domingo, 27 de abril de 2008






PROCESARON A SIETE REPRESORES POR EL SECUESTRO DE EMBARAZADAS, SUS COMPAÑEROS Y SUS HIJOS
Nacer y desaparecer en el infierno
El juez federal Alberto Suares Araujo procesó a siete represores que actuaron en la maternidad clandestina de Campo de Mayo durante la última dictadura. El jefe del lugar, Atilio Bianco, tiene una orden de captura internacional.


El Hospital Militar de Campo de Mayo, donde nacieron más de 30 hijos de desaparecidos que fueron apropiados.
Imagen: Adrian Perez

Por Victoria Ginzberg
Enfermeras y obstetras que trabajaron durante la dictadura en el Hospital Militar de Campo de Mayo relataron ante la Justicia que en ese establecimiento se atendía a mujeres embarazadas que estaban secuestradas. “Se encontraban con los ojos tapados con vendas y a veces encapuchadas”, afirmó una enfermera. “Después del parto se les daba una inyección con el objeto de que no tuvieran leche, pues aparentemente no les daban de mamar a los recién nacidos”, relató otra. Cuatro represores y tres médicos fueron procesados esta semana por la desaparición de nueve bebés y sus padres. Al jefe de la maternidad clandestina, el médico Atilio Bianco, lo busca Interpol.
El juez federal Alberto Suares Araujo procesó a los militares Santiago Omar Riveros, Reynaldo Benito Bignone, Eugenio Guañabens Parelló y Osvaldo García. Los médicos Jorge Habid Haddad, Ramón Oscar Capecce y Raúl Eugenio Martín corrieron la misma suerte. Los acusados quedaron comprometidos por la desaparición de nueve embarazadas que dieron a luz en Campo de Mayo, la de sus compañeros y sus hijos, además de otros delitos cometidos en ese centro clandestino de detención. La medida se concretó el lunes pasado, pero hasta ahora no había trascendido.
Entre las pruebas recolectadas por Suares Araujo, muchas aportadas por Abuelas de Plaza de Mayo, existen numerosos testimonios sobre el funcionamiento de la maternidad que se montó en el sector de Epidemiología del Hospital Militar de Campo de Mayo.
En la guarnición militar de Campo de Mayo funcionaron al menos tres centros clandestinos de detención. Uno estaba ubicado en la plaza de tiro, próximo al campo de paracaidismo, y era conocido como “El Campito” o “Los tordos”. El segundo dependía de inteligencia y estaba en la ruta 8, frente a la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral. El último era la prisión militar de Campo de Mayo. Las mujeres que estaban en estado avanzado de embarazo eran llevadas al hospital en ambulancias o en automóviles particulares como un Ford Falcon, un Renault 12 blanco y otro celeste.
La obstetra Luisa Yolanda Arroche de Sala García dijo que en 1976 y 1977 atendió entre 20 y 30 mujeres embarazadas en Epidemiología. Vio a mujeres con las manos atadas y la cara tapada. Siempre había custodios. “En una oportunidad llevaron a un chiquito de 3 o 4 años a eso de las doce de la noche, pero al día siguiente ya no estaba. En otra oportunidad vi a tres criaturas al cuidado de una monja. No escuché comentarios sobre esos chicos, pero evidentemente eran hijos de subversivos”, aseguró.
Concepción Piffaretti fue enfermera auxiliar en Epidemiología. Aseguró que las mujeres que estaban internadas allí tenían los ojos vendados y a veces estaban encapuchadas y que no sabe sus nombres porque se las denominaba NN. “Las que tenían parto natural no volvían, sólo volvían las que tenían cesárea pero no estaban más de dos días”, afirmó.
Luis Eposto, técnico radiólogo y enfermero, afirmó que “una vez nacido el niño, las prisioneras embarazadas eran separadas de él e inmediatamente desaparecían con destino desconocido”. Y contó que todas las noches salía de Campo de Mayo un avión Hércules con rumbo sureste. Despegaba entre las once y las doce de la noche y volvía en menos de una hora, El comentario en el hospital era que “llevaba gente que era tirada al mar”.
Bianco, que formalmente era el jefe de Traumatología, era el encargado de llevar y traer a las mujeres y el jefe de la maternidad paralela. Este represor ya estuvo en prisión por la apropiación de dos menores a quienes anotó como hijos propios. Suares Araujo lo imputó por su rol protagónico en el plan sistemático de robo de bebés. El represor vive en Paraguay y faltó a la cita que tenía en Tribunales hace un mes. Pero entró y salió de la Argentina sin problemas, aun después de su fallida convocatoria judicial. Hace quince días, el magistrado pidió su captura internacional a través de Interpol y aunque se conocen su dirección laboral y la particular, el médico militar sigue en libertad. “Pedimos la colaboración del Ministerio de Justicia y esperamos que el arresto se concrete rápidamente”, señaló a Página/12 Alan Iud, abogado de Abuelas de Plaza de Mayo. Luego de la detención, deberá empezar un proceso de extradición.
Todos los procesados quedaron detenidos en sus propias viviendas, excepto Raúl Martín, que fue alojado en la prisión militar de Campo de Mayo.


PIDEN QUE FRANCO MACRI SEA CITADO POR EL SECUESTRO DE CARLOS GROSSO DURANTE LA DICTADURA
Cuando Franco convenció a Harguindeguy
El dueño de Socma asegura haber logrado la liberación del ex intendente. Un abogado pidió que lo convocaran para que explique cómo fue la negociación. Lo acusa por no denunciar el hecho.

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“No tenía que haber estado ahí”

Por Diego Martínez
El empresario Francisco Macri asegura haber logrado durante una reunión con el general de división Albano Harguindeguy en 1978, el objetivo que Madres de Plaza de Mayo y miles de argentinos no consiguieron en treinta y dos años: la aparición con vida de un detenido-desaparecido. El dueño de Socma intercedió por su joven gerente Carlos Alfredo Gro-sso, el mismo que Carlos Menem designó intendente porteño en 1989. Grosso contó a Página/12 que estuvo más de un mes secuestrado junto a veinticinco ex compañeros de la Dirección Nacional de Educación para Adultos, la Dinea, y que todos fueron liberados, dato que relativiza la influencia del empresario. Macri no respondió la consulta de este diario, pero no le faltará oportunidad de explayarse. El abogado Pablo Llonto le solicitó al juez federal Daniel Rafecas que cite a prestar declaración indagatoria tanto al ex ministro del Interior de la dictadura como al empresario, en su caso por encubrir el secuestro y las torturas a las que fue sometido su hijo putativo.
El primer relato sobre las puertas que golpeó Macri ante el secuestro de Grosso lo publicó en 2001 la fallecida periodista Ana Ale en su libro La Dinastía. Vida, pasión y ocaso de los Macri: “El operativo que montó el patriarca para salvarle la vida fue tan real como el recibo de sueldo que le entregaba cada fin de mes. En junio del ’78, el futuro intendente de Buenos Aires desapareció en una de las redadas que la dictadura realizaba, amparada tras la cortina festiva del Mundial de Fútbol. Macri habló con su amigo el nuncio apostólico Pio Laghi y le pidió que intercediera ante el general Jorge Rafael Videla para que liberaran a su empleado, seguramente secuestrado por error. A los pocos días, sano pero con algunos moretones, Grosso estuvo de vuelta en las oficinas del patrón. Todavía hoy Franco se pone ancho de orgullo cuando le recuerdan su intervención decisiva a favor del rescate del licenciado peronista. En esas ocasiones la mirada se le abuena como a un tigre con el estómago lleno y en reposo”, escribió La Negra, como la recuerda Llonto, quien agregó a sus nobles empresas las que la muerte arrebató a su compañera.
La primera versión publicada del caso en boca de Macri fue durante una entrevista con el periodista Pablo Mendelevich que la revista Debate publicó en marzo de 2004. Para reafirmar que “cuando yo seleccionaba gente los antecedentes políticos no me interesaban” no encontró mejor ejemplo que el de Grosso, a quien contrató en 1976, apenas creó Socma. El empresario no explicó en la entrevista qué antecedente negativo dejó pasar, aunque por obvias razones de calendario no se refería a la gestión en la intendencia que debió abandonar con quince denuncias penales en el haber sino a su militancia política anterior al golpe de Estado.
Chaqueño, nacido en 1943, Grosso se licenció en Letras en Rosario, integró el grupo fundador de la Juventud Argentina para la Emancipación Nacional (JAEN) junto con Rodolfo Galimberti, fue asesor del Ministerio de Trabajo y desde 1973 hasta los primeros meses de 1975 dirigió la Dinea, donde cientos de militantes de la Juventud Peronista enseñaron a leer y escribir a hombres y mujeres adultos de todo el país. Tampoco para los agentes de inteligencia militares era una trayectoria inofensiva, según consta en un documento del área Recursos Humanos con el que se encubrió a los servicios en el Ministerio de Cultura y Educación de la dictadura: “Grosso, Carlos Alfredo. Ex jesuita. Marxista. Impuso en dicha dirección una orientación basada en las teorías educativas de Paulo Freire, marxista brasileño que actuó como asesor del ex presidente chileno Salvador Allende”. Grosso estaba “acusado” de planear campañas “para educar analfabetos e infiltrar ideas marxistas”.
¿Cómo fue el primer relato de Macri? “Gro-sso, que era gerente de un área de promoción y desarrollo, un día desapareció, fue secuestrado. Y como era uno de mis miles de hijos, no lo dejé solo. Fui a hacer la denuncia de la desaparición y a interceder ante las autoridades. El general Harguindeguy me dijo que Grosso estaba en la ESMA e iba a ser fusilado y me ofreció sacarlo bajo mi responsabilidad. Yo firmé un papel haciéndome responsable por Grosso.”
Ese mismo año retomó el tema en su autobiografía Franco Macri. El futuro es posible. Esta vez para ejemplificar un momento difícil de su vida contó que su gerente “fue secuestrado por un grupo militar y nadie conocía su paradero”. Fue entonces cuando “me expuse sin cuidado y salí a defender a un colaborador que estaba más que seguro no tenía antecedentes peligrosos (sic) para el sistema. Afortunadamente logré convencer al entonces ministro del Interior, el general Albano Harguindeguy, quien bajo mi responsabilidad lo hizo liberar. Grosso ya había sido torturado y condenado a muerte. Una vez libre, tardó muchos meses en recuperarse y reincorporarse al trabajo. Años después Grosso volvió a la política y llegó a intendente de la ciudad de Buenos Aires”.
¿Harguindeguy le confió a Macri que Grosso estaba “condenado a muerte”? ¿Le dijo qué tribunal condenaba a muerte a un desaparecido? ¿Quién y dónde fusilaba? ¿A cambio de qué Harguindeguy aceptó liberarlo? ¿Qué decía el papel que firmó Macri? ¿De qué se hizo responsable? ¿Qué no debía volver a hacer Grosso? ¿Por qué nunca denunció a la Justicia las torturas que sufrió su gerente? Las preguntas de Página/12 quedaron en eso. Las amables secretarias del empresario explicaron que no da entrevistas. Sugirieron enviarle un mail que nunca tuvo respuesta.
“Cuando Ana lo entrevistó para su libro Macri relativizó el hecho. La Negra supo que Grosso había estado varios días desaparecido, encapuchado, torturado y la había pasado mal. Nunca pudo confirmar dónde estuvo, pero su sospecha apuntaba a Coordinación Federal”, relató Llonto. En base al párrafo de la autobiografía, el abogado solicitó al juez Rafecas, que instruye la megacausa del Cuerpo I de Ejército, que indagara a Harguindeguy como coautor mediato de la privación ilegal de la libertad en concurso con tormentos agravados, y a Macri en calidad de encubridor.
“El Ministerio del Interior y en particular el despacho del ex general Harguindeguy fue núcleo central de procedimientos aberrantes que culminaron con secuestros donde los funcionarios y en especial el ex ministro actuaba ‘al amparo del poder estatal’ con ‘medios, recursos, infraestructura y armamento necesario’”, escribió Llonto. Pidió que se analice si el empresario había sido cómplice primario o secundario de delitos de lesa humanidad y si incurrió en omisión de denuncia. “Es llamativa la afirmación sobre la falta de ‘antecedentes peligrosos para el sistema’ de Grosso. Macri sugiere que otros jóvenes secuestrados y torturados eran peligrosos para no se sabe para qué sistema”, concluyó.



Ataque intimidatorio a Correpi
Nota madre:Probation en más casos

“Estoy bien, no me pasó nada, me agaché a tiempo, pero está claro que no fue un intento de robo.” La abogada María del Carmen Verdú, de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), le confirmó a Página/12 que el viernes por la noche fue víctima de un ataque por parte de dos hombres que iban en moto. Los desconocidos, luego de acercarse al automóvil que conducía Verdú, le destrozaron el vidrio de la puerta derecha delantera. Uno de los motociclistas le hizo una seña intimidatoria: pasó su mano derecha a la altura del cuello “a guisa de degüello”, señaló la entidad en un comunicado. El hecho ocurrió el viernes, a las 19.30, en Salguero al 400, en el barrio de Palermo, cuando Verdú regresaba a su casa luego de participar de un acto para recordar a Walter Bulacio, a 17 años de su muerte tras una arbitraria detención policial. “En los últimos tiempos hemos recibido varias amenazas, a partir del avance de algunas causas contra policías y de denuncias públicas por la presencia de policías de gatillo fácil en agencias de seguridad”, sostuvo Verdú.


UNA COMUNIDAD TOBA EN EL CONURBANO BONAERENSE
Buenos Aires punto qom

Lejos de El Impenetrable chaqueño y cerca de una recicladora, 42 familias tobas viven en Derqui y pelean a diario para no desintegrarse en medio de la ciudad. Las puertas de sus casas no tienen llaves, honran a la Pachamama y todo lo que tienen es comunitario.



Imagen: Guadalupe Lombardo
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De El Impenetrable a Ciudad Oculta
El cacique docente

Por Nacho Levy
Taladas a mansalva, cayeron en una atmósfera contaminada, a miles de kilómetros del Impenetrable, conformando una comunidad tristemente nueva, preciosamente originaria. Más de 30 familias de la etnia qom debieron dejar sus tierras del Chaco y partir en busca de trabajo a principios de los ’90, pero los escasos recursos económicos las llevaron a plantarse en Fuerte Apache y Ciudad Oculta, donde la desocupación y la discriminación las volvieron a aunar. Mancomunadamente, decidieron mudarse en 1995 al corazón de un descampado cedido por el Arzobispado de Buenos Aires, lindero a un colegio católico y cercano a una planta recicladora, en el cruce que va desde Derqui a José C. Paz. Y allí, a unos 50 kilómetros de la Capital Federal, respira ahora un barrio toba, conformado ya por 42 familias que conviven en 42 casillas casi idénticas, de ladrillos a la vista, techos bajos, muebles rústicos, olores verdes, sabores naturales y las puertas siempre abiertas, o directamente reemplazadas por cortinas de bienvenida que dan sombra, sin apagar el sol.
Provistas de agua potable, gas y electricidad, no hay casa que no tenga jardín, ni jardín que no intente ser huerta. Entre silbidos de pájaros y otros peatones avícolas, una gallina camina cerca de una computadora, en la vivienda número 1, donde vive Maxe, “Máximo Jorge, en español”, cacique de la comunidad qom, que hoy defiende su historia con la cultura, el idioma y sus ancianos, “porque la tierra está descuartizada”.
Sobre el ruido silvestre de su morada, tal vez irrumpa un llamado a su celular, “que sirve para comunicarse rápido y también para demostrar cuántos años ha tardado la ciencia en crear algo que hiciera lo que nuestros antepasados hacían con los pájaros. Lo malo es que, con el tiempo, el celular te come, porque hay que pagarlo”, aclara.
Ahí, en su pequeño jardín, que no es suyo, sino propiedad comunitaria, sale a meditar todas las noches de luna llena. “Hay quienes piensan que estamos locos, pero con la meditación ancestral nos conectamos con nosotros mismos y con hermanos originarios del Chaco, o de Canadá.” Mira fuerte, mientras habla, junto a una mesa donde reposan al sol sus artesanías, “las manitos de la abundancia, de arcilla, porque el barro aquí no es como el del Chaco”, y a unos pocos metros descansa sembrada la placenta de su hija, a la que riega a diario, “para verla crecer como a la niña”. Adentro de la casa, en el comedor, descansa también la computadora, “que es apenas una herramienta, porque sabemos que mañana podemos quedarnos sin electricidad. La naturaleza, en cambio, tiene otro modo de almacenar las cosas”.
Caminos de barro y cordones de vegetación marcan las arterias de una aldea pequeña, que subsiste vendiendo artesanías en las excursiones a festivales y escuelas, que utilizan a la vez para la difusión de su cultura y del respeto a sus dioses, creencias que facilitan la convivencia con el medio. “Creemos en el sol, el agua, la tierra. El Chaco en los años ’60 no tenía alambrados y estaba lleno de ñandúes, carpinchos, guasunchos, porque se cazaba sólo para comer. Yo vivía descalzo y siempre comía pescado, pero jamás me enfermaba, porque la naturaleza me daba sus vitaminas. Así, nuestros ancianos llegaron sin canas a los 80, pero hoy está todo contaminado, por quienes llegan sólo para llevarse lo mejor. Y no- sotros estamos acá, a metros de una recicladora. Tal vez, pronto nos vendan el aire. ¿Cuál es el plan? Nos han prohibido la pesca por la contaminación, y aquí nos quieren vender hamburguesas, que tal vez sean de carne humana”, sugiere Máximo, que suele recorrer el centro de la Capital buscando convenios para difundir la cultura qom. Y mientras, mira. “Miro y me pongo triste –confiesa–, al ver tantas personas a las que no les falta nada, pero viven vacías.”
Su antecesor como cacique, Daviaxaiqui, conocido en Buenos Aires como Clemente, afirma que “la tierra tiene sus pulmones en el bosque y sus brazos en los ríos. No se puede atacarla. Nos dicen salvajes, pero de ser salvajes, ¿no debiéramos estar en nuestro territorio?”. Sentado en el comedor de la casa 6, hace silencio ante el galope de un caballo que pasa por la puerta y se acomoda la camisa, que le sirve de nexo con la cultura urbana. “En Derqui –agrega–, en agosto, en el culto a la Pachamama, usamos las prendas típicas, que me gustaría llevar todos los días, pero no sé si me pararía el colectivo.”
Hay celebraciones tradicionales que los mantienen cerca de todo aquello, y lejos de todo esto. “Yo nunca festejé mi cumpleaños
–dice Maxe–, porque los días son todos iguales. Lo que cambia es la persona. Y los casamientos son diferentes según las comunidades. Como yo soy mielero, en mi región los novios se llenan la cara de miel y se dan un beso bien dulce. Otro gran festejo es Aloha, en honor a la abundancia de la tierra, pero ya no se puede celebrar, porque nuestros niños no pueden verla.”
Daviaxaiqui se indigna con una escuela cercana a Fuerte Apache, adonde iban sus hijos antes de entrar en el colegio católico al que van ahora, becados por la fundación del rugbier Agustín Pichot: “En la escuela número 3, un día me mandaron con mi hijo al psicólogo porque decían que tenía actitudes raras, como salir corriendo y dejar la puerta abierta para ir a ver al hermano. Entonces, debí explicarles que nuestras puertas están siempre abiertas y que el vínculo entre hermanos se fortalece desde el parto, cuando el mayor le tira agua al bebé para evitar los celos. Ya ven la unidad de nuestros pueblos, pero no piensan en todo eso cuando juzgan nuestra cultura”.
Sin nombres propios, creció y crece el patrimonio de la comunidad. “En algunos colegios obligan a ponerles nombre a los útiles, y aquí ni las flechas tienen nombre –resalta–, porque compartiendo la gente se conoce mejor.” Tanto que Maxe puede dormir sin miedo y sin puerta: “Yo duermo con la puerta abierta, porque si no hay solidaridad, para qué ser vecinos. Nuestro número es el 2, porque si se cae uno, lo levanta otro, pero en el colegio enseñan lo contrario. A eso lo llaman educación.”
La búsqueda de la integración lleva más de cinco siglos en tierras qom. “En Chaco, presenciamos los partos en familia –señala el cacique–, pero en los hospitales de acá no nos dejan. Si uno no tiene nada que ver, afuera.” Y si tiene algo que ver, mejor que todos lo puedan ver: “Tratamos de no ir al hospital, porque los médicos nos tratan de locos y no aceptan que hay enfermedades que no saben solucionar, que sólo las cura el chamán, como ojeos o daños causados por la envidia. A mi hija, después de varios estudios médicos, la salvó un chamán, pero los doctores han estudiado tanto que ya no creen en nada”.



LOS MEDIOS EN LA DICTADURA
Inauguran una muestra sobre la "Propaganda Negra"

Moyano, titular de la CGT, y Mariotto, del Comfer, abrirán la exposición que mostrará tapas de diarios y publicidades de TV del gobierno de facto.
13:42
27.04.2008

Moyano se entrevistó la semana pasada para solicitarle "autorización" a la central obrera la prestación de servicios de radio y televisión. (Télam)
Con la disputa entre el Gobierno nacional y el Grupo Clarín de fondo, la Confederación General del Trabajo (CGT) inaugurará mañana en su sede central porteña la muestra titulada "Propaganda Negra", que aborda el rol de los medios de prensa durante la última dictadura militar. Esta exposición, que mostrará tapas de diarios y proyecciones de publicidades televisivas del gobierno de facto, será inaugurada en Azopardo 802 por el titular de la CGT, Hugo Moyano, y el interventor del COMFER, Gabriel Mariotto, funcionario clave de la presidenta Cristina Fernández en la elaboración de la nueva Ley de Radiodifusión. La semana pasada, Moyano y Mariotto se reunieron en la sede del Comfer. El camionero adelantó "el absoluto y total apoyo" de la central obrera al proyecto de una nueva Ley de Radiodifusión y le pidió al ex afil de Enrique Albistur en la Secretaria de Medios, que "se le autorice" a la CGT la prestación de servicios de radio y televisión .Del acto también participará el titular del área de Derechos Humanos de la central sindical, Julio Piumato, secretaría que estuvo a cargo de la organización de "Propaganda Negra", realizada en 2006 por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ). Las proyecciones, que son gratuitas y abiertas al público. Esta exposición tiene como objetivo "mostrar a través de las tapas de los principales diarios y revistas nacionales de la época, el rol determinante que jugaron los medios durante la última dictadura en la Argentina", indicó Mariotto, ex decano de esa facultad.



Mentiras y verdades en “El caso Patti”
Miguel Bonasso
27.04.2008

El desafuero del procesado Luis Abelardo Patti, votado por abrumadora mayoría en la Cámara de Diputados de la Nación, significa un avance hacia la consolidación del Estado de Derecho en Argentina porque ratifica un concepto básico emanado de la Constitución de 1994: la democracia se asienta en dos pilares que son la soberanía popular (el voto) y el respeto por los derechos humanos. El debate, muy rico, que se dio en el recinto y en el conjunto de la sociedad no merece ser enturbiado con una serie de falsedades, emanadas de ciertas usinas, que repiten por ignorancia o mala fe los argumentos del represor.Primera falacia: “La Cámara de Diputados desconoce la soberanía popular”. Los diputados que lo impugnamos, apartamos y desaforamos representamos el voto de millones de ciudadanos y la Cámara de Diputados respetó al Partido Unidad Federalista (PAUFE) que lo llevaba en su lista, otorgando de inmediato el escaño al diputado Dante Camaño, que iba en segundo lugar. Tanto al formular la impugnación como al realizar el examen del diploma en la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento, se reiteró que esta decisión era de carácter excepcional y se producía para cumplir con el artículo 75 inciso 22 de la Constitución Nacional, que obliga a los poderes del Estado a cumplir con los tratados internacionales sobre crímenes de lesa humanidad, que impiden otorgar inmunidad a aquellas personas sobre las que pesa una fundada sospecha de haber participado en esos delitos aberrantes. Como lo dijo la entonces diputada Elisa Carrió, en el debate del 23 de mayo de 2006: “No es que tengamos opción, es un imperativo”.Segunda falacia: “La Cámara de Diputados desobedeció a la Corte Suprema”.La Corte Suprema emitió un fallo sintético, en el que remite a una acordada anterior sobre la impugnación al genocida Domingo Antonio Bussi, donde se limita a opinar que la Cámara de Diputados se habría excedido en las atribuciones que le otorga la Constitución Nacional al negar el ingreso de Patti por falta de “idoneidad moral” y que, por lo tanto, el ciudadano de marras goza de fueros desde el mismo momento en que resultó electo. No “ordena” incorporarlo o hacerlo jurar para luego desaforarlo como interpretaron algunos opinadores desinformados. Si fuera así, no habría rechazado por improcedente un pedido de los defensores de Patti para obligar al Congreso a incorporarlo.Los jueces de la Corte no ignoran que esto implicaría una intromisión. Ya la norma pretoriana que emitió suscita dudas al respecto, como lo prueba lo reñido de la votación interna, tanto en el caso de Bussi como en el de Patti: cuatro jueces a favor de otorgarle los fueros y tres en contra. Uno de los disidentes, el juez Juan Carlos Maqueda, sostuvo –entre otros considerandos- lo siguiente: “La atribución que la Constitución Nacional hace al Congreso en su artículo 64 es privativa de ese poder y es al menos cuestionable la posibilidad de control judicial (…) Que resulta claro, pues, que la cuestión debatida involucra la responsabilidad y autoridad del Congreso de la Nación en el ejercicio de una atribución consagrada expresamente en el artículo 64 de la Norma Fundamental, que en sí misma es más política que legal. Excluye el control judicial de modo de evitar avanzar sobre las competencias propias de otro de los poderes…”Es curioso que uno de los jueces que descalificó la decisión del Parlamento haya promovido en algunas entrevistas de prensa que la Argentina abandone el sistema presidencialista y reforme la Constitución para adoptar un sistema parlamentario. Y que otro, que votó en igual sentido, haya declarado en estos días respecto de la controversia entre el gobierno y los dirigentes rurales: “Lo mejor es que (los conflictos) se resuelvan en el campo de la política. Para eso funciona la política, el diálogo, la concertación”. Una posición llamativamente parecida a la que vertió el juez Maqueda al fundamentar su disidencia en el caso Patti.Tercera falacia: “Los diputados desconocen a los jueces”.La Cámara de Diputados votó este último miércoles el desafuero de Patti (que muchos ya dábamos por hecho al haberle negado el ingreso en 2006) a expreso pedido del juez federal de San Martín, Alberto Suáres Araujo, que dictó su prisión preventiva ante fundadas sospechas de que es culpable de varios crímenes de lesa humanidad. Cuarta falacia: “Que no se lo impugnó cuando presentó su candidatura”.Lo impugnaron organismos de derechos humanos, como el CELS, y familiares directos de las víctimas de Patti, como Manuel Goncalves, hijo de Gastón Goncalves y uno de los nietos recuperados por las Abuelas de Plaza de Mayo.Quinta falacia: “Que el desafuero es producto de la persecución política e ideológica y no se le concedió derecho a la defensa”.Algunos han pretendido presentar la impugnación que formulamos algunos diputados en diciembre de 2005 como producto de una persecución. Habría actuado, según esta especie, una suerte de Comité de Salud Pública jacobino, animado por “el odio y el ansia de revancha”. La verdad es bien distinta: en la sesión preparatoria del 6 de diciembre de 2005, a la que asistió Patti y en la que lanzó una formidable amenaza contra quienes lo impugnábamos, el pleno de la Cámara decidió que no jurase y se pasara su diploma a la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento, por 212 votos afirmativos, contra 8 negativos y 9 abstenciones. Hasta el propio partido de Patti, el PAUFE, aceptó que esta comisión analizara su conducta.La comisión se reunió durante tres meses y acumuló un expediente de 12 mil fojas, con numerosos testimonios y pruebas materiales. El ex subcomisario de la Bonaerense no asistió a ninguna de las sesiones, pero su derecho a la defensa fue ejercido por sus partidarios y sus abogados. Al cabo de este trámite, se puso a votación el dictamen de mayoría, el 23 de mayo de 2006, con el siguiente resultado: 164 votos afirmativos y 62 negativos. Es decir, la mayoría calificada de dos tercios, que exige la Constitución, le negó el ingreso al Congreso de la Nación.Sexta falacia: “El desafuero es una maniobra de la mayoría oficialista”.El miércoles pasado hubo 196 votos afirmativos, 9 negativos y 11 abstenciones. Veintidós bloques votaron a favor, cinco votaron negativamente y dos se abstuvieron. Hubo diputados del bloque radical en las tres opciones. La Coalición Cívica, el ARI Autónomo, los socialistas y otros partidos opositores votaron el desafuero solicitado por el magistrado de San Martín para que Patti regresara cuanto antes a la cárcel.Todo el mundo tiene derecho a opinar, pero no a desvirtuar el fondo de la cuestión, que se resume en esta simple pregunta: ¿puede un torturador y un criminal confeso ampararse en una banca de diputado para eludir la acción de la Justicia?

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