domingo, 24 de agosto de 2008


EL PAIS A 20 AÑOS DEL PRIMER RECORDATORIO PUBLICADO POR PAGINA/12

Registros de la ausencia

El 25 de agosto de 1987, Estela Carlotto acercó el primer texto con la foto de su hija como “recordatorio” en este diario. Un espacio que se convirtió en homenaje y reivindicación de la identidad y la historia de los desaparecidos.

Por Laura Vales

La foto del desaparecido –casi siempre muy joven, a veces casi un chico– acompañada de un relato sobre su secuestro, escrito por un familiar o un amigo, en primera persona; eso es un recordatorio. A veces los textos dan datos personales del secuestrado (“tenía 20 años”/ “metía unos pe

nales increíbles”), datos que van más allá de su militancia, pero lo más frecuente es que hablen de lo que sienten sus familiares (“Si pudiera iría y te rescataría”/ “Tengo la edad que tenías cuando te llevaron”). Son textos distintos año a año, como un registro de que la ausencia, que siempre está, también cambia. Los recordatorios de PáginaI12 cumplen mañana 20 años. El primero se publicó el 25 de agosto de 1987, sobre Laura Carlotto. Lo trajo su madre, Estela, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo.

“Publicar las fotos de nuestros hijos no fue una cosa que se nos ocurriera de un día para el otro, de la nada; la idea vino de las estrategias que habíamos ido creando desde la dictadura para dar visibilidad a lo que nos pasaba. Inicialmente sacábamos solicitadas, muy costosas y muy censuradas, que eran, más que denuncias, intentos de que aquellos que sabían algo nos lo contaran, nos hablaran. Empapelábamos las paredes de Buenos Aires con las fotos de nuestros hijos, y también de los nietos cuando los habían secuestrado ya nacidos”, recuerda Carlotto. “Queríamos hacer conocer sus caras y sus historias, desmentir a quienes decían que en el país no había desaparecidos. Mostrar la foto del que no había vuelto al hogar era calificar nuestra demanda como cierta.”

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo cuenta que los recordatorios comenzaron a publicarse en el diario La Voz, que tuvo una existencia corta a principios de los ’80. Con la salida a la calle de PáginaI12, el diario ofreció su espacio a los familiares. Desde entonces, los avisos sepublican de manera gratuita, el día de la desaparición de la persona que se recuerda.

Ana Paoletti, deldepartamento de publicidad, cuenta que todavía hoy, dos décadas más tarde, siguen llegando familiares para publicar un recordatorio por primera vez. Son casi siempre hijos que crecieron sin poder preguntar sobre sus padres y que, ya crecidos, están buscando conocer cómo eran. Tras la publicación, muchas veces consiguen que los compañeros de sus padres se contacten con ellos. No sólo publican familiares; a veces, el que llega con la foto y el texto es un amigo del desaparecido. “Son momentos difíciles para el que trae el recordatorio, muy movilizantes. Pero nos aportan algo importante. Los recordatorios nos permiten, creo, recuperar la individualidad del desaparecido, conocer la historia de cada uno, completar la historia si la ya conocíamos viendo las caras.”

Muchos acompañan las fotos con poesías. Virginia Giannnoni los compiló en una muestra que luego se transformó en un libro. Allí señala: “No son anuncios ni obituarios ni solicitadas..., son algo distinto, algo que todavía está siendo inventado; los llamamos recordatorios porque así los conocemos. Expresan la necesidad no sólo de recordar a nuestros familiares, amigos y compañeros desaparecidos, sino de dar pruebas de su existencia. ¿Y cómo no detenerse ante una carta dirigida a otra persona, pero entregada a uno?”.

Entre los compilados hay textos de un poder increíble. “En una vereda sanjuanina, frente a la bicicletería del barrio de Rawson, quedaron un zapato y unos anteojos. Las últimas huellas”, dice uno sobre María Ana Erize. Otro: “Sabiendo que el hombre, a diferencia de algunos animales del mar como la estrella, no puede restituir sus miembros más que en la memoria, es entendida la ausencia de recuerdo como una forma de la muerte” (sobre Alberto Noailles).

Los recordatorios han sido tomados de manera reciente por otras víctimas, como los familiares de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, de Miguel Bru y Sebastián Bordón.

Cada año, son tema de una decena de tesis; en una de ellas, Celina Van Dembroucke ha señalado que “de un tiempo a estaparte, algunos artistas plásticos dedicados a la memoria discuten si los recordatorios son o no una obra de arte conceptual”. Para Carlotto, su función “sigue siendo la misma”; la diferencia, en todo caso, es el dolor de los familiares, “porque el tiempo ha pasado y no hay respuestas de dónde están”. “En mi familia lo sigo escribiendo yo”, apunta, “pensando un nuevo texto año a año para darle el tono de lo que está sucediendo. Como una forma de expresar el dolor, pero también la lucha.”


EL PAIS

Una plaza para Fumarola

Los familiares y amigos del reportero gráfico Julio César Fumarola, asesinado en 1974 por la Triple A, realizaron un

homenaje y colocaron una placa en la plaza que lleva su nombre, en Balvanera. Participaron del acto representantes de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, autoridades del gobierno porteño y de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (Argra). La plaza Julio César Fumarola está en Jean Jaurés y Juan Dom

ingo Perón. Fumarola fuesecuestrado el 5 de febrero de 1974 por la Triple A y sucadáver, acribillado a balazos y con signos de tortura, fue hallado la mañana siguiente en un descampado de Ezeiza.


EL PAISFOTOS, DOCUMENTOS Y CARTAS DE PRESOS POLITICOS EN UNA MUESTRA

Para la libertad

Por

Werner Pertot

“Hubiera querido traspasarte / Hasta diluirme en tu sangre somnolienta / Y conocerme al revés /

Ysalirme / Y verme al verte / hubiera querido muchas cosas / y no me alcanzó el tiempo.” El poema lo escribió Rosa María Pargas dentro de su celda pocos días después de la masacre de Trelew, de la que se cumplieron 36 años. Ella era una de las presas políticas que quedaron en la cárcel de Rawson tras la fuga de esa cárcel y el fusilamiento de 19 presos el 22 de agosto de 1972. Tressobrevivieron. Uno de ellos fue Alberto Camps, el novio de Rosa María y el destinatario

del poema. Aislada en el penal, ella pensaba que había muerto en el fusilamiento. Luego se reencontraron, vivieron juntos y tuvieron dos hijos. Siguieron militando hasta que los secuestraron en la última dictadura.

El poema forma parte de la muestra Para la libertad. Cárcel y política 1955-1973, que se inaugurará estemiércoles en el Museo de Arte y Memoria de La Plata. La exposición combina documentos, pinturas, fotografías y testimonios de presos políticos. “El título refleja el adentro y el afuera de la cárcel. Miguel Hernández escribió ese poema desde la cárcel. El mandato de los militantes presos era la huida: por eso, una parte importante de la muestra es la masacre de Trelew. Por último, porque la demanda social era la libertad de los presos”, explicó a Página/12 Laura Lenci, coordinadora del archivo de la Comisión provincial por la Memoria. “El hilo conductor son los presos políticos en la Argentina a partir de 1955. La experiencia carcelaria de los militantes es un primer eje, el segundo es el estado de excepción: toda la legislación que el Estado fue produciendo para reprimir la actividad política. El tercero es cómo desde afuera se llevan adelante estrategias de solidaridad con esta nueva figura social, que es el preso político”, detalló Lenci.

Sobre este triple eje la muestra recorta tres momentos de la figura del preso político: el primero son los presos de la resistencia peronista, encarcelados bajo el plan Conintes (ConmociónInterna del Estado). El segundo es la masacre de Trelew y el tercero es la salida de los presos políticos del penal de Devoto el 25 de mayo de 1973.

Entre los documentos de la resistencia peronista, la muestra recorre los que guardó la madre del ex preso Jorge Rulli: las cartas de la Comisión de Familiares de Detenidos Políticos y Gremiales (Cofade) pidiendo al presidente Arturo Frondizi la “amnistía general” de los presos y exiliados “a fin de que no haya argentinos enemigos de los argentinos”.

El relato también lo hilvanan los documentos recuperados de la Dirección de Inteligencia de la Policía Bonaerense (Dipba). Los espías secuestraron una falsa boleta electoral: era la Lista 22 de Agosto, que llevaba los nombres de los presos políticos, con sus candidatos en la “unidad penal de Rawson, Devoto y Buque Granaderos”. “Perón Presidente / libertad a los combatientes”, cerraba. También las fotos de la conferencia de prensa que dieron los 19 presos fugados en el aeropuerto de Trelew, las fotos de la pueblada de los vecinos de Trelew, las reuniones en el Teatro Español, plagadas de carteles que reclamaban por la libertad de 16 miembros de la comisión de solidaridad que fueron llevados a la cárcel de Devoto.

Por último, aparecen las fotos sacadas desde adentro de la cárcel de Devoto por la ex presa política Alicia Sanguinetti, a quien su hermano le consiguió hacer entrar una cámara. Mientras se hacía unaautocrítica por no estar cosiendo banderas como sus compañeras del PRT-ERP, Alicia retrató los últimos momentos dentro de la cárcel antes de la liberación, con la poca luz que le restaba del día. El rollo fue enterrado (literalmente) por la madre de Alicia, que lo desenterró cuando terminó la dictadura. Así, la fotógrafa se reencontró con los rostros de algunas de sus ex compañeras de prisión; varias de ellas desaparecidas, como otra sobreviviente de la masacre de Trelew, María Antonia Berger.

La muestra se inaugura este miércoles a las 18.30 en el Museo de Arte y Memoria, calle 9 984, de La Plata. Se podrá visitar de martes a sábado de 14 a 19 y los sábados de 16 a 20.

Por RosaMaría Pargas *

Hubiera querido traspasarte
Hasta diluirme en tu sangre soñolienta,
Y conoce

rme al revés,
Y salirme
Y verme al verte
Hubiera querido masticar la noche
Y tragarla muy despacio
Hasta vomitarla y detenerla.
Hubiera querido que tus pies helados
Se quedaran atracados en la cama
Y yo atracarme en tu cuerpo cálido
Y hacernos

esclavos infinitos de las ganas
Hubiera querido muchas cosas
Alargar la distancia de mi cuerpo
Abarcarme y abarcarte más...
Entrar, ser vos,

Salir, dejar de serlo.
Apretarte, apretarme.
Estar siempre mojada de tus hijos
Llenarme las manos con tu pelo,
Recorrer con mi lengua las raíces de tus cosas
Todo muy rápido, todo al mismo tiempo...!
... pero el tiempo se viene y hay que caminarlo para hacerlo
Porque desde allá,
Desde donde el carajo está siendo razonado,
Y el fusil ya se abre paso entre los dedos
Porque el hambre ya se transformó en bostezo largo
Y el sueño, como el pan, en un misterio.
Se oye un grito gritando para todos.
El que no quiera escuchar, se irá muriendo
... hubiera querido tantas cosas, dije.
Y no me alcanzó el tiempo

* Militante yesposa de Alberto Camps. Fue secuestrada el 16 de agosto de 1977. Luego fue vista en el Centro Clandestino de Detención El Vesubio.


EL PAIS

“Queridos viejos...”

Por Werner Pertot

“El poema lo guardó mi abuela materna. Tenía una caja con miles de poemas de mi vieja. Los conocía desde que era adolescente y los iba leyendo, pero hace poco que me los traje conmigo”, cuenta Raquel Camps, hija de Alberto y Rosa María. Sus papás se conocieron en la militancia cotidiana dentro de la cárcel de Rawson. Las presas estaban un piso más arriba que los presos y existían huecos en el techo, por lo que los compañeros de Alberto formaban una pirámide humana para que pudieran tomarse de la mano.

Entre los documentos que Raquel Camps prestó para la muestra hay varias cartas de Alberto a sus padres. En una les explica qué tiene que decir para que Rosa María y él pudieran verse en visitas dentro del penal: inventó una larga historia de cómo se habían conocido en Gualeguaychú, algo que nunca ocurrió pero que sirvió para engañar a los penitenciarios. En una carta del 5 de julio de 1972, previa a la fuga que protagonizó como dirigente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), Alberto narró una huelga de hambre por la inauguración del Buque Granaderos como cárcel para presos políticos. “A nuestra protesta se sumaron los presos de Resistencia, Villa Devoto, y del Granaderos mismo, y por supuesto todos los sectores populares que levantan la voz en contra de aquellos que no cesan de atentar contra los derechos humanos”, contó. Otra carta la escribe desde Devoto el 7 de enero de 1973, cuando se estaba recuperando de las heridas del fusilamiento. “Queridos viejos: hoy se levantó la huelga de hambre que manteníamos con motivo de las condiciones en las que nos tienen (...) Mi primera comida del año fue bife (¡de vaca!), los primeros bocados apenas si les sentí el gusto, pero después casi me como el plato y todo”, relataba.

EL PAIS NOEMI LABRUNE, DE LA APDH DE NEUQUEN, HABLA DEL PRIMER JUICIO A MILITARES EN ESA PROVINCIA

“La

sociedad ha ganado una gran batalla”

Mañana darásu testimonio ante el tribunal que juzga a ocho represores del centro La Escuelita. Aquí repasa los comienzos junto al obispo Jaime De Nevares y analiza los alcances de los juicios a los responsables de violaciones a los derechos humanos.


Por Diego Martínez

En 1976 fundó junto al obispo Jaime De Nevares la filial Neuquén de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, que contuvo a sobrevivientes y organizó las primeras denuncias. En 1982 publicó con los fundadores del CELS seis folletos sobre terrorismo de Estado. En democracia impulsó la causa y tras las leyes de impunidad publicó “Buscados. Represores del Alto Valle”. Mañana se sentará sobre el almohadón de su temible Falcon amarillo, cruzará a fondo el río que separa Cipolletti de Neuquén y se explayará ante un tribunal sobre vida, obra y atrocidades de los militares que investiga desde hace tres décadas. Noemí Labrune, una señora menuda de 78 años con energía de treintañera, abrirá la ronda de testigos del primer juicio por delitos de lesa humanidad del sur argentino.

–¿Recuerda la primera vez que fue a reclamar a la Brigada?

–Sí, junio de 1976,tras un operativo en Cutral-Có. Ya estábamos organizados como APDH. Habían detenido a una compañera de Cristian (su compañero, fallecido) y a su esposo, Schedan Corbalán.

–¿Qué les respondieron?

–Que en Cutral-Có había actuado el Ejército pero que lo de Schedan seguro era “un operativo de la subversión”. A él lo mandaron a Bahía, está desaparecido. Hace poco un hombre que fue con él desde la cárcel hasta Bahía contó que al volver a la celda leyó en la pared: “Virginia y Natalia son lo que más quiero”. Son la esposa y la hija. Creemos que fue asesinado en Bahía porque hasta julio, cuando vino Sexton (José Luis, jefe de la Brigada de Infantería VI, fallecido), se interrogaba y decidía allá.

–¿Cómo era el trato en las reuniones?

–A Sexton lo vimos poco. Era necesario que De Nevares pidiera la entrevista. Farías Barrera (hoy imputado) era como un suboficial, sin un discurso coherente. En 1984 fui a su casa. Tenía un mástil chiquito sobre la mesa. Cuando supo quién era, izó la bandera. Admitió que él tenía el control de los detenidos en La Escuelita pero que las decisiones las tomaba Sexton. Al volver escribí todo. Se negó a firmarlo. Le aclaré que ib a agregarlo a la causa. “Va a ser su palabra contra la mía”, dijo.

–¿Y Reinhold (ex jefe de Inteligencia, hoy imputado)?

–Reinhold nos quería doblegar, con la pistola sobre el escritorio, pero no dábamos el brazo a torcer. No decía “obedezco órdenes”. Negaba, como mucho asumía algo y pasaba a la ofensiva. “¿Cómo puede preguntar por ese subversivo?” Con Farías Barrera fue autor de muchas amenazas. “Si hablan van a flotar en el lago Pellegrini”, ha dicho a sobrevivientes. También amenazó a la mamá de las chicas Seguel, que fue con su hija (sobreviviente de La Escuelita bahiense) a decirle que había estado en cautiverio con la hermana. Era un maleducado, muy desagradable.

–¿Y cómo love ahora?

–Está increíble, gordo, esposado, parece que se ha ensanchado y ha bajado de estatura (sonríe). A nosotros nos parecía alto. Lo vi salir del juzgado con la mirada para abajo. No lo hubiera reconocido.

–¿De Nevares los acompañaba a la Brigada?

–No, él iba por las suyas, a ver a Sexton. El que llegó a traer información siempre fue De Nevares.

–¿Y cómo los ayudaba?

–Su personalidad nos ayudaba. Nos empujaba a acompañar, a denunciar, a reunirnos. Vino gente a refugiarse que después fue al obispado y él los sacaba del Valle. Era nuestro paraguas, incluso con los medios. Rajneri (Julio, director del diario Río Negro) tuvo una buena actitud, pero detrás estaba De Nevares. En el primer aniversario del golpe sehizo un informe que publicó el Río Negro. Era De Nevares, aunque Rajneri arriesgó su diario y salvó a periodistas. Después como ministro firmó el proyecto de ley de Obediencia Debida y Punto Final, pero acá fue impecable.

–¿Tenían miedo?

–Mucho, pero nos empujaba a no darnos manija. Cuando venía gente con dramas no había que compadecer, había que presentar hábeas corpus. Estando en Neuquén no faltó a ninguna reunión de APDH. Una vez cayó al local una señora con un sobrino desaparecido. Eso dijo. A la reunión siguiente le preguntó su nombre. Escuchó la respuesta, le hizo un versito bastante grosero y agregó “me parece que llegó tarde al reparto de nombres”. La mujer salió corriendo. “El servicio de informaciones del obispado descubrió que la mandaron del Ejército”, dijo. Eso nos divertía y fortalecía.

–¿Sobre La Escuelita supo primero por sobrevivientes o por colimbas?

–Por sobrevivientes. Recién liberado vino a casa Luis Genga e hizo un relato completo. Fuimos con el auto y vimos dónde era. A De Nevares venía a verlo mucha gente que necesitaba contar. Uno de los servicios de la APDH era escuchar, para que pudieran elaborar lo sufrido. El segundo paso era lograr que escribieran y firmaran, proceso que duraba meses. Cuando vino la OEA nos organizamos y fueron todas las víctimas.

–La causa tieneun testimonio atípico: el de Miguel Suñer (civil, fallecido, que fotografió a secuestrados en La Escuelita). ¿Por qué habló? (Labrune muestra una declaración del ex juez Federico Rivarola sobre Suñer que habla de culpa, de necesidad de sacarse un peso de encima.)

–Sentíaque había hecho algo turbio, no pudo más. Era un tipo periférico, que escarchaba las marchas. Creo que algo lo impresionó. No fue un valiente que dijo “denuncio y me exilio”. ¿Vio que hay gente transparente, linda, y otra que no? Bueno, no era una persona hermosa. Después fue perseguido, la Justicia militar lo citó y se mantuvo en sus dichos.

–¿Tiene esperanzas de que con el avance de la Justicia los militares den información?

–No, para mí esto está cerrado. Sí me asombró que los suboficiales en testimoniales tampoco dieron datos sobre asesinatos. Es como si ese momento hubiera ocurrido entre personal seleccionado.

–¿Qué significa juzgar a ocho militares por sus crímenes?

–Hay dos niveles. La gente que se sintió victimizada seguro tuvo una reacción afectiva positiva relacionada con la idea de venganza. Nos hemos sentido vengados por la Justicia, no me avergüenza decirlo. La Justicia se construyó para regular la vindicta pública: cuando alguien es herido tiene derecho a la venganza, aunque no por propia mano ni de cualquier modo. Otras personas, y me incluyo, sentimos que a través de los ejecutores estamos juzgando al poder militar, al proyecto que fracasó con Onganía y volvieron a intentar en el Proceso. No sé si el Ejército debe existir, pero de existir no va a ser nunca más aquel que dictaba leyes por encima de la cosa profesional. Es importante que la gente se dé cuenta de que se puede desmontar instituciones cuando su accionar ha sido nocivo. A las Fuerzas Armadas las vamos a cambiar si castigamos en las personas sus planes de hegemonía, de dominación ideológica. La sociedad civil ha ganado una gran batalla, espero que para siempre. No sólo a los de acá: al militarismo, porque tiene que haber guerras para que ellos existan.

– ¿Sabe por qué los imputados usan chaleco antibalas?

–Porque la población civil es muy peligrosa y podemos estar apostados. Puede haber francotiradores en la azotea de la Catedral (sonríe).

–Neuquén tuvo a De Nevares y hoy tiene como obispo a Marcelo Melani, que a diferencia de la Conferencia Episcopal apoya los juicios y reivindica a mártires como monseñor Angelelli. ¿Es una isla?

–No sé cómo es en otros lugares pero sí que es totalmente opuesto a las manifestaciones del Episcopado. Ignoro cuántas islas hay. Entre el Papa y el Episcopado deber ser muy difícil ser isla.

–¿Se imagina diciendo “hasta aquí llegamos, la dictadura es tema cerrado”?

–Sí. A mí me interesa enjuiciar a los ejecutores del plan, que incluye a otras fuerzas, pero no los casos marginales. Hay culpables que me gustaría que estuvieran condenados pero no hay pruebas y esto es un juicio con las reglas del proceso penal. Tendríamos que haber tenido la fuerza política durante la dictadura o después para llevarlos ante tribunales regulares o irregulares, pero no se hizo. Hay otros temas, esto no puede ser eterno. Y aunque no estuve de acuerdo con la obediencia debida hago una frontera entre el personal inferior, que a veces fue pervertido por la ideología militar, y el consustanciado con el Ejército. Hablo de los suboficiales, no de quienes hicieron cursos de inteligencia sino de quienes fueron usados por el sistema. Excluyo, por supuesto, a los torturadores.

–He visto que el Falcon la obliga a usar almohadones. ¿Nunca pensó en un auto más chico?

–Nooooo. ¡Usted no sabe lo que es un Falcon!

–¿Es para intimidar o para acotar distancias con los militares?

–No, nada que ver, siempre tuve Falcon.


: IDENTIFICACION DE DESAPARECIDOS

SUBSECRETARIA DE DERECHOS HUMANOS-CORRIENTES

Trascendentes avances técnicos en
la identificación de desaparecidos

-Fotografía: Nieva, en el centro, junto a Marisa Sanauria (familiar de Rómulo Artieda) y parte del equipo de la Subsecretaría.

A 9 meses de su lanzamiento a nivel nacional, la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas comenzó a procesar datos genéticos extraídos de unas seiscientas piezas óseas y 2800 muestras de sangre de familiares de víctimas del terrorismo de Estado. Así lo informó esta tarde en conferencia de prensa el especialista Miguel Nieva, del Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf), que lleva adelante el proyecto también en esta parte del país.
En la Biblioteca "Padre Alberto Devoto" de la Subsecretaría de Derechos Humanos, Nieva y el equipo de trabajo de esta oficina del Estado de la Provincia de Corrientes ofrecieron detalles de la implementación local de la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas.
Nieva explicó que "de 3600 muestras de sangre y 600 restos óseos proyectados en esta primera etapa que comenzó en noviembre de 2007, recientemente enviamos para su análisis a Estados Unidos 2800 muestras de sangre y 598 piezas óseas".
De acuerdo con lo informado, se trata del resultado de exhumaciones de tumbas NN realizadas en cementerios de Córdoba y Buenos Aires, en tanto que el Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf), aguarda una orden judicial de la esfera federal para la individualización de restos humanos recogidos en la provincia de Corrientes.
"Esta garantizada la intervención del Eaaf en esos análisis genéticos", resaltó Nieva en la conferencia de prensa. Vale señalar, la llegada del especialista a Corrientes se produjo mediante una articulación de acciones entre la Subsecretaría de Derechos Humanos, a través del Ministerio de Gobierno y Justicia, y el Estado Nacional, que sostiene un convenio con el Eaaf para el desarrollo en la Argentina del procesamiento a gran escala de los datos genéticos de presuntos desaparecidos durante los años de plomo.
En ese sentido, Nieva reveló en la rueda de medios organizada en la tarde de hoy que una de las instancias siguientes en el marco de trabajo de la Iniciativa contempla el equipamiento de laboratorios propios para la realización de análisis en el país. Ese trascendental paso técnico –estimó- concluirá el año entrante.
A partir de allí el análisis en forma masiva de ADN incorporará huesos y muestras de sangre de desaparecidos y sus familiares de otros puntos del país, entre los que se encuentra Corrientes.

Datos locales
La Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas en Corrientes motivó un trabajo de campo desarrollado por esta oficina del Estado provincial y el Ministerio de Salud Pública, a través del Banco de Sangre. Así, los especialistas locales recorrieron las localidades de Goya, Santa Lucía, Lavalle y Perugorría, así como Capital, logrando 18 muestras de sangres de familiares de desaparecidos.
El plan de trabajo incluye futuras recorridas por Santo Tomé, Paso de los Libres, Bella Vista, Gobernador Virasoro, Curuzú Cuatiá y Monte Caseros. Tiene, vale señalar, aprobados los recursos necesarios para su puesta en marcha.

PRENSA
SUBSECRETARIA DE DERECHOS HUMANOS

PROVINCIA DE CORRIENTES


El país|Sábado, 23 de Agosto de 2008
Carmen Argibay habló sobre la necesidad de tipificar el delito de genocidio

"Es una deuda del Congreso"

La jueza de la Corte Suprema aseguró que se debe incorporar al Código Penal la figura del genocidio, aunque señaló que es "dificultosa de usar" en el contexto argentino. También habló de las condiciones de los juzgados que investigan delitos de lesa humanidad.

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La jueza de la Corte Suprema Carmen Argibay estuvo ayer en Neuquén.

La jueza de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Carmen Argibay consideró que legislar sobre la figura penal de genocidio es "una deuda pendiente" del Congreso de la Nación. Durante una conferencia de prensa en Neuquén, donde comenzó esta semana el primer juicio por delitos de lesa humanidad del sur argentino, Argibay manifestó su preocupación por las carencias que deben soportar los jueces, fiscales y querellantes en los juicios a imputados por delitos de lesa humanidad.

Los planteos sobre la figura de genocidio reaparecieron durante la lectura de los alegatos de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Neuquén y del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos, querellantes contra represores de La Escuelita, y en el de Justicia Ya! en el juicio por crímenes de lesa humanidad en Mansión Seré y Mar del Plata. La APDH comparó la masacre argentina con los genocidios nazi y armenio y con la matanza de Ruanda . El Ceprodh destacó que el Tribunal Oral Federal de La Plata "reconoció la existencia jurídica del genocidio", argumentó en base a escritos del sociólogo Daniel Feierstein que la dictadura "se propuso eliminar una fracción de la sociedad" y reiteró al describir los delitos de cada imputado que los cometieron "con la intención de eliminar total o parcialmente a un grupo nacional y en consecuencia forman parte del genocidio ocurrido en la Argentina".

La ex jueza del Tribunal Penal de La Haya recordó que "el genocidio está incorporado a la Constitución Nacional porque la Argentina ratificó la Convención Internacional sobre Genocidio y se incluyó en la reforma de 1994", aunque no está tipificado en el Código Penal. "Es una deuda que tiene el Congreso Nacional", indicó Argibay, que participa en Neuquén de las jornadas preparatorias de la "Tercera Conferencia Nacional de Jueces".

La jueza puntualizó que "se debe definir la descripción de la conducta en sí misma, es bastante complicado". Recordó que en el Código Penal "tenemos algo que se le parece, que es el homicidio agravado por motivos de odio racial o religioso". Admitió que "la mención del genocidio en nuestro contexto es dificultosa de usar desde el punto de vista de los documentos internacionales", que lo definen como los actos perpetrados con la intención de destruir a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. "Me cuesta mucho encontrar una definición de grupo protegido para lo que sucedió en la Argentina. Encuentro mucho más aplicable otras definiciones de delitos de lesa humanidad que existen en el derecho internacional que son el escalón de ahí, muy cerca del genocidio", explicó.

Por último destacó que los funcionarios de la Justicia que intervienen en causas por delitos de lesa humanidad "trabajan como pueden, con lo que tienen, atadito con alambre como decimos los argentinos". La diminuta sala del Tribunal Oral de Neuquén es tal vez el mejor ejemplo.

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En 1972. Reveló al entonces senador Juan Pablo Terra crímenes atribuidos al grupo paramilitar

Ex agente del "Escuadrón" va hoy ante el juez como testigo

La Justicia continuará las actuaciones en torno a los crímenes del "Escuadrón de la Muerte", cuando en la jornada de hoy comparezcan tres nuevos testigos en la causa, entre ellos un ex agente de policía que reveló las actuaciones de este grupo paramilitar en el Parlamento.

Mauricio Rosencof. Ayer declaró en la causa que investiga la jueza Eustachuio.
Mauricio Rosencof. Ayer declaró en la causa que investiga la jueza Eustachuio.

El ex integrante del "Escuadrón de la Muerte", Nelson Benítez, comparecerá hoy, sobre las 14.00 horas, como "testigo" en la investigación judicial sobre los cuatro crímenes atribuidos a esta organización paramilitar de extrema derecha entre 1971-72.

El ex agente de la Policía reveló sobre mediados de 1972 todos los crímenes atribuídos al "Escuadrón" al senador demócratacristiano Juan Pablo Terra, entre los cuales se encontraban atentados, asesinatos y desapariciones, los cuales fueron revelados a nivel parlamentario. La jueza Graciela Eustachio y el fiscal Ricardo Perciballe recibirán además el testimonio de los dirigentes nacionalistas Carlos Julio Pereyra y Juan Raúl Ferreira, ambos partícipes de la "convocatoria" en el Colegio Seminario, donde se resolvió entregar a Nelson Bardesio al Ministerio de Defensa Nacional.

Juan Raúl Ferreira está dispuesto a declarar ante la Justicia que en el Colegio Seminario, donde se encontraba con solo 19 años, acompañando a su padre Wilson Ferreira Aldunate, Bardesio reiteró su denuncia sobre los crímenes del "Escuadrón", según publicó Brecha semanas atrás.

Queridos enemigos

El ex dirigente del MLN-T, Mauricio Rosencof, corroboró ayer ante la Justicia sus declaraciones públicas en relación a su conocimiento sobre las "Actas de Bardesio", es decir, los documentos extraidos por la organización guerrillera tras el testimonio de Nelson Bardesio en la "Cárcel del Pueblo". Bardesio fue detenido por ser "uno de los hombres clave del 'Escuadrón de la Muerte' (...) y se dispuso a colaborar sin ninguna restricción, le proporcionamos un cuaderno y redactó día a día actividades, nombres y operativos, (así como) la vinculación con la Embajada norteamericana y la CIA", dijo Rosencof. No brindar información que vinculara "mucho más" a estos dos organismos le permitió "los recursos, los documentos, el modus vivendi como para irse a Canadá, luego como pastor en México, y luego en Buenos Aires", reflexionó Rosencof.

El ex agente de la CIA relató "meticulosamente" el crimen de Castagnetto, y la intervención de figuras como Miguel Sofía, el comisario (Oscar) Delega y Pedro Walter Freitas en el mismo. Tras "interrogarlo y torturarlo" se lo entregan al capitán Nader. "No sé cuándo le dan muerte", expresó.

Las declaraciones de Bardesio "no fueron producto de apremios de ningún tipo y eso lo testificó Héctor Gutiérrez Ruiz en la 'Cárcel del Pueblo'", ya que "nunca fue humillado ni agredido ni golpeado, ni siquiera fue interrogado", señaló Rosencof.

La "preocupación" del MLN-T "era que (Bardesio) no cayera en manos de la Policía, porque podían fusilarlo atribuyéndonos a nosotros el hecho, (y) por eso garantizamos su salida de tal manera que tomara contacto con algunos legisladores", recordó el dirigente tupamaro.

La Justicia recibió además el testimonio del ex director de Inteligencia y Enlace Alejandro Otero, y de Ana Castagnetto. En el caso de Otero la magistrada y el fiscal lo interrogaron sobre la creación de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII). La DNII fue el instituto de Inteligencia creado por la CIA, del que Otero fue excluido por negarse a practicar la tortura, además de por calificar a los tupamaros como sus "queridos enemigos".




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El país|Viernes, 22 de Agosto de 2008
ADELANTO DEL LIBRO DE ALEJANDRO FERREYRA MEMORIA DE LOS VIENTOS

En primera persona

A 36 años de la masacre de Trelew, uno de los protagonista de la fuga del penal de Rawson narra los preparativos para el escape, la toma del avión, de la que participó, y las negociaciones con Salvador Allende. Un relato que tiene el objetivo de contribuir a aportar "una mirada crítica de la historia".

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El 22 de agosto de 1972, 16 presos políticos fueron fusilados en la Base Almirante Zar. Otros tres sobrevivieron.

Leyeron varias veces el pequeño mensaje escrito en papel de armar cigarrillos. Era la letra de Robi, la reconocían. Eran sugerencias al comité militar. En realidad eran instrucciones sobre la necesidad del secreto y explorar distintas alternativas; hacía varias sugerencias.

"Le falta decir que veamos si un submarino ruso puede esperarnos cerca de la costa", ironizó el Gallego. "Yo no puedo ir al Sur, tengo muchas cosas que hacer", agregó. "Yo tampoco", dijo Alberto. "Yo puedo ir", dijo Lucas. El Colorado aclaró que "el que vaya tiene que cortar toda relación con la organización. Las medidas de seguridad deben ser extremas. En el lugar no hay contactos ni simpatizantes organizados, vas a estar solo y no tenemos a quién recurrir".

–No entiendo –dijo Lucas.

–La Lora ha alquilado un departamento, tu compañera y la chiquita deben mudarse allí, dejar la casa actual. Tus equipos deben cambiar de casas y estarán a cargo de otro compañero. No puedes conocer nada. Es una locura –dijo el Gallego.

–No, esa es la instrucción del buró político. El trabajo en el Sur va a llevar tiempo, si el compañero es detenido, tardaremos en saberlo, hay que cuidar la organización –afirmó el Colorado.

(...)

El viento soplaba helado en esos parajes.

Salía con el auto a la mañana temprano, tomaba alguna huella y se alejaba varios kilómetros, descendía y caminaba durante horas buscando lugares donde esconderse. Los pies se hundían en un polvo que parecía interminable, el viento constante, la boca reseca. Se cruzó varias veces con una hilera de liebres patagónicas, que se detenían para mirarlo para luego continuar su marcha. Huellas profundas, imborrables, quedaban detrás de sus pasos. Kilómetros y kilómetros cuadrados de meseta, pequeñas lomadas, ondulaciones que parecían no tener fin. Las huellas se verían desde un avión, pensaba. Un par de veces llegó hasta el mar, se sentaba frente a esa inmensidad. Sus conclusiones iban siendo categóricas. Allí no había posibilidades de esconder a un grupo grande de compañeros durante varios días. No existían lugares adecuados, ni había condiciones para almacenar cientos de kilos de comida, miles de litros de agua, ni garantizar comunicaciones. Los compañeros presos sugirieron la posibilidad de hacer cuevas, ¿cómo hacerlas para más de cien personas?

La fuga de Rawson

El comité militar de Capital se reunió al día siguiente de la llegada de Lucas desde el Sur. Este informó todo el relevamiento que había realizado. La conclusión fue unánime: la única alternativa para la fuga era el avión de línea de Austral que salía desde Comodoro Rivadavia y hacía escala en Trelew a las 18 hs.

(...)

Durante todo el mes hemos discutido mucho con la dirección, le hemos planteado varios puntos débiles de la operación, pero ellos no los aceptan porque siguen ciegamente las orientaciones de Robi desde la cárcel. Con las FAR no hay problemas, son buenos compañeros y están haciendo todo los que les toca. Los Montoneros y los Descamisados conocen la acción pero no participan.

(...)

De esta forma con reestructuraciones operativas hasta el último momento, se llegó al día de la fuga. Un día antes los transportes llegaron a Trelew. El Colorado con otro compañero lo hicieron por su lado y la mañana del 15 de agosto avisaron a los presos, con la seña de un trapo rojo, que todo estaba en marcha.

El Gallego y Lucas viajaron el día anterior a Comodoro Rivadavia, se instalaron en un hotel y, al mediodía del 15 de agosto, se comunicaron con Trelew para confirmar que los vuelos estaban bien, y que los presos estaban avisados y tomarían el penal esa tarde.

Mientras volaban desde Comodoro a Trelew en el avión de Austral el penal de Rawson era tomado por los presos políticos con total éxito. Sólo al final hubo un disparo de una compañera en la guardia externa. Los encargados de introducir los vehículos lo escucharon. Carlos Goldemberg de las FAR, que manejaba un Falcon, interpretó que el disparo era de los compañeros y entró; los otros vehículos se confundieron y creyeron que el disparo era de los guardiacárceles y se retiraron. Fue un error grave, quizá comprensible en el clima de dudas con que participaban algunos compañeros. Así sólo pudieron salir seis compañeros.

El avión de Austral esperaba en la cabecera de la pista, había sido retenido por una compañera desde el aeropuerto con la excusa de no encontrar su equipaje. El Gallego y Lucas se mantenían listos a tomar el avión desde sus asientos próximos a la cabina, pero no querían actuar hasta no tener indicios ciertos de que algo ocurría, para no alertar en caso de que la operación se hubiera levantado o demorado. No había comunicación con el exterior.

En determinado momento percibieron que el personal se ponía nervioso, y decidieron tomar el avión. El Gallego corrió a la cabina y Lucas se ocupó del personal de a bordo y de los pasajeros. Las azafatas corrían de un lado a otro, por lo que Lucas se vio obligado a amontonarlas en el suelo una encima de la otra, hasta que se calmaron, eran cinco. El resto de los pasajeros, en general, respondieron a la indicación de permanecer tranquilos en sus asientos ya que nada les iba a pasar.

La puerta del avión estaba abierta, allí se ubicó Lucas. Las azafatas decían que desde la torre les habían comunicado que podía haber una bomba en el avión, lo que fue interpretado como una señal de que los compañeros llegarían en cualquier momento. A los pocos minutos apareció un grupo de hombres corriendo, poco visibles porque ya estaba oscureciendo. Al frente del grupo, unos metros adelante, venía uno con uniforme de oficial del Ejército, esto lo desconcertó a Lucas y le apuntó listo a disparar, pero se contuvo un momento convencido de que sólo podían ser los compañeros. Entonces escuchó el grito de: "Lucas somos nosotros, soy Marcos". Salvada la confusión subieron al avión, el del uniforme era Fernando Vaca Narvaja. De inmediato se abrió una comunicación con la torre de control para ver si llegaban los demás compañeros. Pasaban los minutos y no se tenían noticias, tampoco se tenía certeza de que llegarían. El mando lo había asumido Santucho, tomaron la decisión de partir hacia Chile. Ya en vuelo se hizo un último llamado, pero aún no habían llegado. Siempre quedará la duda si se podía esperar en la cabecera de la pista un poco más, lo cierto es que se tenía la certeza de haber esperado lo suficiente.

Después de muchas peripecias, otro grupo de compañeros consiguió un transporte y se dirigió al aeropuerto, pero llegaron tarde: el avión con el primer grupo ya había partido. Estos compañeros, luego de dar una conferencia de prensa y entregarse –con el compromiso del juez Quiroga de respetarles la vida–, fueron llevados a la base Almirante Zar, donde los asesinaron. Se los conoce como los Héroes de Trelew. Los ejecutores de la masacre fueron los capitanes Luis Sosa y Roberto Bravo y el jefe del Estado Mayor Conjunto que dio la orden, el almirante Hermes Quijada. Lanusse ordenó recuperar el penal a sangre y fuego, es decir, exigió una masacre generalizada. El jefe del V Cuerpo de Ejército desobedeció la orden y negoció la entrega del penal que estaba tomado por los presos, sin derramamiento de sangre.

El salvoconducto

En el aeropuerto de Santiago se comunicaron con la torre y pidieron hablar con alguna autoridad del gobierno chileno. Pasaron algunas horas; los pasajeros, cuando vieron que no había problemas con ellos se tranquilizaron. Entre los pasajeros había cuatro gendarmes que estaban armados y lograron esconder sus armas; también un oficial del Ejército pudo romper la hoja de su documento para evitar su identificación como militar. Con ellos se conversó en buenos términos, no hubo ningún problema. Llegó la autoridad solicitada, Robi y Marcos descendieron para dialogar. Al rato volvieron, dijeron que habían acordado entregarse y los diez quedarían retenidos. Varios vehículos de la policía y hombres de investigaciones de civil formaron un semicírculo alrededor de la puerta, estiraron una colcha donde tenían que dejar las armas al bajar. Descendieron, depositaron las armas y fueron subiendo a un vehículo de la policía que los llevó a investigaciones.

(...)

"Ustedes están retenidos, no están detenidos", dijo el jefe de policía, un socialista y hombre de confianza del presidente Salvador Allende.

(...)

El primer político que llegó fue Altamirano, secretario general del Partido Socialista. Les informó que la Argentina estaba haciendo los pedidos de extradición. Le contestaron que las presiones de Lanusse irían aumentando a medida que pasaran los días y le pidieron que transmitiera un mensaje al presidente Salvador Allende.

Al quinto día llegó una comitiva de todos los partidos miembros de la Unidad Popular, representados por sus secretarios generales. Todos hablaban de las presiones de Lanusse, del aprieto en que lo habían colocado al presidente, incluso comentaron que Almeida, el canciller, miembro de la dirección del Partido Comunista, no descartaba una operación tipo comando de la Argentina para llevarlos de regreso al país. Recomendaba devolverlos a la dictadura argentina. El PC era el más reacio a otorgar el salvoconducto. Hablaron de distintas opciones que se manejaban, como quedar detenidos en una cárcel chilena por unos dos años, o detenidos en un lugar que no fuera una cárcel.

Cuando terminó la reunión y se iban retirando, el secretario del Partido Radical chileno se quedó atrás y les dijo:

–Muchachos, todo lo de hoy es puro circo, es para la foto de mañana en los diarios; la cosa no está bien, escríbanle urgente una carta a Salvador Allende, él es el que puede resolver. Hagan referencia a otro salvoconducto histórico y a su protagonismo de entonces, el de los guerrilleros sobrevivientes que estuvieron con el Che. No se demoren.

Se le agradeció, eran las únicas palabras sinceras.

Robi escribió la carta y consiguieron quien la llevara.

(...)

La mañana del 22 de agosto, la radio no funcionaba, no les entregaron los diarios ni los sacaron al salón a la hora habitual. Al mediodía los llevaron a la sala, había muchas señales raras. Llegó el jefe de policía. –Tengo que darles una muy mala noticia. Sus compañeros quisieron fugarse de la base naval y los mataron. Hay cinco heridos. Entre los muertos está su señora y la suya –le dijo a Robi y a Fernando.

Hubo puteadas, gritos de ¡asesinos!, luego todos se sentaron en un silencio impotente. Parecía imposible digerir el fusilamiento de aquellos compañeros y amigos entrañables. La opción era salvoconducto o fuga.

Al día siguiente, el presidente histórico de Chile firmó el salvoconducto y el avión de Cubana de Aviación los condujo a Cuba.

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JUICIO A REPRESORES EN EL ALTO VALLE NEUQUÉN Y RÍO NEGRO.

APDH
La represión
Creemos que hoy en la sociedad argentina todos conocen los aberrantes crímenes cometidos durante la dictadura militar que usurpó el poder en marzo de 1976 y que se prolongó hasta 1983. Todos sabemos que fue precedida por el accionar de la organización paramilitar denominada Alianza Argentina Anticomunista (conocida como las tres A), cuyos integrantes fueron luego utilizados en los grupos de tareas del aparato represivo militar en la llamada "lucha antisubversiva", llevada a cabo desde el Estado y con todo el poder y los medios de éste.
Las tres A asesinaron a mansalva a toda persona que figurara en sus listas negras, integrantes de organizaciones político-militares, militantes sociales y todo aquel sospechado de no coincidir con una ideología enmarcada en la "Doctrina de la Seguridad Nacional". Es así que, aún antes del golpe militar, la persecución y las amenazas de las tres A empujaron al exilio a un gran número de intelectuales, artistas y militantes políticos.
En la causa 13/84, en que se juzgó a las Juntas de Comandantes que ejercieron el poder entre 1976 y 1983, la Cámara Federal de Apelaciones en lo Criminal de la Capital Federal dio por comprobada la existencia de un "plan sistemático de exterminio", que fue aplicado en todo el país con una misma metología y que dejó presa del terror a toda la sociedad, con miles de personas desaparecidas, con asesinados en falsos enfrentamientos, con sobrevivientes que no pueden olvidar el horror de los centros clandestinos de detención.
Nuestra región -bajo la jurisdicción de la Subzona de Seguridad 5.2, Área 521, con control operacional del V Cuerpo de Ejército (Zona de Seguridad 5)- no escapó a la aplicación del "plan sistemático", cuyo verdadero objetivo fue la imposición de un orden económico y social que se vería completada en los años ´90 y cuyo resultado fueron millones de desocupados, incremento de la pobreza y la indigencia, enorme disminución de la participación de los trabajadores en la renta nacional.
En la Provincia de Neuquén y en el Alto Valle las víctimas de ese plan criminal fueron numerosas, muchas de ellas se encuentran hoy en condición de desaparecidas. Los sobrevivientes dieron cuenta de su cautiverio y tormentos en el centro clandestino La Escuelita, ubicado en terrenos del Ejército, aledaños al Batallón 181, donde se encontraban a merced de sus captores, aislados de todo contacto con el "afuera" .
Ni familiares, ni abogados, ni jueces, ni persona alguna podían tener acceso a la información del destino de los secuestrados, que eran mantenidos –además- con los ojos vendados para asegurar la impunidad de sus verdugos.

Historia del juicio
Treinta y dos años reclamando verdad y justicia, construyendo memoria, sin bajar los brazos.
A partir de la masiva violación de los derechos fundamentales de las personas en los años ´70, en todo el país se formaron organismos de derechos humanos, entre ellos

las valerosas y queridas Madres de Plaza de Mayo, para reclamar información sobre las víctimas y denunciar los delitos que se estaban cometiendo.
En nuestra zona, el recordado y admirado obispo de Neuquén, don Jaime de Nevares, junto con un grupo de personas de gran valor, creó en nuestra ciudad –ya en mayo de 1976- la APDH, primero como filial de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos nacional, de la que también fue fundador don Jaime, y luego, manteniendo los objetivos y principios de su creación, como organismo autónomo (Asamblea por los Derechos Humanos de Neuquén).
Fue el obispo y los integrantes de la APDH quienes recibieron las primeras denuncias de familiares y sobrevivientes, quienes los ayudaron en la búsqueda de los secuestrados, quienes los acompañaron para las presentaciones de hábeas corpus ante los jueces y los reclamos sin fin ante los propios verdugos, sin descanso aún durante la dictadura.
Con el advenimiento del primer gobierno constitucional en 1983, la APDH impulsó la instrucción de las causas penales para la investigación de los delitos cometidos, iniciadas a partir de las denuncias realizadas ante ese organismo y ante las Comisiones Legislativas de Derechos Humanos, tanto de Río Negro como de Neuquén, como así en base a los hábeas corpus presentados en su momento por los familiares.
Para ello mantuvo contenedora y afectuosa relación con víctimas y familiares, buscó la colaboración de abogados de buena voluntad, solicitó el aporte de toda persona comprometida con la dignidad humana y la justicia.
Los casos que en ese entonces eran tramitados ante el Juzgado Federal de Neuquén fueron remitidos a la Cámara Federal de Bahía Blanca, por tener ésta jurisdicción en la Zona V cuya sede es el V Cuerpo de Ejército en la misma ciudad, previo paso obligado por los tribunales militares, por aplicación del art. 10 de la Ley 23.049.
La APDH Neuquén no bajó los brazos. Con la abogada Mirta Mántaras, destacada profesional especialista en Derechos Humanos y en el Código de Justicia Militar, siguió el trámite de los juicios ante la Cámara de Bahía Blanca. Ya avanzado dicho trámite, fueron sancionadas las vergonzantes leyes de punto final y de obediencia debida, que pretendieron cerrar toda posibilidad de verdad y justicia.
Pero, la Dra. Mántaras planteó la inconstitucionalidad de la ley 23.521, llamada "de obediencia debida", planteo que fue aceptado por el Fiscal Dr. Hugo Cañón y acogido por los jueces de la Cámara Federal de Bahía Blanca, que se constituyó así en el único tribunal del país que resolvió conforme a derecho y conciencia y no por oportunismo político. Lamentablemente, primó este último en la Corte Suprema de Justicia de aquellos años cuando decidió revocar la decisión de la Cámara y decretar la constitucionalidad de las infames leyes de impunidad, con la digna y solitaria disidencia del Dr. Baqué, quien renunció a su cargo en la Corte después de este fallo.
Revocada la resolución de la Cámara por la Corte, quedó interrumpida la persecución penal y frustrada la aspiración de juicio y castigo a los represores, responsables de un verdadero genocidio.
No obstante, en el organismo neuquino de derechos humanos no hubo resignación, no se guardaron en un cajón las constancias del horror para que quedaran olvidadas.
Noemí Labrune, uno de los miembros fundadores de la APDH, reunió los elementos de prueba obtenidos hasta ese momento y denunció a los represores de la zona en un libro de su autoría, cuyo título lo dice todo: "Buscados".
Mientras tanto, el reclamo de la madre de una desaparecida (caso Lapacó) logra que la Corte Interamericana de Derechos Humanos reconociera el "derecho a la verdad", para víctimas, familiares y la sociedad toda, de lo sucedido durante el terrorismo de estado. Ello abrió la puerta a los llamados "juicios por el derecho a la verdad", que se iniciaron primero en La Plata y luego en Bahía Blanca, este último impulsado por la APDH: de nuevo la construcción sin pausa de la memoria colectiva, contra viento y marea; es cierto que sin posibilidad de castigo, pero con la obligación de los represores de comparecer ante los jueces y la comunidad, aún cuando el pacto de silencio de los verdugos –que aún subsiste- negaba información.
Cabe señalar que del "Juicio por la verdad" de La Plata se desprendieron las causas contra Etchecolatz y Von Wernich (por no estar incluídos en la ley de obediencia debida). Hoy ambos tienen condena.
En cuanto al juicio por la verdad de Bahía Blanca, el mismo fue una indudable experiencia movilizadora y una forma de sacar a la luz hechos que muchas personas preferían negar. La APDH impulsó la presencia en las audiencias de alumnos de la Facultad de Derecho de la UNCo y de alumnos de Bahía Blanca, desarrollando así, además, una acción pedagógica.
La memoria y el reclamo de juicio y castigo se han mantenido a través del accionar de todas las organizaciones de derechos humanos, a través de la lucha inclaudicable de nuestras Madres de Plaza de Mayo, se ha fortalecido en cada 24 de marzo.
Al cumplirse treinta años del golpe militar de 1976, la APDH editó un álbum, titulado "Para no olvidar", muchos de cuyos ejemplares fueron distribuídos gratuitamente en las escuelas, en el cual se reconstruye la historia de esa lucha a través de las publicaciones periodística de todo ese período.

La causa llega a Neuquén
Tampoco se bajaron los brazos cuando quedó interrumpido el "juicio por la verdad". La Dra. Mirta Mántaras, abogada de la APDH, a fines del año 2001 pide a la Cámara de Bahía Blanca que se reinicien los juicios penales, previa declaración de que "los hechos investigados son delitos de lesa humanidad, que son delitos del derecho internacional, violatorios de la convención sobre genocidio, que carecen de eficacia las leyes internas de impunidad y de prescripción...", solicitando nuevamente se decrete la invalidez y nulidad de las leyes internas de impunidad. Ello, aún con anterioridad a que tal nulidad fuera decidida por la Corte Suprema de Justicia y antes de que el Congreso declarara la nulidad de esa ley. Por diversas razones no fue resuelto rápidamente ese pedido (dificultades de constitución de la Cámara, etc.). Finalmente, la Cámara se declaró incompetente y ordenó –sin considerar el pedido de nulidad de las leyes- que las causas debían pasar a los Juzgados Federales Penales de primera instancia de cada lugar donde se hubieran cometido los delitos. Ellos debían decidir la nulidad de la ley y continuar la investigación de los crímenes denunciados.
Es así como, en noviembre de 2005, llegan al Juzgado Federal de Neuquén, a cargo del Dr. Guillermo Labate, los casos correspondientes a esta zona, englobados en una única causa, la 8736 caratulada "Reinhold Oscar Lorenzo y otros s/Delitos c/la libertad y otros".
Inmediatamente de ingresar la causa al Juzgado Federal, la APDH se presentó en la misma como querellante, admitiéndosela en tal carácter. Asímismo, numerosas víctimas asumieron la condición de querellantes con el patrocinio de los abogados de la APDH.
Para la reanudación de los juicios penales, el Dr. Labate debió considerar previamente el pedido de la Dra. Mántaras, lo que hizo favorablemente decretando la nulidad de la ley 23.521 y calificando a los crímenes en investigación como de lesa humanidad, por tanto imprescriptibles, inamnistiables y extraditables.
Desde entonces hasta el presente, se reunieron elementos probatorios, cuya obtención es difícil y trabajosa por el tiempo transcurrido, sobre todo la prueba referida a informes y documentación militar, siempre retaceada. Tanto el Juzgado –con la colaboración de un equipo encabezado por la Secretaria Dra. Silvina Domínguez- como la Fiscalía, ésta con el valioso aporte de la Dra. Cristina Beute, han realizado un enorme esfuerzo en el armado del rompecabezas creado por la metodología represiva para asegurar impunidad.
En este lapso, gracias a la investigación realizada y a la necesidad de lograr finalmente una condena por tanto horror, se sumaron a los casos remitidos por la Cámara de Bahía Blanca nuevas denuncias de víctimas que habían callado durante estos años, tal vez por temor, quizás por necesidad de borrar la herida con el silencio, o en muchos casos por frustración ante la impunidad impuesta durante tanto tiempo.
Estas víctimas, que han podido vencer el dolor y el temor, merecen el reconocimiento de la sociedad, también victimizada por el terrorismo de estado, porque su testimonio permitirá reconstruir y hacer conocer una historia que desde el poder se quiso tergiversar y desconocer.
También se han sumado a esta causa los casos cuya investigación estaba a cargo del Juzgado Federal de General Roca, por considerar la Cámara de dicha ciudad que en ellos tenía competencia el Juzgado Federal de Neuquén.
Hoy, la causa "Reinhold..." suma unas noventa víctimas, muchas de ellas en condición de desaparecidas.

El juicio oral y público
El gran número de casos en una misma y única causa y la complejidad de la investigación llevó al juez Labate a la decisión de segmentarla, reuniendo en un primer segmento aquellos casos que ya contaban con prueba, para no dilatar la elevación a juicio, decisión que fue acompañada por la APDH y otros querellantes. Esto no impide la continuidad de la investigación de todos los casos, con el resultado de un segundo segmento, en que actualmente se han producido numerosas indagatorias que desembocarán en los procesamientos de los imputados, por un importante número de víctimas.
El resultado de tal decisión es la concreción del primer juicio oral y público ante el Tribunal Oral Federal de Neuquén, habiéndose fijado el 11 de agosto de 2008 como fecha de inicio del debate.
En el banquillo de los acusados se sentarán:
- Luis Alberto Farías Barrera, Jefe de la División I (Personal) de la VI Brigada de Infantería de Montaña. Si bien formalmente se dispuso su traslado a partir del 15/12/76, existen constancias de que ha continuado actuando en la zona hasta el 31/12/76.
- Oscar Lorenzo Reinhold, auxiliar con el grado de Mayor de la División II Inteligencia de la VI Brigada, a cargo de la jefatura de esa División, y luego jefe de la misma.
- Enrique Braulio Olea, Jefe del Batallón de Ingenieros de Construcciones 181, a cargo del Área 5.2.1.
- Hilarión de la Pas Sosa, oficial médico a cargo de la Sección Sanidad de la VI Brigada de Infantería de Montaña.
- Mario Alberto Gómez Arenas, Jefe del Destacamento de Inteligencia 182, Neuquén.
- Jorge Eduardo Molina Ezcurra, oficial del Destacamento de Inteligencia 182.
- Sergio Adolfo San Martín, oficial del Destacamento de Inteligencia 182. Tanto Molina Ezcurra como San Martín, junto con Di Pasquale (hoy prófugo), fueron los únicos oficiales del Destacamento y, por tanto, constituían la plana mayor del mismo.
- Francisco Julio Oviedo, suboficial en el Destacamento de Inteligencia 182.

Los delitos por los que se acusa a esos imputados son: asociación ilícita, privación ilegal de la libertad y tormentos, en perjuicio de las siguientes víctimas
Oscar Alfredo Ragni (desaparecido)
Edgardo K. Kristensen
Norberto Osvaldo Blanco
Rosa Marta De Cea González
Antonio Enrique Teixido
Juan Carlos Venancio
Benedicto del Rosario Bravo
Oscar Alberto Paillalef
Rubén Obeid
Francisco Alberto Ledesma
María Cristina Lucca
Marta Inés Brasseur
Graciela Inés López
Pedro A. Trezza
María Celina Rucchetto
Islanda Becerra
David Antonio L. Lugones

Desde la Asamblea por los Derechos Humanos de Neuquén convocamos a asistir y acompañar este histórico juicio, para obtener finalmente la verdad y la justicia que necesitan, después de un largo tiempo de impunidad, no sólo las victimas y familiares, sino toda la sociedad argentina victimizada por el terrorismo de estado, para aspirar a una sociedad que se respete a sí misma exigiendo la vigencia efectiva de los derechos fundamentales de las personas.

Por Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Neuquén
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ESTE INFORME Y LA SÍNTESIS DE ESTE JUICIO SE PODRÁ SERGUIR EN:
www.apdhneuquen.org

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el ex juez volvió a la abogacía

El aguante de Pando a Bisordi

El ex titular de la Casación fue rabiosamente aplaudido por la mujer que lidera a los militares que rechazan los juicios por represión.


En sintonía. El ex camarista Bisordi alentado por Pando al recibir su título.

A Cecilia Pando le quedaron las manos rojas de tanto aplaudir a su amigo Alfredo Bisordi. El ex presidente de la Cámara de Casación Penal, volvió a convertirse ayer en un abogado matriculado, a pocos meses de haber presentado la renuncia como camarista, enfrentado con el ex presidente Néstor Kirchner, quien lo había acusado de retardar los juicios contra los militares acusados de violaciones a los derechos humanos.

La simpatía entre Pando, presidenta de la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de la Argentina y enfervorizada defensora de represores, y el ex juez se entiende en algunas posiciones públicas.

En 2003, Bisordi fue suspendido por tratar de "delincuente terrorista" a la ex detenida montonera Graciela Daleo; el año pasado fue señalado por Kirchner como el hombre que cajoneaba las causas vinculadas con los militares que actuaron durante la última dictadura. Pando prefiere explicarlo de otra forma: "Fui a saludarlo porque me invitó un amigo".

En el salón de actos del Colegio Público de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires se conocía el rumor de que recibiría su matricula un juez, pero nadie lo reconoció. En el momento del acto formal, entre tantos jóvenes estudiantes que habían hecho el trámite –que cuesta 300 pesos– para recibir el permiso para ejercer como abogados se destacó entonces el hombre que ingresó al Poder Judicial durante el gobierno de Juan Carlos Onganía.

En la tribuna, al fondo, arriba, estaba Pando con un enérgico grupo de compañeras –"fui con mis amigas", le explicó la esposa del ex mayor Pedro Mercado a Crítica de la Argentina–, y estalló en un aplauso cuando su doctor pasó a firmar el diploma.

Todo fue muy rápido. El penalista se acercó a la mesa de entrega de diplomas, recibió el suyo de manos de Hugo Sorbo –miembro del consejo directivo–, estampó su autógrafo, no aceptó muchas fotografías con el diploma en la mano –mientras el resto de los homenajeados se retrató no menos de cinco veces, él lo hizo sólo dos–, se bajó y volvió a su lugar. Luego fue con su hija hacia donde estaba el eufórico ejército de simpatizantes femeninas que más fuerte aplaudió durante la ceremonia.

Besos y abrazos al "doctor" y luego todos juntos abandonaron la sala para irse hacia al bar ubicado dentro del mismo edificio. Según pudo reconstruir este diario, mientras algunos amigos del ex camarista compartían un café con las mujeres que acompañaban a Pando, la mujer que hace dos semanas amenazó de muerte al secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, se quedó charlando con Bisordi junto a una columna. Quizás aprovechó para pedirle que defienda a sus amigos: los represores de la última dictadura militar.

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La Cámara Federal sobreseyó al ex juez Lona en la causa Palomitas
La Cámara Federal de Apelaciones de Salta sobreseyó definitivamente al ex juez Ricardo Lona en la causa en la que se investiga el fusilamiento de 12 presos políticos cometido en cercanías del paraje Palomitas, el 6 de julio de 1976.
El tribunal consideró extinguidas la acción penal por prescripción, una decisión que podría hacer caer las hacer caer las imputaciones que el ex magistrado tiene en unas 20 causas, acumuladas en el expediente 627, en las que se le reprocha su accionar frente a los crímenes cometidos durante la última dictadura militar.

La decisión de la Cámara, integrada por los jueces Roberto Loutaif Ranea, Jorge Villada y Raúl Reynoso, se tomó el 19 de este mes al hacer lugar a una apelación de la defensa del ex magistrado.
El tribunal compartió el criterio de la defensa, que afirma que los delitos que se le imputaban al ex juez en relación a la causa Palomitas, encubrimiento (por el que fue sobreseído en primera instancia) e incumplimiento de los deberes de funcionario público, no son de lesa humanidad y por lo tanto están prescriptos.
No se advierte (...) que Lona hubiese participado de un ataque generalizado y sistemático que justificaría la calificación de su actividad en el marco de un delito de lesa humanidad", sostuvo el tribunal.

Añadió que la "naturaleza propia" de los ilícitos que se le atribuyeron "no se compadece" con "los requisitos contenidos en la definición de delitos de lesa humanidad del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional"; además "tampoco puede considerarse que el supuesto encubrimiento de delitos de lesa humanidad constituye de por sí un ilícito de ese carácter".
Antes de resolver, el tribunal destacó que su análisis estaba limitado a la omisión de investigar la masacre que se le imputaba a Lona. Los demás hechos en los que se sospecha que pudo haber participado, "si conocía y aceptó la extracción de presos del penal, o si tuvo una intervención directa o incluso mediata en el exterminio de las víctimas", quedaron excluidos, dado que la jueza federal ad hoc, Gladis Comas, no lo indagó por ellos , "ni se produjo un planteo de las partes acusadoras para que se indagase a Lona por otros hechos." La abogada Tania Kiriaco, representante de familiares, anunció que apelará la resolución dela Cámara.
También Soraire

En el mismo fallo que favorece al ex juez Ricardo Lona, la Cámara Federal de Apelaciones dictó el sobreseimiento provisorio del policía retirado Andrés del Valle Soraire, quien estaba procesado como autor material del homicidio de la Masacre en Palomitas.

La Cámara consideró insuficiente la prueba reunida, que se basa en el testimonio de Domingo Nolasco Rodríguez, un testigo contradictorio, sostuvo el tribunal de alzada.

El tribunal ordenó a la jueza Gladis Comas que profundice la investigación sobre Soraire, con el fin de acreditar "las funciones y competencias que le habían sido asignadas por aquellos años al imputado; el modo en que se desenvolvía en la jurisdicción a su cargo; de quién dependía directamente dentro de los cuadros policiales; si es que estaba afectado a la lucha antisubversiva y si efectivamente los vecinos de la zona le proveían a título de colaboración de la logística necesaria para desempeñar sus tareas, como así también con qué personal contaba a sus órdenes y qué pertrechos tenía provistos en forma efectiva".
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Cámara Federal de Salta dispuso el sobreseimiento del ex juez Ricardo Lona
Confirmaron la prisión de Luciano Menéndez por la masacre de Palomitas
El tribunal también ratificó las prisiones preventivas dictadas contra Guil, Arenas y Alzugaray.
Por insuficiencia de pruebas, los ex policías Soraire y De Ugarriza fueron sobreseídos.
Con una voluminosa resolución de la Cámara Federal de Apelaciones de Salta, que ocupó 52 carillas, la causa abierta por la masacre de Palomitas quedó en las puertas de su elevación a juicio.
En primer lugar, el tribunal integrado por los jueces Roberto Loutaif Ranea, Jorge Luis Villada y Raúl Reynoso rechazó un recurso de apelación interpuesto por la defensa de Luciano Benjamín Menéndez y confirmó la prisión preventiva que la jueza Gladis Comas dispuso para el ex comandante del Tercer Cuerpo del Ejército.
La magistrada jujeña que lleva adelante las actuaciones procesó Menendez como autor mediato del siniestro montaje que el régimen de terror imperante en el país montó el 6 de julio de 1976 para asesinar a doce presos políticos en Palomitas, un paraje distante a 50 kilómetros de la ciudad de Salta, sobre la ruta nacional 34.
Esa noche un grupo comando encabezado por el entonces capitán Hugo Espeche se presentó en el penal de Villa Las Rosas con una orden firmada por el máximo jefe militar en Salta, el coronel Carlos Alberto Mulhall, y retiró a 11 detenidos para un supuesto traslado a Córdoba. Las cinco mujeres y los seis hombres fueron acribillados poco después en Palomitas junto a otro detenido politico que habia sido llevado hasta ese lugar desde una cárcel jujeña.

Mulhall y otro coronel que comandaba la Policía de Salta por aquellos oscuros y sangrientos años, Miguel Raul Gentil, fueron beneficiados con el arresto domiciliario por contar con más de 70 años.
Espeche, por prescripción médica, espera el juicio en el Hospital Militar de Buenos Aires.

Prisiones confirmadas

A través de la resolución que se conoció ayer la Cámara Federal definió varios recursos de apelación que habían sido interpuestos por las partes.
En primer lugar, el tribunal convalidó la decisión de la jueza jujeña al disponer la prisión preventiva de Menéndez, por considerarlo autor mediato responsable del delito de homicidio doblemente calificado.

Asimismo, confirmó la prisiones preventivas del ex director de Seguridad de la Policia de Salta, Joaquín Guil, como partícipe necesario y del ex jefe de Seguridad Externa del penal de villa Las Rosas, Juan Carlos Alzugaray, como partícipe secundario del crimen de lesa humanidad que sigue impune desde hace 32 años.
En igual sentido, los jueces del tribunal resolvieron confirmar la prisión preventiva de Luis Donato Arenas, ex jefe de Policia de Jujuy, como autor mediato del homicidio doblemente calificado de Jorge Ernesto Turk Llapur, el preso político que fue llevado desde la capital jujeña hasta Palomita y acribillado allí junto a las otras víctimas de la masacre.

Sobreseído

Tras añalizar la situación del ex juez federal Ricardo Lona, las imputaciones formuladas en su contra y los argumentos esgrimidos por su defensa, la Cámara resolvió su sobreseimento definitivo, por entenderse que los delitos de encubrimiento e incumplimiento de los deberes de funcionario público por los que había sido indagado no constituían delitos de lesa humanidad, y en consecuencia, se hallaban prescriptos.

Finalmente, el tribunal ordenó a la magistrada de primera instancia profundizar y ampliar las investigaciones, urgiendo la instrucción que se lleva adelante, a fin de que esta causa imprescriptible tenga un definitivo cierre luego de 32 años de impunidad.

Dos policías desvinculados

En la resolución de la Cámara, además de emitirse pronunciamientos sobre distintas cuestiones incidentales del expediente de Palomitas, se dispuso el sobreseimiento provisional de Julio Jorge De Ugarriza, quien en 1976 se desempeñaba como subdirector de la Escuela de Policía de Salta, y de Andrés del Valle Soraire, el ex policía que comandaba por aquellos años la denominada Guardia del Monte.

Se trataba de una unidad supuestamente creada para combatir el abigeato (robo de ganado) en las frontera de Salta con Tucumán, pero que en realidad funcionaba como un grupo de tareas tendiente a "eliminar" focos del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Soraire, quien también está implicado en el secuestro del ex gobernador salteño Miguel Ragone, desaparecido desde marzo de 1976, estuvo varios años prófugo pero no tuvo problemas para seguir cobrando su jubilación desde San Miguel de Tucumán, donde fue arrestado en 2006.

Ahora el ex policía quedó provisionalmente desvinculado de la causa de Palomitas, ya que en su caso y el de Julio De Ugarriza el tribunal encontró "insuficiente el cuadro probatorio para asignarles responsabilidad".



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