martes, 17 de junio de 2008







HOMENAJE A MARÍA DEL CARMEN ‘COCA’ MAGGI

La mujer que defendió con su vida
la educación como base de igualdad


En el Pasaje Catedral, donde funcionó la Universidad Católica en la cual llegó a ser secretaria general, se colocó una placa en su memoria. Desde la Comisión VJyM se recordó a quien fue víctima del terrorismo de Estado, y sus cómplices civiles de la Triple A y CNU.

Dijeron que fue un mensaje salido desde el alma. Que es una manera de quebrar el mandato del terrorismo de Estado; un homenaje postergado por más de tres décadas. El vocero fue Jorge Casales, militante de la JUP durante los 70. Pero detrás de su discurso, que fue vivencia, estaban las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y todos los organismos que conforman la Comisión por los Juicios Verdad, Justicia y Memoria.
A lo largo de los años, a María del Carmen Maggi se la recordó como alumna medalla de oro. Pero la mujer, de tan sólo 28 años, entregó su vida por defender la universidad popular. Fue secretaria general de la Universidad Católica, desde donde luchó por derogar el arancelamiento, fue docente secundaria y universitaria, y decana de la Facultad de Humanidades.
“1975. Un año terrible”, lo definió Casales. Aún no estaba instaurada la dictadura militar, pero sí actuaban sus cómplices civiles de la Triple A y la CNU. La delicada situación política – en medio de la cual se peleaba por la integración de la Universidad Católica y Provincial- no intimidó a Coca Maggi. El entonces rector de la Universidad, Hugo Amilcar Grinberg, le aconsejó tomarse licencia. Ella se negó.
“Coca Maggi no tenía color político”, rememoró Casales. “Estaba comprometida con un proyecto de educación popular, pero no estaba afiliada a ningún partido político. Yo la cargaba, le decía, ‘Coca vos sos nuestra’”. Ella se sonreía.
A principios de abril de 1975, un mes antes de ser secuestrada, el rectorado de la Universidad Provincial de Mar del Plata, con la firma del rector Catuogno y del secretario general Eduardo Cincotta, a través de un comunicado, “la limitan en sus funciones como profesora de la Facultad de Ciencias Económicas”. Es decir, “la echaron”.
El 9 de mayo de 1975 Maggi fue secuestrada de su casa, situada en Maipú al 4000. Su cuerpo fue encontrado el 21 de marzo de 1976, tres días antes del golpe militar. La causa penal había sido cerrada cuando no había pasado ni un mes de su desaparición, y nunca fue reabierta.
El impulso que se dio desde la Comisión VJyM al Juicio por la Verdad –con la convocatoria de cerca de 50 testigos-, sumado el aporte de documentación de organismos de inteligencia del Estado de aquella época, permitieron al Tribunal Oral Federal la conformación de una causa penal contra los responsables de los secuestros y asesinatos, previos al 24 de marzo de 1976. Los miembros de la CNU ya tienen nombre y apellido para la Justicia.
“LA VOZ DE LOS ESTUDIANTES”
A través de un relato teñido por la emoción, Casales recordó: “Coca llegó a principios de 1973 cuando el estudiantado había tomado la sede de la Universidad Católica de Mar del Plata, y buscaba por todos los medios una alternativa para recuperar la regularización del claustro universitario”.
Enseguida fue aceptada por los estudiantes. “Fue un canal muy importante para normalización porque su relación con Monseñor Pironio nos facilitó todos los trámites”, apuntó Casales.
En las primeras reuniones, dijo, fue “la voz de los estudiantes”. “Conversábamos con ella las alternativas posibles para llegar a una solución: no era poca cosa porque en ese entonces estábamos reclamando la derogación o flexibilización del arancelamiento”.
La realidad universitaria marplatense de entonces era compleja. Había una Universidad Provincial, gratuita, con un gran número de carreras, y estaba la Universidad Católica, arancelada, donde existían carreras que no estaban en la Provincial, como Derecho.
Casales rememoró que Monseñor Pironio “siempre estaba dos pasos adelante”, ya que cuando el estudiantado buscaba la flexibilización, él planteaba la derogación del arancelamiento.
Coca cumplió un papel destacado en esta lucha, que tomó como propia desde su inserción en la Universidad. Las funciones que cumplió nunca fueron remuneradas: su compromiso era íntegro.. “Ella decía, palabras más o palabras menos: ‘En un país de desiguales, lo único que iguala es la educación’”, señaló Casales.
La Universidad Católica fue la única entidad privada en todo el país que funcionó durante tres años gratuitamente. Pero también fue la única que contabilizó tres secretarios generales desaparecidos en tan poco tiempo. No es casualidad.
La pelea por lograr la integración de las universidades marplatenses le llevó la vida a Coca Maggi. “Se pensaba que en pocos meses se iba a concretar, pero la realidad política nos mostró que no fue así”. La asunción de Calabró como gobernador, y de Pedro Arrighi como rector de la Universidad Provincial cambiaron el panorama político. “Arrighi entorpece este proceso de integración, que Coca no pudo ver”, apuntó Casales.
Una reunión entre Maggi y Arrighi, motivó que éste fuera apartado del cargo. Es que en el encuentro le planteó a Coca que la única manera de integrar la Universidad era “designar como decano en la Facultad de Derecho al doctor Jorge Aguilera, que representaba a la derecha del peronismo”. Otra condición era que el personal no docente no podía ir en la unificación, lo mismo que el claustro docente. “Y por último le dice: ‘dígale a Monseñor Pironio que me deje de extorsionar con la venta de la biblioteca de la Universidad”. La conversación, grabada por Maggi, fue expuesta en conferencia de prensa y pocas horas después Arrighi quedó cesante en su cargo.
“Ese día la condenaron a muerte a Coca Maggi. Porque este pasaje Catedral apareció todo pintado. Decía ‘Pironio usurero de los sucios montoneros’. Una infamia total”, aseveró el militante de la JUP.
La cesantía de Arrighi, mencionó Casales, generó “muchos problemas”. Porque con él, debían irse “otros personajes que habían llegado de su mano a la Universidad”. Enseguida comenzarían las amenazas telefónicas y los allanamientos a la Universidad.
El rector Grinberg, junto a Enrique Pecoraro –profesor universitario-, la definían: “Es inteligente, capaz, tiene bajo perfil y por sobre todas las cosas, escucha muy bien”.
“Para la Justicia Federal de Mar del Plata –determinó Casales-, al día de la fecha, es una ilustre desaparecida. Ni siquiera cuando apareció su cuerpo reabrieron la investigación, para al menos agregar la autopsia”.


'Estas en mi memoria'
Marucha, al llegar al acto, sacó de una bolsita –prolijamente doblado- su blanco pañuelo. Ocupó junto a las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora- la primera hilera de sillas montadas para la ocasión. Al medio, estaba sentada Marta, hermana de Coca Maggi, quien agradeció profundamente el homenaje y la lucha que no merma.
El obispo Puíggari rezó una oración y se leyeron poemas de Juan Gelman y Pablo Neruda. Marucha dio un breve discurso donde habló de la “vida tan rica, la dignidad, la fuerza moral” de Coca, a quien la definió “solidaria, buena amiga, desinteresada, una militante cristiana”.
Y leyó unas líneas que decían: “Me dicen que es en vano querer volver, que ya todo ha pasado, que todo es ayer. Me dicen que es inhumano reclamarte existente, que la realidad te señala ausente. Y yo les digo, no. Ni ausencia ni muerte. Estás en mi memoria, estás aquí, presente. ¡Coca Maggi, presente! ¡30 mil compañeros desaparecidos, presentes!”.

PALABRAS DEL OBISPO PUIGARI DE MAR DEL PLATA





LA ALUMBRERA: PRIMER FALLO CONTRA UNA MINERA POR CONTAMINACIÓN
No todo lo que brilla

Es el emprendimiento minero más fabuloso del país. Genera una producción anual promedio de 180 mil toneladas de cobre y 600 mil onzas de oro. Con un problema: exámenes hechos en distintos puntos de la cadena productiva señalan contaminación e incluso informes de la empresa reconocen la situación. Ya hay un procesamiento dictado por la Cámara Federal de Tucumán. Está en marcha el lobby de una industria más que despierta a la hora de relacionarse con el poder.
Secciones

Gonzalo Sánchez
16.06.2008

Tamaño faraónico. La producción anual del emprendimiento llega a 120 millones de toneladas métricas anuales.
Se escribe tanto sobre el daño ambiental que provoca la minería en la Argentina que finalmente muchas denuncias terminan por parecer mentira (y muchas en efecto lo son). Pero esta historia cuenta con avales de la Justicia y ésa es la novedad. Porque este conflicto comienza por el final. O sea: por un fallo.Hace diez días la Cámara Federal de Tucumán procesó por contaminación ambiental, sin prisión preventiva pero con un embargo de bienes millonario, a Julián Rooney, vicepresidente de Bajo La Alumbrera, el más grande emprendimiento minero del país, ubicado entre Catamarca y Tucumán. La medida será apelada, llegará a la Cámara de Casación Nacional y quizás hasta la Corte Suprema, pero eso es el futuro. El presente dice que se trata del primer fallo en toda América Latina contra una empresa minera por contaminación. La noticia alarmó a la Cámara de Empresarios Mineros de la Argentina (CAEM) y eso se tradujo en una solicitada que llegó a los diarios el miércoles 4 de junio. En ese texto, los peces gordos de la industria admiten que la sentencia es falaz y que paraliza a un sector pujante "que genera puestos de trabajo y paga los mejores sueldos". La historia es larga, monumental, por momentos confusa. Comenzó en 1998, en el lecho estático de un canal por el que no corre agua clara. Juan González es biólogo, pero era, además, secretario de Medio Ambiente de Tucumán cuando hace diez años detectó que en el fondo del arroyo DP2, un cuerpo de agua utilizado por animales para saciar su sed y en algunos casos por huertas de agricultores menores para cultivo, la conductividad eléctrica era alta. La conductividad eléctrica es como la fiebre: un síntoma que anuncia que algo ocurre –que puede existir una forma de contaminación– pero que no señala qué. González, entonces, ordenó una serie de pericias a partir de muestras tomadas de uno de los efluentes de la minera que desemboca en ese canal. En total fueron ocho muestreos realizados por el Sistema Provincial de Salud de la provincia (Siprosa). Los resultados fueron contundentes: se hallaron restos de plomo, cadmio, cobre, selenio, mercurio, cianuro y arsénico por encima de los límites establecidos para la salud. Con los valores en la mano, denunció a Bajo La Alumbrera por violación de la Ley Nacional de Residuos Peligrosos, la 24.051.González está del otro lado de la línea, en algún lugar del monte tucumano. Dice que en aquellos tiempos de función pública halló más cosas. "Cada dos años, la empresa tiene que mandar informes de impacto ambiental a organismos auditores. En varios de esos informes, muchos valores estaban por encima de lo permitido. Es decir que ellos mismos admitían que contaminaban." El hombre entra en detalles: explica que el material, que se extrae en el medio de la montaña catamarqueña, viaja por un mineralducto como si fuera un alud de barro, agua y roca molida, hasta una planta en Tucumán, donde es filtrado y secado. "El mineral seco se manda a Rosario en tren –explica González– y el desecho se tira al canal. Yo denuncié eso. Pero luego la causa se planchó." EXPEDIENTES EN REPOSO. El proceso durmió en despachos judiciales durante cuatro años. En todo ese tiempo, la actividad minera en la Argentina siguió desplegando sus fauces, que son como bocas insaciables dispersas de norte a sur sobre la cordillera de los Andes, hasta convertirse en una industria gravitante. La Alumbrera, a tono con esto, terminó de cimentar su imperio fronteras adentro: sus planes de empleo y crecimiento, como el de varias mineras, contaron con créditos del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo. Y la corporación creció sin techos ni límites, a pesar no sólo de esa denuncia sino de otras tantas realizadas por diversas ONG ambientalistas: ese puñado de vecinos y estudiantes autoconvocados en el interior del país que viven anunciando que la minería puede acabar con todo, a veces con pruebas sólidas, a veces no.Bajo La Alumbrera es ahora uno de los principales yacimientos de cobre y de oro del mundo, ubicado a 400 kilómetros de San Fernando del Valle de Catamarca y a 320 al sudoeste de San Miguel de Tucumán. Ahí la Argentina y su espina dorsal, la ruta nacional 40, serpentean hasta desaparecer entre las nubes.Minera Alumbrera Limited –su nombre comercial– está gerenciada por Xstrata Plc, con sede en Suiza, dueña del 50% del paquete accionario. Las empresas canadienses Goldcorp Inc. y Horthern Orion Resources Inc. cuentan con el 37,5 y el 12,5% respectivamente; así se reparte la torta. El emprendimiento es, además de intensivo, faraónico. El territorio de Alumbrera, pasando los alambrados que separan el mundo común del mundo corporativo, es un enclave descomunal. Cuenta con ferrocarril y puerto propio, además de instalaciones que parecen de otro planeta. Ahí, entre montes pelados, los dueños de la mina instalaron hasta un hotel de cinco estrellas para alojar a ejecutivos, visitantes exclusivos y otros empleados jerárquicos. El emprendimiento se puso en marcha en 1997 con una inversión de 1.600 millones de dólares. Como la minería es una commodity, hasta el año 2001 Alumbrera operó a pérdida. Pero a partir de ese año, con el cambio de reglas fiscales y monetarias, la empresa no sólo saldó su cadena de deudas, sino que también comenzó a ganar de veras. El año pasado, las exportaciones de minerales de la Argentina fueron de tres mil millones. Dos mil corresponden a Alumbrera. El precio del cobre, dicen los mercados, seguirá alto por varios años más. Así que el futuro promete. La producción anual de la mina asciende a 120 millones de toneladas métricas. Produce un promedio anual de 180 mil toneladas de cobre y 600 mil onzas de oro. Un negocio tan abrochado como saludable –en términos financieros, desde luego– que se cocina en el norte del país para cotizar en las bolsas de Londres, Toronto y Nueva York. Pero con una astilla, tan pequeña y molesta, clavada en el centro de su talón de Aquiles.LEVÁNTATE Y ANDA. Cuatro años después, entonces, la causa resucitó. Esa resurrección corrió por cuenta de Gustavo Gómez. En el año 2002, cuando asumió como fiscal general de Tucumán, descubrió la denuncia por daño ambiental contra Alumbrera durmiendo el sueño de los justos y retomó la investigación. A la denuncia original sumó otras nuevas, pero una le llamó poderosamente la atención. Según cuenta él mismo, dos jubilados de Santiago del Estero, de esos que ven pasar el tiempo, nunca el mundo, sentados en la puerta de una casucha de material con techos de fibra y ninguna comodidad, escribieron ese año una carta al presidente de la Nación, por entonces Eduardo Duhalde. En la misiva referían que un tren de carga proveniente de la mina, en su paso por el centro del país hacia los puertos del litoral, arrojaba residuos de todo tipo. Duhalde le reenvió la carta a Gómez. Gómez fue con la Gendarmería hasta el puerto de San Lorenzo, donde Alumbrera embarca los minerales que exporta, y recogió muestras de cobre y otros metales. Los resultados otra vez determinaron que los materiales contaminaban y el proceso revivió, pero con mayor intensidad. Los titulares de Alumbrera sostienen que todas esas pericias se realizaron sin control de ningún tipo, que no hubo pruebas ni contrapruebas, por lo tanto, alegan, son falsas: dicen que deberían repetirse. Pero no dijo lo mismo la Justicia tucumana. Gómez tiró más de la piola. "Vi peces muertos en las cercanías de Río Hondo", confiesa, y agrega que enfrentar al poder minero, famoso por su capacidad de lobby –y por vincularse hasta la promiscuidad con gobernadores, intendentes, diputados, en fin, con el poder de turno–, no fue sencillo. Lo explica antes de partir hacia Bolivia, donde disertará, justamente, sobre minería y contaminación ambiental. Después, la Justicia avanzó. Hubo un primer fallo que benefició a la minera, pero luego la Cámara Federal, por tres votos a uno, hace diez días, procesó a Rooney y jaqueó a la corporación. La empresa señaló que la medida "carece de sustento jurídico" porque el área de responsabilidad de Rooney son las relaciones institucionales y no la producción misma. Pero ya era tarde. El fallo, además, abrió la puerta para que vuelvan a investigarse todas las denuncias por contaminación que acumula Alumbrera.Pero también apunta hacia arriba. El fiscal Gómez señala como presunto cómplice de Alumbrera al secretario de Minería de la Nación, Jorge Mayoral, y pide que sea investigado. Ésa es la parte de la historia que puede complicar al gobierno nacional. A principios de este año, en la página de internet de la Secretaría de Minería figuraba un informe en el que se admitía que Minera Alumbrera contaminaba. "Contamina –decía la web–, ya que arroja sulfato, molibdeno y sólidos disueltos totales en valores mayores a los permitidos." Ese informe consta en el expediente judicial, pero ya no está on line en la web oficial: desapareció poco después de que el fiscal Gómez, avisado por el biólogo González, lo denunciara. "Podríamos observar una conducta cómplice de Mayoral en la ejecución del delito imputado a Rooney. Mayoral vino a ver al gobernador Alperovich y a decirle que la empresa no contaminaba y sin embargo en la página estaba esa información", dice Gómez, desde el norte. La Justicia, ahora, debe definir si a Mayoral le corresponde la misma imputación que al vicepresidente de la minera.En las oficinas de Mayoral las trabas burocráticas son una normalidad: se solicita una entrevista con el funcionario. Dicen que está de viaje. Se vuelve a llamar. Dicen que hay que hacer el pedido por mail y esperar. No mucho más. EL ARTE DE LA BUENA CONVERSACIÓN. En un despacho pulcro sobre avenida Córdoba, dos voceros de Alumbrera entrenados en el arte de comunicar dicen que nada es lo que parece.–¿Quieren decir que este fallo es mentira?–Sí. Uno de los dos aclara: es mentira en parte. O sea, es real la existencia del fallo, pero no sus fundamentos. Que la minera no contamina y que además el único desecho que produce va a parar a un dique cerrado que absorbe el sedimento hasta desintegrarlo, se defiende. –¿Entonces, de acuerdo con lo que postulan, habría que inferir que la minería es una industria limpia? –Es muy simple, si la minera contamina se funde, se cae, desaparece. No puede operar. No puede recibir créditos del Banco Mundial ni de nadie. Por eso la gravedad del fallo de la Justicia tucumana: el procesamiento de Rooney pone a Alumbrera bajo la lupa de las entidades internacionales de crédito, y algo peor. "Que la minera contamine –dicen los voceros en su oficina pulcra– implica una caída en la cotización de sus acciones. Por eso te repito: Alumbrera es la primera interesada en no contaminar".–Entonces no contaminan. Pero quisiera ver las pruebas de que no contaminan. ¿Tienen elementos para refutar el fallo y los elementos de los que se valió la Justicia para procesarlos?–Sí, los tenemos, pero lo fundamental es que los exámenes están manipulados, mal hechos. –¿Qué dice Rooney de todo esto?–Nada, que es injusto.–¿Será posible entrevistarlo?–Mirá, por ahora queremos preservarlo, mientras evaluamos qué hacer. Los asesores de imagen insisten con que todo es falso. "Nos acusan de contaminar con cianuro y no es cierto porque Alumbrera no utiliza cianuro para extraer el mineral. Pero te digo, si lo utilizara las medidas de seguridad son tantas y tan rigurosas que jamás podría contaminar. A ver si me explico: el que te vende cianuro no te lo vende si no te acogés a un plan millonario de seguridad." DURA LEX, SED LEX. Gómez, vía Bolivia, retoma. "El fallo está basado en la ley 24.051, no en el Código de Minería. La ley es la que establece los delitos. Y los índices de contaminación no son los que establece el Código sino los que dice la ley."Está satisfecho, Gómez, con el pronunciamiento de la Justicia. Pero dice que hay que seguir hacia arriba y que cada minera –hay 13 yacimientos funcionando a pleno en el país y por los menos 20 en etapa de cateos– tiene su lado vulnerable. "Aunque lo nieguen, todas terminan contaminando. Nosotros somos pioneros en la defensa del medio ambiente desde la Justicia. Hemos logrado la condena y el procesamiento de varios intendentes." El fiscal se refiere a la manera en que operan las corporaciones mineras: se instalan en zonas despojadas de todo, pero sobre todo zonas en las que el Estado no llega, y despliegan su estrategia de interacción comunitaria: generan puestos de trabajo, lo que no tiene nada de malo, desde ya, y asumen un rol paternalista que incluye donaciones varias sobre todo en las áreas de salud y educación, donde, valga la redundancia, el Estado no suele llegar. Y la cadena de la felicidad se prolonga. Se relacionan con los intendentes, donan dinero y desde ese lugar se defienden de las acusaciones por contaminación que brotan aquí y allá. A su flanco cuestionado contraponen su lado filantrópico. El domingo 8 de junio, en una nota llamativamente elogiosa publicada por el diario La Gaceta, de Tucumán, otro ejecutivo de Alumbrera, Jorge Montaldi, señaló que la empresa aportó ingresos a la economía nacional por un total de 3.109 millones de pesos, una cifra que equivale a un tercio del producto bruto geográfico de Tucumán (calculado en poco más de 12 millones). Así las cosas. Del otro lado, equipos de abogados de la corporación trabajan para revertir el fallo, ese fallo trascendente, en los fueros más altos de la Justicia nacional. El agua, mientras tanto, sigue corriendo

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