lunes, 14 de julio de 2008

Piedra libre a un represor

El comisario mayor retirado de la policía bonaerense Juan Miguel Wolk, responsable del Pozo de Banfield durante la dictadura, no está muerto como creían sus víctimas. Marta Ungaro, hermana de Horacio, militante de la Unión de Estudiantes Secundarios y víctima de La Noche de los Lápices, visto por última vez en ese centro clandestino, denunció que el represor vive en Benedetto Crocce 3045 de Mar del Plata y cobra un beneficio como jubilado. Wolk fue denunciado por el ex policía Carlos Hours ante la Conadep, prestó declaración informativa en la causa Camps pero siguió en libertad gracias a las leyes de impunidad. En 1998 el juez español Baltasar Garzón pidió su extradición. La causa por los crímenes en el Pozo de Banfield está en manos del juez federal de La Plata, Arnaldo Corazza.

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Lunes, 14 de Julio de 2008

HECTOR VILCHE PRESENTO LA ERA DE LAS CAVERNAS

La memoria se vistió de gala

El músico cumplió un sueño, con su banda Viejos, Sucios y Feos: mostrar en público su ópera rock, la primera en el género que tiene como tema la reivindicación de los derechos humanos. Hubo emoción en el Teatro Coliseo de La Plata, que lució colmado.

Por Cristian Vitale

Finalmente, después de tanto andar, se concretó un sueño: el de Héctor Vilche –ex preso político– de exponer su ópera rock, íntegra, en público. Es la primera vez en la historia que el género ofrece una obra –-completa– destinada a repasar, retener y reivindicar la lucha por los derechos humanos durante la última dictadura. Y no es poco. Junto a su banda, Viejos, Sucios y Feos, uno de los fundadores de la Juventud Guevarista de los setenta logró colmar el lujoso teatro Coliseo de La Plata, con una apuesta que se nombra a sí misma: La era de las cavernas. “Esta es una obra que no hubiera querido escribir, pero como dijo un gran juglar, la verdad no tiene remedio”, había expresado alguna vez el cantautor, y el viernes pasó a los hechos a través de una concatenación de canciones sobre los desaparecidos, la lucha de Madres y Abuelas, el exilio, la supervivencia de los presos políticos, la resistencia, Malvinas y los instigadores “civiles” del proceso militar.

Actores en escena, más proyección de documentales de época y una banda rica en instrumentación (violín, saxo, teclados, coros vocales, flauta traversa, bajo, batería, dos guitarras) y en oscilaciones climáticas, operaron como un plafón sólido y variopinto para que Vilche desarrollara su intención en serie. Desde el pesado “Por algo será”, hasta la celestial “En el nombre del padre” (“las complicidades también vistieron sotana”); de la folkie “Madres” a un breve instrumental de color renacentista dedicado al doble dolor (y amor) de las Abuelas; de “Soles, gaviotas y caramelos”, tema nacido de sus cantos prohibidos en cautiverio a “Malvinas”, un alegato antibélico destinado a esclarecer el lado oscuro de la guerra; de “No hablo de dinero”, donde el autor desnuda las intenciones de los “dueños de la carnicería” (los Martínez De Hoz, la Sociedad Rural) a “Resistir es vencer”, un homenaje al slogan de los organismos de derechos humanos durante la dictadura, Vilche y su banda fueron hilvanando una ópera compacta con todos los componentes que le son propios, más un plus como eje: la electricidad corpórea del rock.

El evento, de organización impecable, contó con el apoyo de la Secretaría de Cultura y Educación de La Plata y la asistencia de ex combatientes de Malvinas, madres y abuelas de desaparecidos, sumado a un cúmulo de militantes de la causa que llenó de aplausos una noche hermosa. ¿El futuro? Vilche, preso y torturado durante seis años (1974-1980) en diversas penitenciarías, proyecta volver a exponer la obra en una especie de minigira que prevé abarcar paradas en la ESMA, Bragado, Trenque Lauquen y Zárate. Siguiendo las estelas de Rodolfo Walsh, el hombre de la melena rubia volvió a permitirse otro acto de rebeldía, esta vez sin rejas en el medio.




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