi­vi­do la ex­pe­rien­cia del ac­cio­nar de la Jus­ti­cia, por­que no es­ta­ban de­te­ni­dos le­gal­men­te.
Fuente: Luis Schlossberg, Diario Puntal de Río Cuarto-- RED DE NOTICIAS DE DERECHOS HUMANOSPOR UN BICENTENARIO SIN IMPUNIDAD A LOS GENOCIDAS


SOCIEDAD › MEMORIA. EL MUSEO REGIONAL DE LA CIUDAD DE SAN LORENZO Y LA HISTORIA DE ALBERTO LOSADA, UN NN QUE RECUPERO SU IDENTIDAD.
Testimonio de la herida permanente

El de Alberto Isidoro Losada fue el único de los cuerpos enterrados como NN en 1975 en el cementerio municipal de San Lorenzo, cuya identidad pudo ser recuperada. La lucha tenaz de su familia durante todos estos años, el espacio abierto en el museo sanlorencino, el compromiso de la vicegobernadora Griselda Tessio y el trabajo minucioso, científico y testimonial del antropólogo Juan Nóbile.

La estampa de Alberto Losada a los 20 años. Dos años más tarde sería asesinado y enterrado como NN en San Lorenzo.


Por Alicia Simeoni
"Es una tristeza tan grande que te den semejante 'chicazo' en una urnita así de pequeña". Américo Losada, 81 años, residente en Córdoba, dibuja con sus manos el tamaño del pequeño espacio que ocupaban las cenizas de su hijo cuyos restos fueron encontrados, y luego identificados, en el cementerio municipal de la ciudad de San Lorenzo. El de Alberto Isidoro Losada fue el único de los cuerpos enterrados como NN en 1975 cuya identidad pudo ser recuperada y su estampa fotográfica de cuando tenía alrededor de 20 años -lo asesinó el terrorismo de Estado a los 22-, integra ahora la muestra Espacio de la Memoria del Museo Regional de la ciudad de San Lorenzo. Esa muestra que armó y preparó el antropólogo Juan Nóbile, quien es perito oficial nombrado por el Juzgado Federal Nº 4 de Rosario para investigar los enterramientos clandestinos en la necrópolis de la vecina ciudad, está dedicada ahora a que nadie olvide el genocidio, al compromiso con la vida y con la educación permanente de la sociedad. Américo Losada y su hija Marta, casi cuatro años menor que Alberto, fueron los invitados especiales de la presentación que Nóbile hizo, en Rosario, del Espacio Memoria junto al intendente sanlorencino Leonardo Raimundo y a la vicegobernadora Griselda Tessio, en la Sala Rodolfo Walsh de la sede del gobierno provincial. Homenaje a la tenacidad del padre en la incansable búsqueda de su hijo. Testimonio de la herida permanente en la vida de una de las 30.000 familias que en la Argentina quedaron destrozadas por la acción del terrorismo de Estado que comenzó mucho antes del golpe militar de 1976. Los familiares, cada uno, hizo lo que pudo con su dolor.
"No puedo decir que estoy alegre porque lo encontré después de tanto buscarlo, sólo tengo un poco más de paz porque sé donde está, pero el dolor es el mismo. Piense lo que significó que entraran a mi casa a semejante muchacho, medía 1.97, adentro de una urnita. Yo no vi cuando armaron sus restos, no quise llevar más angustia a mi mujer que tenía miedo que me hiciera mal. Pero sí lo vio mi hija Marta y no tuvo dudas, era Alberto. Yo ya había visto algo de las excavaciones en el cementerio de San Vicente, en Córdoba, y me daba mucha rabia y dolor. Pero me sobreponía un poco, esos restos no eran de mi hijo". En este caso el desempeño del Equipo de Antropología Forense, el de la otra perito, la historiadora Gabriela Aguila y de Nóbile en particular permitieron que "no se tengamos dudas, y que toda la investigación, y luego la reconstrucción de los restos de Alberto permitieran decirle a mi hija, 'este es tu hermano".
Alberto Isidoro Losada tenía 22 años cuando desapareció y había nacido el 25 de febrero de 1953 en la ciudad de Córdoba. Don Américo vio por última vez a su hijo el 22 de marzo de 1975, cuando el chico se fue de la casa familiar en la capital mediterránea. La reconstrucción histórica habla de que vino a Rosario en su condición de militante del ERP?PRT. Siguiéndole los pasos, la vivienda de los Losada fue invadida de inmediato por las bandas parapoliciales y un tiempo después, el 15 de mayo de 1975, alguien golpeó la ventana de la casa y les dijo que lo habían matado en Casilda. Al día siguiente, Losada padre ya estaba en Rosario, donde comenzó el derrotero que duró más de 30 años golpeando las puertas del Comando del II Cuerpo de Ejército, las dependencias policiales y judiciales sin que nadie le diera respuesta. En ese camino fue recibido en la organización Familiares de Detenidos-Desaparecidos por Razones Políticas y Gremiales y Alicia Lesgart le tomó su primera denuncia que más tarde integraría las recepcionadas por la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas).
Cuando le preguntaron a Juan Nóbile si quería invitar a alguien a la presentación de la muestra pidió la presencia de Américo Losada. "Uno los busco creyendo que va a encontrar alivio pero no, el dolor, al encontrarlo, sigue igual".
Losada padre recordó con Rosario/12 -como ya lo había hecho cuando este diario publicó en exclusiva la información acerca de la identificación de los restos de Alberto Isidoro Losada-, que trabajaban juntos en la planta de Materfer, la fábrica de materiales ferroviarios. Lo hacía de día y de noche terminó su bachillerato como técnico electrónico para entrar luego en la carrera de ingeniería. "Le gustaba el básquet y el fútbol, medía 1.97, a los 16 era titular de un equipo de básquet de primera B, también tocaba la guitarra y era bueno", dijo el jueves pasado en la sede de la gobernación. En ese año, en 1975, en pleno reinado de la Triple A que actuó bajo el permiso y la protección del gobierno de Isabel Perón, "no se podía hablar -recuerda Losada-, en el sindicato andaban armados y me decían 'dígale a su hijo que no conteste'. 'Bueno, entonces, ustedes no lo hinchen, no lo molesten a él' les repondía yo. Cuando le decía que se vaya, porque corría peligro por su militancia, él me contestaba -no, no me voy a ir, si nos vamos todos no queda nadie y van a hacer lo que quieran con nosotros".
Cuando don Américo vino a Rosario y fue al Comando, muy a secas le dijeron que el juzgado de instrucción funcionaba "en el cuartel". Fue y volvió de distintos lugares y un militar, del que no sabe su nombre, pero recuerda que tenía alguna 'tirita', mostró un rasgo de humanidad y le pidió el número de documento de su hijo para averiguar qué pasaba. Losada se lo dio y después de un rato, cuando volvió a preguntarle, el hombre vaciló y sólo le contestó que ya le informaría el juez de Instrucción militar. "Ahí fue que yo me dije a mí mismo que mi hijo estaba muerto"
La vida de los Losada en Córdoba transcurrió con la angustia interminable de quienes buscaron a sus familiares -y aún lo siguen haciendo-, con una presencia siempre invocada, la del hijo, el hermano, el tío, que nunca aparecía. "En algún sentido era como un fantasma", así ocurría para mis hijos, dice Marta, la hermana de Alberto. Al escucharlos a ambos, padre e hija, aparece impiadoso el drama de las familias a quienes les arrancaron alguno de sus integrantes con el permiso estatal y donde cada quien hizo con el dolor lo que pudo. Américo Losada fue quien se dedicó a recorrer cada punta, cada hilo que aparecía y que podía acercarlo a saber qué había sucedido con su hijo.
-¿Qué querés recordar de tu hermano?, le preguntó este diario a Marta Losada.
-A mí todo esto me hace muy mal, yo no soy de ir a todos los actos, tampoco lo hacía mi madre. Mi padre siempre fue sólo. ¿El hecho de haberlo encontrado? Uno siempre pensaba en eso como para decir, cierro un círculo, para que todo ese dolor que tuvimos durante 31 años salga, pero no se termina, sigue y sigue y es una herida que no se cierra nunca. Yo lo hablaba con mis amigas, no es lo mismo para el que entierra a alguien. Yo entré cuando armaron sus restos, pensé que si no lo hacía me iba a quedar mal con eso. Yo soy enemiga de idealizar a la gente, no era un ser perfecto, era como cualquiera de nosotros pero tenía el coraje y los ideales que tenían todos los jóvenes en los '70. Era un chico como cualquier otro, pero con tantas ganas de que todo cambiara, de que todo fuera de otro modo. Eso lo hacía distinto a los demás, a mí y al resto de los que no hicimos nada. Era 3 años y 7 meses más grande que yo. Esto de encontrarlo fue para mi mamá muy importante, ella murió al año siguiente de que lo identificaron. Cuando entraron la urna por un rato a casa, la traía mi hijo, a mi mamá se le vinieron 20 años más encima. Nos hizo bien para saber dónde estaba, pero a ala vez fue el fin de las esperanzas. Porque por más que uno se diga 'son tantas años, cómo voy a pensar que está vivo', el deseo y las ganas no se terminan. Es lo que nos tocó vivir. Mi hermano murió haciendo lo que quería. Hubo momentos en que tuve mucha rabia, por supuesto con lo que pasó y con lo que le hicieron, pero también con él. Cuando murió mi mamá pensé que si él no hubiera elegido lo que eligió nuestra vida hubiese sido diferente. Pero era lo que Alberto sentía y mi rabia es también porque hubiera querido tenerlo conmigo y haber compartido todo, mis hijos. En mi casa siempre se vivió con un 'fantasma'. Ahora pueden decir que tienen un tío que está en tal lugar, aunque el dolor siga toda la vida.


SOCIEDAD
Enterramientos clandestinos
Los enterramientos clandestinos del cementerio de San Lorenzo fueron denunciado años atrás por una mujer de 80 años que después de tanto tiempo decidió concurrir al juzgado Federal Nº 4, patrocinada por el Equipo Jurídico por los Derechos Humanos, y contar lo que había visto en 1975, cuando llevaba flores a sus familiares. Se trataba de camiones militares descargando bolsas de nylon y tirándolos en huecos cavados en un sector de la necrópolis cercano a la autopista Rosario?Santa Fe.
De esos enterramientos pudieron exhumarse varios cuerpos, algunos correspondientes a personas que vivían en la calle, pero otros correspondía al universo de investigación que tenían a su cargo el antropólogo Juan Nóbile la historiadora Gabriela Aguila y el Equipo de Antropología Forense. Hasta ahora sólo se pudo recuperar la identidad de uno de los cuerpos exhumados, el de Alberto Isidoro Losada, pero hay otros cuatro que están en investigación. Dos de ellos pueden corresponder a quienes se suponen que fueron asesinados junto Losada, presumiblemente en Casilda, pero no se logró obtener el aporte de familiares cercanos para poder determinar con exactitud la identidad.
La muestra preparada por Nóbile y presentada el jueves pasado en la sala Walsh de la gobernación rosarina, está dividida en el breve espacio constitucional de los 70, luego realiza un abordaje del golpe de estado y allí lo que tiene que ver con la represión, la muerte, el Mundial '78, la guerra de Malvinas y la recuperación de la democracia. Tiene además un apartado especial que es para los familiares de desaparecidos de la ciudad de San Lorenzo.
"Solo pretendemos aportar a que la gente que vivió en esa época reflexione como sociedad y para los jóvenes que nacieron en democracia, tengan un elemento más para generar conocimiento sobre lo que pasó".

SOCIEDAD PALABRAS DE LA VICEGOBERNADORA TESSIO EN EL ACTO EN ROSARIO
"Apostar por el otro, por el cambio"

El intendente de San Lorenzo, Raimundo, Tessio y Juan Nobile
Por Alicia Simeoni
La vicegobernadora Griselda Tessio, quien fue titular de Unidad Fiscal sobre Delitos de Lesa Humanidad creada por la Procuradoría General de la Nación, tuvo las palabras más conmovedoras, cuando rindió homenaje a la figura de Américo Losada "como emblema de un padre que buscó denodadamente los restos, la memoria y la sonrisa de su hijo". Tessio, que cultiva una oratoria atractiva y profundamente humanista, hizo referencia a la Sala Rodolfo Walsh donde se realizaba el acto de presentación de la muestra Espacio de Memoria, para valorar, en especial, esa reunión realizada en lo que fue "un lugar de terror, de oscuridad, de noche y niebla que representaban para la ciudad el emblema palpable del genocidio rosarino".
Como acostumbra hacerlo para abordar distintas cuestiones, Tessio formuló un interrogante: -"¿Qué hubiera pasado si hubiera triunfado (Agustín) Feced- Podríamos decir que en lugar de 30.000 desaparecidos hubiese habido muchos más". Después siguió con que se había ganado sobre los muertos y la sangre derramada y con el pedido de justicia para aquellos que mataron, ejecutaron y torturaron. Recordó entonces que se estaba en el ámbito tenebroso "de un psicópata de Gendarmería que se autotitulaba 'señor de vidas y hacienda de los rosarinos', que decía que todas las noches largaba 3.000 perros rabiosos a cazar gente por Rosario". A esa altura era obligada la referencia a la "jactancia" del genocida, porque como ella misma explicó, si hubieran sido 3.000, también hubiesen sido muchos más los muertos rosarinos..."Tal vez eran 150, 200, 300, pero era cierto que eran rabiosos, que salían a cazar y era cierto también que la sociedad civil estaba indefensa porque el Estado era el enemigo principal y terrorista...Era cierto que la vida no valía y que todos estábamos bajo sospecha y que se detenía un chico a las 6 de la mañana y a las 5 de la tarde estaba muerto por la impericia y la jactancia de un cabo de cuarto que le atravesó la cabeza de un balazo y que después se trató de ocultar. Por esas cosas de la vida luego se generó una cuestión internacional y la caída de Feced".
Pero lo interesante -siguió Tessio- "pareciera ser que la vida y la memoria triunfan, que aún en el ghetto podíamos dibujar una flor en la pared. Que aún en la pared de este Servicio de Informaciones monstruoso podía haber gestos de amor. Que aún cuando llevaban a las secuestradas a dar a luz a la Maternidad Martin -y ahí se refirió a la sobreviviente Marta Bertolino- había una enfermera que arriesgaba su vida y le preguntaba a qué número telefónico tenía que avisar. Aún ahí, en los lugares más sórdidos de la condición humana -dijo- había una chispa de condición humana. Y eso nos hace creer y seguir creyendo en la condición humana y por eso hacemos política, porque si no, nos dedicaríamos a sembrar geranios o a bordar punto cruz, o para quienes tienen fe, recluirse en el monasterio. Porque la política significa eso, apostar por el otro, por los otros, por el cambio, por la transparencia, por la participación, por el progreso, por la inclusión social".
-- RED DE NOTICIAS DE DERECHOS HUMANOSPOR UN BICENTENARIO SIN IMPUNIDAD A LOS GENOCIDAS



Suman 101 los represores que serán juzgados durante 2009Todas las causas son por violaciones a los derechos humanos. Se suman a los 41 que ya fueron condenados y a los 156 que están siendo enjuiciados. En la lista figuran Luis Abelardo Patti , Antonio Bussi y Reynaldo Bignone.
Unos 101 represores, entre ellos Luis Abelardo Patti, serán juzgados este año en causas por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, sumándose así a los 156 que ya están en etapa de juicio y a los 41 que fueron condenados.Este dato se desprende de un informe elaborado por la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de las causas por violaciones a los Derechos Humanos cometidos durante el terrorismo de Estado, a cargo de Jorge Auat, y dependiente de la Procuración General de la Nación.En el documento se destaca que de esos 101 imputados que ya tienen requerimiento de elevación a juicio, 81 lo harán por primera vez, en tanto que el resto de los imputados que este año serán juzgados en diferentes causas en todo el país ya tienen en curso otros juicios e, incluso, algunos de ellos ya han sido condenados en otras causas.Entre los 81 represores que este año serían juzgados por primera vez se destaca Luis Abelardo Patti por la causa "Riveros, Santiago Omar y otros sobre Privación Ilegal de la Libertad, tormentos, homicidio, etc", de la Fiscalía Federal Número 2 de San Martín, provincia de Buenos Aires, con fecha de elevación a juicio del 6 de marzo del 2009.Otros imputados que tienen ya requerimiento de elevación a juicio son Amelong, Juan Daniel; Azic, Juan Antonio; Bignone, Reynaldo Benito Antonio; Bussi, Antonio Domingo; Meneghini, Juan Fernando.De concretarse estos juicios, el número total de personas en etapa de juicio sería 258, lo que indicaría "un avance" respecto a las 156 que existen en la actualidad, con al menos una causa en etapa de juicio."La existencia de esta cantidad de procesados es un indicador del avance y el volumen de este proceso general de juzgamiento que revela la dimensión de los juicios orales venideros", dijo a Télam Pablo Parenti, el coordinador de la Unidad Fiscal que dirige Jorge Auat.Parenti agregó que "esta circunstancia da cuenta de la consolidación de tal proceso que, aún con sus dificultades, tiende hacia el incremento del número de procesados en muchas jurisdicciones del país".En total, hasta el momento unas 549 personas ya fueron procesadas por crímenes contra la humanidad durante el terrorismo de Estado.Pero, además, se espera que en el transcurso de 2009 se produzca la apertura de juicios en diez provincias del país y en cuatro localidades de la provincia de Buenos Aires, entre ellos los emblemáticos Unidad Penitenciaria I (UPI), Brusa, Feced, Margarita Belén, Campo de Mayo y Ragone.Estos debates orales se desarrollarían durante 2009 en Córdoba, Mendoza, Mar del Plata, Rosario, Santa Fe, San Martín, Corrientes, Tucumán, Santiago del Estero, Bahía Blanca, Formosa, Resistencia, La Plata Salta y Posadas.Se aguarda también el avance de las causas que están a la espera de juicio oral en Capital Federal, a partir del pedido presentado ante la Cámara Nacional de Casación Penal por la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de las Causas por Violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante el Terrorismo de Estado, dependiente del Ministerio Público.Todos estos avances fueron posibles tras la anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida en 2003, que impedían el juzgamiento y la sanción penal de los crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado.Existe también un pedido concreto de la Procuración General de la Nación de que las causas se agrupen por Centro Clandestino de Detención, para agilizar sus trámites y la realización de los juicios.


Los 101 imputados
Unos 101 represores, entre ellos Luis Abelardo Patti, serán juzgados este año en causas por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, sumándose así a los 156 que ya están en etapa de juicio y a los 41 que fueron condenados.Los 101 imputados con requerimiento de elevación a juicio son: Acuña, Héctor Raúl; Albornoz, Roberto Heriberto; Almeida, Domingo; Alvarez, Anselmo Rolando; Alvarez, Francisco Orlando; Amelong, Juan Daniel; Arias Duval, Alejandro Agustín; Azic, Juan Antonio; Basualdo, Segundo Andrés; Bautista, Jorge Enrique; Beltrametti, Juan Antonio y Bettolli, José Tadeo Luis.Bignone, Reynaldo Benito Antonio; Bossie, Antonio Federico; Breard, Enzo; Bussi, Antonio Domingo; Caballero, Humberto Lucio; Caggiano Tedesco, Carlos Humberto; Camicha, Juan Carlos; Campos, Rodolfo Anibal; Capdevilla, Carlos Octavio; Cardozo, José María; Cattáneo, Alberto Luis; Corsi, Enrique Leandro; Cosso, Elbio Osmar; Costanzo, Eduardo Rodolfo; De Cándido, Armando Luis y De Cándido, Carlos Esteban.Del Real, Emilio; Donda, Adolfo Miguel; Dopazo, Orlando Oscar; Dupuy, Abel David; Espeche, César Hugo; Esposito, Eduardo Alfredo; Etchecolatz, Miguel Osvaldo; Falco, Luis Antonio; Fariña, Jorge Alberto; Favole, Luis; Fernández Miranda, Osvaldo Armando; Fernández, Ramón; Galarza, Oscar Alberto; Gandola, Ramón Andrés; García, Carlos; Gentil, Miguel Raúl; Gil, Sergio; y Gonzalez, Luis.González, Marino Héctor; Guallama, Hugo Alberto; Guerrieri, Pascual Oscar; Herrera, Pedro Javier; Herrera, Rubén Nelson; Jurio, Carlos Domingo; Lucero Lorca, Celustiano; Luján, Horacio Elizardo; Magnacco, Jorge Luis; Manader, Gabino; Marandino, Carlos; Marin, José; Mayorga, Horacio; Medina, José; Meneghini, Juan Fernando; Menéndez, Luciano Benjamín; Meza, Ramón Esteban; y Morel, Catalino.Mulhall, Carlos Alberto; Muñoz, Jorge; Oyarzabal, Juan Agustín; Paccagnini, Rubén; Pagano, Walter Dionisio Salvador; Patetta, Luis Alberto; Patrault, Luis Vicente; Patti, Luis Abelardo; Pelliza, Alberto Enrique; Peratta, Jorge Luis; Pérez Blanco, Jorge; Porra, Abel Zenón; Ramos, Bonifacio; y Ramos, Feliciano.Rearte, Jorge E; Rebaynera, Raúl Aníbal; Ríos, Víctor; Riveros, Santiago Omar; Rodríguez Valiente, José María; Rodríguez, Luis Alberto; Roldán, Rubén Héctor; Romero, Félix Oscar; Romero, Valentín; Ruffo, Eduardo Alfredo; Saint Amant, Fernando Manuel; Sertorio, Osvaldo; Smaha Borzuk, Eduardo; Sosa, Luis; y Spada, Angel Ervino Steimbach, Federico Sebastián Domingo; Valussi, Alberto Horacio; Vega, Isabelino; Vergez, Héctor Pedro; Verplaetsen, Fernando Exequiel; Wehner, Rodolfo Enrique Luis; Yapur, Tamer; y Zimmerman, Mario Albino.

-- Fuente: Telam, domingo 29 de marzo 2009
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CIUDAD › "SACAMOS SUS RASGOS DE LA FOTO QUE HABIA PUESTO ROSARIO/12"
Cómo detuvieron a Barba Cabrera
El jefe de la Unidad Regional II del Centro de la Policía de Seguridad Aeronáutica de Córdoba, Martín Bruna, relató cómo se guiaron por la fotografía publicada por este diario para detener el represor rosarino en Cosquín.

Esta es la fotografía que le sirvió a la policía cordobesa para identificar al Barba.

Por José Maggi
"Cuando nos apersonamos al juzgado, lo primero que hicimos fue una identificación positiva para ver si había cambiado la fisonomía. Sacamos sus rasgos de la foto de Rosario/12". La frase pertenece a Martín Bruna jefe de la Unidad Regional II del Centro de la Policía de Seguridad Aeronáutica. Tenía en sus manos la foto de la edición del 18 de febrero de 2008. Ayer Bruna en diálogo con este diario destacaba la importancia del único registro fotográfico de Cabrera, alias el Barba, apuntado por Eduardo "Tucu" Costanzo como el torturador de Osvaldo Cambiaso y Pereira Rossi, de Tito Messiez y miembro de la fallida Operación Mexico, entre otros. "Gracias a esa fotos pudimos establecer quién era Cabrera, y pudimos actuar en consecuencia", remarcó Bruna consultado por este diario.
En esta investigación trabajaron coordinadamente la unidad de la PSA con asiento en Córdoba, el juez federal Martin Bailaque y su par cordobés Ricardo Bustos Fierro, juez federal Nº 1, a cargo de la secretaria Liliana Navarro, esta detenido en la alcaidía del juzgado, y no se ha decidido su traslado. Ahora el juzgado cordobés decidirá como y cuando se lo traslada a Rosario para su declaración. La PSA lo venía siguiendo desde octubre de 2008. Cabrera trabajaba en la Muncipalidad de Cosquín hasta que las revelaciones periodísticas dispararon el temor de Cabrera quien dejó ese cargo.
Desde la llegada de la PSA a Cosquín se trabajó con más de una veintena de personas que circulaban en la zona a bordo de vehículos no identificados, bicicletas y gente de civil caminando por la zona a distintas horas del día.
La investigación estuvo a punto de naufragar cuando un grupo de investigadores "no oficiales" llegados desde Rosario redactaron un informe con críticas a los investigadores de la PSA, en donde además estaban identificados los autos y camionetas en los que se movilizaban. A esta ahora hay sospechas de la verdadera intención de la maniobra.
La paciente investigación de la PSA, que encabezó el subinterventor de seguridad aeroportuaria compleja, Alberto Jofre, determinó primero que Cabrera vivía o frecuentaba Cosquín, aunque por seguridad no pisaba la casa de la novia. Un par de veces cambió lugares de citas a último momento y frustró operativos de detención. El dato de que la agraciada contraería enlace renovó las esperanzas de los investigadores, aunque hasta no tenían certeza sobre la identidad del novio, según explicó Bruna. "Cuando nos apersonamos al juzgado, lo primero que hicimos fue una identificación positiva para ver si había cambiado la fisonomía. Sacamos sus rasgos de la foto de Rosario/12", contó. Los agentes no presenciaron la ceremonia. Cuando salió lo siguieron, dejaron que se alejara unas cuadras y, antes de que entrara a la casa del testigo, lo detuvieron. "No opuso resistencia y tenía su documento legítimo", apuntó Bruna. Según el comunicado que difundió la PSA, Cabrera contaba con "una red de protección de sus allegados" y "se ausentaba de su domicilio por largos períodos sin dejar rastro alguno".
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“Todo esto se va a terminar cuando empiecen los juicios”
Lo dijo el abogado querellante Horacio Coutaz en relación a las intimidaciones que sufrieron víctimas y testigos en causas por la represión ilegal en Santa Fe
El jueves al mediodía varios sujetos persiguieron en el centro de la ciudad de Santa Fe a Amalia Ricotti, una mujer que es testigo en una causa que investiga la represión ilegal durante la última dictadura militar. Los desconocidos se le pusieron adelante, le quisieron manotear el celular del Programa de Protección al Testigo, la empujaron y se fueron.“Por suerte no pasó a mayores pero imagínese que fue en San Martín y Tucumán a las 12 del mediodía. Creo que fue una demostración de que todo esto sigue vivo”, señaló a Diario UNO el abogado de la mujer, Horacio Coutaz.Consultado sobre este nuevo hecho desgraciado, el abogado señaló que “todas estas cuestiones (por las intimidaciones) tenemos el convencimiento de que van a terminar en el momento que empiecen los juicios orales y que se termine con las dilaciones innecesarias en los procesos”.“Acá la exigencia tiene que ser muy clara en cuanto al inicio de los juicios, para que no se sigan demorando, y además aceitar todos los mecanismos de protección de los testigos y querellantes. El amedrentamiento a los testigos es para evitar que hablen o para seguir poniendo en evidencia que esto sigue funcionando como lo hacía durante la dictadura militar”, detalló.El primer juicioAmalia Ricotti es querellante en la denominada causa Barcos, la primera que va a llegar a juicio oral en Santa Fe. “Si todo sigue como hasta ahora, en mayo tendríamos el primer juicio por la represión ilegal en la provincia”, aseguró Horacio Coutaz.En relación a la investigación sobre la intimidación que sufrió su clienta, el abogado indicó que “trabaja la jefatura de Policía y la gente del plan de Protección a Testigos que van a reforzar la custodia. Amalia estaba muy asustada”, agregó.“También se evalúa qué otras medidas se van a tomar con algunos otros testigos, en principio los que fueron intimidados”, concluyó el abogado.La serie de hechos intimidatorios contra legisladores, testigos y querellantes en las causas contra represores de la última dictadura militar comenzó pocas horas antes del acto central del Día de la Memoria. Los destinatarios fueron los diputados provinciales del SI, Alicia Gutiérrez y Antonio Riestra; el hijo de Daniel García, querellante en una causa y el estudio de la abogada querellante y militante de Hijos en la misma causa, Lucila Puyol.
Ex causa BrusaCoutaz indicó que la ex causa Brusa está demorada en Casación por un planteo respecto a los conjueces. “Se convocó a audiencia para el 23 de abril. Una vez que se resuelva estaríamos en condiciones de fijar fecha para el inicio del juicio oral”, indicó.“Siendo optimistas, para la segunda mitad del año tendríamos que estar iniciando el juicio. Arrancamos en 2002 y hace un año y medio que estamos en el Tribunal Oral y por una cosa u otra no hemos podido iniciarlo”.

Fuente: Diario Uno, sabado 28 de marzo-- RED DE NOTICIAS DE DERECHOS HUMANOSPOR UN BICENTENARIO SIN IMPUNIDAD PARA LOS GENOCIDAS


"El pueblo ya no es rehén del miedo"
Viglietti exhortó a anular

!A firmar! "Que se sumen todos las orientalas, orientales y orientalitos".
El cantautor Daniel Viglietti exhortó a "todas las orientalas, todos los orientales y orientalitos" a que se sumen a las firmas para anular la Ley de Caducidad.
El artista expresó a LA REPUBLICA que el último momento siempre es muy importante y que se ha llegado a una cifra que está casi al borde de la meta, hay que "sobrepasarla". "Somos muy optimistas y creemos realmente en la posiblidad de la justicia", dijo.
"Es la única manera de que todo ese venenoso aparato criminal no vuelva a reproducirse", expresó.
Viglietti reflexionó sobre el pasado: "Ahora el pueblo no es rehén de un cierto tipo de miedo que circuló en la época, sobre todo a través de los medios, el miedo que imparten los medios, esa campaña funesta que hubo en su momento".
"Yo exhorto a todas las orientalas, orientales y orientalitos a que se sumen a las firmas y que tengamos claro que con un mar de tinta, con la fragilidad de una pluma podemos hacer retornar la justicia y enfrentar la impunidad".
"Yo estoy haciendo (campaña) desde mi trabajo como cantor en todas mis intervenciones desde hace mucho tiempo, yo fui de los primeros firmantes allá en el Teatro El Galpón y he tenido la alegría de ver cómo viene creciendo todo esto a pesar de las demoras comprensibles, las dudas de mucha gente, las dudas de los partidos y de los líderes políticos. Mucha gente que dudó ha corregido el camino y aunque sea en su último momento está apoyando.
El último momento es muy importante porque hemos llegado a una cifra que está casi al borde, hay que sobrepasarlo y somos muy optimistas y creemos realmente en la posibilidad de la justicia".
Cabe recordar que la campaña para anular la Ley de Caducidad se inauguró el 4 de setiembre de 2007 en el Teatro El Galpón
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