viernes, 25 de abril de 2008











FALTA DE MÉRITO
La prisión domiciliaria de Carlos Juárez fue revocada

El anciano ex gobernador de Santiago del Estero estaba detenido por la desaparición de un dirigente político en diciembre de 1975.
10:35
25.04.2008

El ex mandatario provincial fue procesado por la detención y posterior desaparición del concejal justicialista de la ciudad de Clodomira, Emilio Abdala.
El Tribunal de Apelaciones Federal de Santiago del Estero revocó parcialmente el procesamiento del ex gobernador Carlos Juárez por supuestos delitos de lesa humanidad y, en consecuencia, cesó su arresto domiciliario, se informó esta mañana.El juez Molinari lo había procesado por homicidio calificado, torturas, desaparición forzada de persona y privación ilegítima de la libertad, a la vez que ordenó su arresto domiciliario, según consigna DyN. Pero ayer, los miembros del Tribunal Federal local, Luis Lugones y los tucumanos Carlos Jiménez Montilla y Gabriel Casas, modificaron la situación procesal de Juárez al dictarle la falta de mérito legal.El ex mandatario provincial fue procesado por el juez federal subrogante Guillermo Molinari por considerarlo responsable de la detención y posterior desaparición del entonces concejal justicialista de la ciudad de Clodomira, Emilio Abdala.El dirigente fue visto públicamente por última vez en la Casa de Gobierno el 3 de diciembre de 1975, en momentos en que Juárez era el titular del Poder Ejecutivo santiagueño.A última hora de ayer se retiró el personal de la Policía Federal que realizaba la custodia de "La Rosadita", la vivienda donde reside el ex gobernador con su esposa Mercedes Aragonés de Juárez, ubicada en el macrocentro de esta capital.En esa misma causa también había sido procesado el ex subsecretario de Informaciones Musa Azar y el ex secretario de Seguridad Jorge D'Amico, ambos actualmente detenidos por la causa que promovió en noviembre de 2003 la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, a cargo de Luis Duhalde.

El paísViernes, 25 de Abril de 2008
DETENCIONES EN LA RIOJA POR EL ASESINATO DE DOS SACERDOTES
Mártires de la otra iglesia
El vicecomodoro Luis Fernando Estrella, ex segundo jefe de la Base Aérea de Chamical, y el ex alférez Miguel Ricardo Pessetta fueron arrestados por su participación en los asesinatos de los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Rogelio Gabriel Longueville.
Por Diego Martínez

Enrique Angelelli investigó las muertes de Murias y Longueville.
Dos oficiales retirados de la Fuerza Aérea fueron detenidos ayer en La Rioja por su participación en los secuestros y asesinatos en 1976 de los sacerdotes tercermundistas Carlos de Dios Murias y Rogelio Gabriel Longueville, más conocidos como "Los Mártires de Chamical". Se trata del entonces vicecomodoro Luis Fernando Estrella, ex segundo jefe de la Base Aérea de Chamical y figura central de la dictadura en La Rioja, y del ex alférez Miguel Ricardo Pessetta. Citados a prestar declaración indagatoria, ambos hicieron uso de su derecho a no quebrar el pacto de silencio. Son los dos primeros detenidos por crímenes de lesa humanidad en La Rioja. "Es un pequeño gran paso después de tantos años de buscar pruebas", celebró Cristina Murias, querellante y hermana del cura asesinado, quien espera con paciencia cristiana que la Iglesia "deje de mirar para otro lado" y se constituya como querellante.
El párroco francés Longueville y su vicario Murias fueron secuestrados en la noche del 18 de julio de 1976 en la parroquia El Salvador, de Chamical. Sus cuerpos fusilados, con los ojos vendados, aparecieron en un descampado al sur de la ciudad. Murias tenía signos de torturas. Hoy el sitio se denomina Los Mártires y un oratorio honra sus memorias.
El 23 de marzo de 2007 el fiscal general Alberto Lozada, de la Cámara Federal de Córdoba, promovió junto con los fiscales Graciela López de Filoñuk y Horacio Salman la acción para que se investiguen sus crímenes. Adjudicaron el secuestro a Pessetta, al capitán Miguel Angel Escudero, los policías Juan Carlos "Bruja" Romero y otras dos personas. Como emisores de la orden, a los vicecomodoros Lázaro Aguirre y Estrella, jefe y subjefe de la base, y al coronel Osvaldo Pérez Battaglia, jefe del Batallón de Ingenieros 141, todos bajo la órbita del comandante del Cuerpo III, general Luciano Benjamín Menéndez. El 5 de marzo último Murias se presentó como querellante con el patrocinio de las abogadas Cristina Herrera, Adriana Mercado Luna, Viviana y María Elisa Reinoso. El 19 el juez federal Daniel Herrera Piedrabuena citó a los policías Romero, director de Informaciones, y Benito Vera, por su rol en el espionaje previo a los secuestros. Ambos se negaron a declarar pero no quedaron detenidos.
Ayer, Franco Grassi subrogó a Herrera Piedrabuena, ausente por viaje. Estrella, de 74 años, a quien hasta el fiscal daba por muerto, se presentó por la mañana. El defensor oficial Daniel Narbona se negó a asistirlo. Adujo "violencia moral": su padre Nicolás Narbona, ministro de Acción Social riojano de 1973 a 1976, fue preso político durante la dictadura. Lo asistió el defensor Juan de Leonardi, pero Estrella se negó a hablar. Luego hizo lo propio Pessetta. El suboficial Sergio Martínez también estaba citado a indagatoria pero no se presentó a declarar. Ante la ausencia del fiscal Darío Illánez, su secretaria Martha Kinath y las cuatro abogadas pidieron las detenciones, que ordenó Grassi. A las dos de la tarde Estrella y Pessetta fueron trasladados a una dependencia de la Policía Federal. Un hombre de unos cuarenta años vestido con clerygman que dijo ser capellán castrense pero prefirió no identificarse asistió al ultracatólico Estrella antes de la partida. El comodoro retirado es el mismo que el 18 de enero de 1988 comandó la banda que copó el aeroparque Jorge Newbery durante tres horas en un golpe fallido contra el presidente Raúl Alfonsín, a quien consideraba marxista.
La Rioja tiene cuatro causas paradigmáticas. La más avanzada es la que investiga el asesinato del conscripto Roberto Villafañe. Le sigue la de los mártires. A paso lento marchan las que investigan los crímenes del obispo Enrique Angelelli y del catequista Wenceslao Pedernera. Francia también abrió una causa por Longueville a pedido de sus hermanas. "Es un paso muy importante, son los primeros detenidos. Estrella participó en la logística de los crímenes de mi hermano y Gabriel, pero también de Angelelli y Pedernera", apuntó Murias, quien lamentó "que no se acumulen las causas" y confesó que la exigencia de justicia por el crimen de su hermano "ha sido una de las razones de mi vida en todo este tiempo".
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Por el desafuero
La defensa de Patti apelará la detención

La defensa de Luis Patti apelará la detención del ex subcomisario, quien desde anoche se encuentra en prisión por resolución de la justicia federal, mientras analiza los términos en que procederá a impugnar el desafuero dispuesto por la Cámara de Diputados.

Así lo confirmó hoy uno de sus abogados, Silvio Duarte, al explicar que "antes de las 9.30 del lunes" apelarán la denegatoria de eximición de prisión efectuada ayer por el juez Alberto Suáres Araujo.
La resolución del magistrado se produjo horas después de que la Cámara de Diputados aprobara el desafuero de Patti, que le así permite proseguir con la causa que lo involucra en violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar.
El equipo de abogados de Patti impugnará la resolución de la Cámara baja por considerarla "inconstitucional" y por "disentir en que Patti pueda profugarse".
"Violaron la Constitución. Patti debió jurar y, acto seguido, poner sobre la mesa el expediente de Suares Araujo, pidiendo el desafuero y debatir en la Comisión de Asuntos Constitucionales para que se realice un juicio público como dice la ley", enfatizó Duarte.
El equipo jurídico que representa a Patti deberá resolver si presenta la impugnación en la justicia Federal, donde ya tuvo un traspié tras ser rechazado por la jueza María Servini de Cubría, o en el fuero contencioso administrativo.
Patti se encuentra desde anoche en la cárcel de Marcos Paz, de donde fue liberado el 16 de este mes por decisión de la Corte Suprema de Justicia.


EL REPRESOR LUIS PATTI VOLVIO A PRISION DESPUES DEL DESAFUERO DEL CONGRESO
Otra oportunidad de justicia




El barrio privado donde fue detenido el represor Luis Patti.
Imagen: Télam


Por Adriana Meyer
Al final fue apenas un recreo. Ocho fueron los días que el represor Luis Patti estuvo en libertad, por acción del fallo de la Corte Suprema que consideró que el Congreso no tenía atribuciones para impedir su incorporación como legislador electo. Con viento a favor, la Cámara de Diputados tuvo rápidos reflejos para sacarle los fueros que la Corte dijo que tenía, y cumplir así con el pedido del juez federal que lo encarceló en noviembre por el secuestro, tortura y asesinato de siete personas. Anoche el ex comisario de Escobar volvió al “pabellón de lesa” humanidad en la cárcel de Marcos Paz, y se cerró un capítulo del proceso en el que sus víctimas buscan justicia, hasta ahora errático y sinuoso. Ayer, mientras los hijos de sus perseguidos respiraban con alivio, sus abogados prometían seguir dando la batalla legal.
“Fue angustiante para Juana, Manuel, Diego, Antonio y Gastón ver al asesino de sus padres (Gastón Gonçalves y Diego Muniz Barreto) en televisión diciendo cosas tremendas, era demasiado perverso. Pero el desafuero en el Congreso fue contundente y me hace volver a confiar en las instituciones del Estado democrático, como hija, como abogada de las víctimas y como militante de derechos humanos”, expresó Ana Oberlin a Página/12.
“Los diputados hicieron todo mal”, le dijo a este diario Silvio Duarte, uno de los abogados de Patti. No ocultó su satisfacción porque, a su criterio, los legisladores de la Comisión de Asuntos Constitucionales le dieron argumentos para insistir en el reconocimiento de la banca del represor. Ahora evalúa con sus colegas Luis Velazco y Gregorio Badeni si harán su presentación en la Justicia federal, donde en primera instancia no tuvieron suerte porque la jueza María Servini de Cubría ya falló en contra, o en el fuero contencioso administrativo. La diputada Graciela Camaño defendió la actuación de esa comisión, que preside, y calificó las críticas como “chicanas políticas”. Y el diputado Remo Carlotto, uno de los impugnantes de Patti en 2006, aseguró que el desafuero del represor “es irreversible” (ver aparte).
El miércoles durante la sesión en la Cámara baja circularon rumores de que Patti estaba prófugo. La versión llegó a su entorno y el torturador confeso se apuró a hacer declaraciones para avisar que no tenía pensado fugarse. Ayer a la mañana el Juzgado federal 2 de San Martín, a cargo de Alberto Suares Araujo, era un hervidero de abogados querellantes y defensores. La notificación proveniente de Diputados llegó temprano, y enseguida el fiscal federal Jorge Sica pidió la detención, al tiempo que rechazó un pedido de exención de prisión que presentaron los defensores de Patti, como último recurso ante lo inevitable. Suares Araujo se pronunció en el mismo sentido y ordenó que vuelva a ser detenido en Marcos Paz, de donde había salido el miércoles 16 por acción del fallo de la Corte Suprema, firmado el 8 de abril, cuando la Cámara Federal le reconoció los fueros de diputado electo y “suspendió” su encarcelamiento. “Cesa la suspensión y queda plenamente operativa la prisión preventiva”, escribió el magistrado, y notificó por fax a los defensores del ex comisario.
Patti vive en el barrio cerrado Septiembre, ubicado en el kilómetro 47 de la ruta 9, poco antes de Escobar. Sus abogados insistieron en que allí iba a estar esperando a la comisión de la Policía Federal que lo llevaría de regreso al penal de Marcos Paz. Pero la guardia periodística no encontró al dueño de casa, que estaba paseando por afuera del country con su hija de tres años. Cuando apareció la policía, la abuela llevó a la niña a una plaza cercana, antes de que Patti fuera esposado. La suspensión de su prisión, dispuesta por la Cámara Federal de San Martín, había terminado. En el camino había quedado un intento de su defensa para que lo dejaran presentarse en forma espontánea en el juzgado. “No se animaron”, comentaban en su entorno sobre la iniciativa que no generó confianza.
La causa que lo llevó de nuevo a la cárcel –por la privación ilegal de la libertad agravada e imposición de tormentos en siete casos y un asesinato– seguirá acumulando pruebas con vistas al juicio oral, y es posible que Patti sea indagado por el caso del periodista desaparecido Tilo Wenner, que fue incorporado dos días después del fallo de la Corte. A los nuevos testigos, que estos días estuvieron inquietos y llegaron a pedir protección, es posible que se sumen otros. Los abogados del ex comisario anticiparon que apelarán el rechazo a la exención de prisión en la Cámara e insistirán en el reclamo de la banca. Otra esperanza estará puesta en el pedido de nulidad de toda la causa que tiene a estudio la Cámara de Casación. Menos probable es que prospere la recusación al juez Suares Araujo, con el argumento de que habría mantenido una conversación con la diputada kirchnerista Diana Conti.
“El resultado de la votación fue alto y demuestra el compromiso de sectores que superaron sus diferencias para impedir que este personaje se ampare en los fueros y siga impune, y demostraron que la sociedad argentina no quiere genocidas que se cubran en las instituciones”, destacó Oberlin, abogada de los hijos del militante justicialista Gastón Gonçalves, por cuyo asesinato está acusado Patti. La joven letrada rosarina, ella misma víctima del terrorismo de Estado, agregó que “en este proceso penoso encontramos diputados y diputadas de cada bloque que nos ayudaron mucho”. Y destacó también la rapidez del juzgado y la fiscalía. En definitiva, esas instituciones que alguna vez trabaron el camino, ayer lo allanaron.


LOS CIVILES EN LA DICTADURA
A la espera de arrestos

Por Victoria Ginzberg
El fiscal federal de La Plata Sergio Franco reiteró el pedido de detención del gobernador de la provincia de Buenos Aires durante la última dictadura Ibérico Saint-Jean y su ministro de Gobierno, Jaime Lamond Smart. El juez federal Arnaldo Corazza podría ordenar en los próximos días el arresto de los ex funcionarios. La causa fue iniciada por los hijos del periodista Jacobo Timerman, director del diario La Opinión, detenido ilegalmente en varios centros clandestinos bonaerenses.
La denuncia contra los funcionarios de la dictadura (Saint-Jean era militar retirado y Smart civil) fue realizada por el abogado Alejo Ramos Padilla en septiembre del año pasado, mientras se realizaba el juicio contra el sacerdote Christian von Wernich. En representación del actual embajador en Estados Unidos, Héctor Timerman (foto), y su hermano Javier, Ramos Padilla solicitó la detención de otros seis civiles que prestaron funciones durante el terrorismo de Estado. A esa presentación se sumó luego la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y otras víctimas que estuvieron secuestradas y fueron sometidas a tormentos en el centro clandestino Puesto Vasco.
Los acusados no fueron señalados sólo por haber formado parte de la burocracia represiva. Se les imputó participación directa en el secuestro del director de La Opinión y haber estado presentes durante los “interrogatorios”, que iban acompañados de torturas.
Uno de los indicios que llevaron a involucrar a estos funcionarios surge de un libro que escribió el propio Ramón Camps, jefe de la policía bonaerense de la dictadura: en El caso Timerman, el represor les agradece su “colaboración”. En ese texto, Camps señaló que “para la investigación y los interrogatorios se utilizó el mismo equipo que había actuado en el caso Graiver (...) Además, un equipo de integrantes del gobierno provincial, ajenos a la institución policial, colaboró aportando las bases para la consideración jurídica, de carácter económico y para establecer cuál era el verdadero trasfondo de la publicación a través del análisis del contenido de todos los números de La Opinión”. Es también Camps quien allí reconoce que le informó del secuestro de Timerman a Carlos Guillermo Suárez Mason y a Saint-Jean: “En el caso Timerman había dos superiores a quien rendir cuentas: al gobernador, por ser la autoridad natural de la policía, y el comandante del Primer Cuerpo de Ejército”.
Al sumarse a la querella, el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, señaló que Saint-Jean “ostentaba el mando superior de la policía, por encima incluso de Camps”. De Smart dijo que era “un eslabón necesario entre el gobernador y el jefe de la policía, al menos en la facilitación de los medios necesarios para la operatoria militar del terrorismo de Estado”.

Roma hizo justicia


El tribunal de apelaciones de Roma confirmó ayer la condena a cadena perpetua de los ex marinos Jorge Acosta, Alfredo Astiz, Jorge Vildoza y Antonio Vañek. Es por los secuestros y la desaparición de los ciudadanos italianos Angela María Aieta de Gullo, Giovanni Pegoraro y su hija Susana, quien dio a luz en la ESMA a la niña apropiada por el marino Policarpio Vázquez que el lunes recuperó su identidad. El quinto imputado era Héctor Febres, condenado a perpetua en primera instancia, quien falleció en diciembre luego de ingerir cianuro en su dúplex VIP de Prefectura. Vildoza es el único condenado que permanece prófugo desde hace veinte años. Lita Boitano y Vera Jarach, de Familiares y Madres Línea Fundadora respectivamente, consideraron desde Roma que “la de hoy es una jornada de victoria y de justicia para todas las víctimas de la dictadura militar”.
literaturanaomi klein habla de la doctrina del shock, el libro que presenta hoy
“Es mi contribución a la memoria”
Su libro busca demostrar cómo el capitalismo emplea la violencia y el terror contra el individuo y la sociedad. Además de presentarse en la Rural, Klein filma en Buenos Aires un documental junto a Avi Lewis y Michael Winterbottom.

Klein presenta su libro hoy a las 19.30 en la Feria.
Imagen: Guadalupe Lombardo
Subnotas
La visión de los soldados
Para anotar en la agenda


Por Silvina Friera
La musa de la antiglobalización, que vendió más de un millón de ejemplares en todo el mundo con No logo, llama la atención de los hombres. En el hotel céntrico donde se aloja, no es una turista más; camina con la familiaridad de quien conoce el terreno que pisa, se siente “como en casa” en esta ciudad en la que vivió durante 2002. Elegante y cuidadosa de su imagen –para sus encuentros con la prensa contó con la ayuda de maquilladora y coiffeur–, Naomi Klein se toma con humor su regreso al país. Cuando llegó, el sábado pasado, la densa nube de humo que cubría la ciudad impidió que el avión aterrizara inmediatamente en Ezeiza. “Prefiero la otra Argentina, en la que había fuego por la política, y no ésta, que me sofocó de entrada con tanto humo”, bromea la periodista canadiense, que hoy a las 19.30 presentará en la Feria su último libro, La doctrina del shock (Paidós), que bien podría definirse como “la historia no oficial del libre mercado”. En este trabajo de investigación de más de 600 páginas, Klein demuestra cómo el capitalismo emplea constantemente la violencia y el terror contra el individuo y la sociedad.
Nieta de un sindicalista de la empresa Disney e hija de una pareja formada por una artista feminista y un objetor de la guerra de Vietnam que huyó a Canadá, seguidora entusiasta de Eduardo Galeano, John Berger y Susan Sontag, Klein no vino sola a la Argentina. Además de su marido, Avi Lewis, con quien realizó el documental La toma, sobre los obreros de Bruckman y Zanon, la acompaña el cineasta británico Michael Winterbottom, con quien filmará un documental sobre La doctrina del shock en Buenos Aires, donde encontró la materia prima de su último libro. “Acá tomé lecciones de historia simplemente caminando y hablando con amigos por las calles. Fue el período donde más aprendí en poco tiempo, fue una experiencia muy intensa, porque ellos cambiaron la forma en que veía el mundo”, recuerda la periodista en la entrevista con Página/12. Esos amigos –Marta Dillon, Claudia Acuña, Silvia Delfino y Sergio Ciancaglini, entre otros– le contaron de las sangrientas raíces del proyecto de la Escuela de Chicago, comandada por Milton Friedman, “el hombre de la libertad”, según The Wall Street, y compartieron sus propios recuerdos y tragedias personales con Klein.
Gran gurú del movimiento a favor del capitalismo de libre mercado, Friedman fue el responsable de crear “la hoja de ruta de la economía global, contemporánea e hipermóvil en la que hoy vivimos”, plantea Klein. Durante más de tres décadas, el economista de Chicago y sus poderosos seguidores esperaron a que se produjera una crisis de primer orden o estado de shock para vender al mejor postor los pedazos de la red estatal a los agentes privados. “Algunas personas almacenan latas y agua en caso de desastre o terremotos; los discípulos de Friedman almacenan un montón de ideas de libre mercado”, ironiza la autora. Friedman aprendió lo importante que era aprovechar una crisis o estado de shock a gran escala durante la década del setenta, cuando fue asesor del dictador chileno Augusto Pinochet.
Si las privatizaciones, la desregulación gubernamental y los recortes en el gasto social solían ser impopulares entre la gente, “pero con el establecimiento de acuerdos firmados y una parafernalia, oficial, al menos se sostenía el pretexto del consentimiento mutuo entre los gobiernos que negociaban, así como una ilusión de consenso entre los supuestos expertos”, ahora, el mismo programa ideológico “se imponía mediante las peores condiciones coercitivas posibles: la ocupación militar de una potencia extranjera después de una invasión o inmediatamente después de una catástrofe natural de gran magnitud”. Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, “ya no tenían que preguntar al resto del mundo si deseaban la versión estadounidense del ‘libre mercado y la democracia’; ya podían imponerla mediante el poder militar y su doctrina de shock y conmoción”, afirma Klein. “La administración Bush aprovechó la oportunidad generada por el miedo a los ataques para lanzar la guerra contra el terror, pero también para garantizar el desarrollo de una industria exclusivamente dedicada a los beneficios, un nuevo sector en crecimiento que insufló renovadas fuerzas en la debilitada economía estadounidense.” Aunque Friedman declaró que su propuesta era liberar al mercado de la tenaza estatal, Klein advierte que las elites políticas y empresariales sencillamente se han fusionado, “intercambiando favores para garantizar su derecho a apropiarse, desde los campos petrolíferos de Rusia, pasando por las tierras colectivas chinas, hasta los contratos de reconstrucción otorgados para Irak”. La periodista canadiense repasa, en esta exhaustiva investigación, cómo en Chile, Irak, Sudáfrica, Argentina y China la tortura ha sido el socio silencioso de la cruzada por la libertad de mercado global.
Política y economía
–¿Por qué no es frecuente que se relacione, como usted hace en el libro, al neoliberalismo con la violencia y las torturas?
–Creo que por muchas razones, pero la principal es que la historia la contaron los ganadores y, como toda historia de ganadores, está narrada de una manera “muy limpia” y triunfante. Si pensamos en Chile, teníamos a los Chicago Boys, que eran financiados por la fundación Ford. Cuando se los cuestionaba por las violaciones a los derechos humanos llevadas a cabo por Pinochet, ellos decían que eran técnicos, que no tenían nada que ver con esa situación. El principal financista de los grupos de derechos humanos en Chile también era la Fundación Ford, y estos grupos decían que sólo les interesaba que se respetara la ley, que no les interesaba ni la política ni la economía. La Fundación Ford trataba de asegurar que política y economía nunca se entrelazaran. No se relacionaba el neoliberalismo y la tortura por la tiranía de la especialización, abogados por un lado y economistas por el otro que sólo se ocupaban de sus disciplinas. Pero si leemos a Rodolfo Walsh o a Eduardo Galeano, nos encontramos con un análisis completo e integral de la situación.
–El material del libro, sobre todo la parte en la que recuerda los experimentos de electroshocks en pacientes psiquiátricos financiados por la CIA en la década del 50, resulta bastante desesperanzador. ¿Encuentra alternativas?
–Entiendo por qué el material del libro es un tanto deprimente cuando uno lo lee, incluso yo misma me deprimí un poco en algunas instancias (risas). Pero el libro expresa un acto prometedor. Justamente a partir de mi experiencia en la Argentina me di cuenta de la importancia de la memoria histórica para poder resistir y de alguna manera veo al libro como una contribución a la memoria colectiva. Hay una luz de esperanza porque cuando el neoliberalismo falla surge un nuevo espíritu que nos revela una alternativa. Una de las cosas que me hace tener esperanzas es que veo un cambio político en Estados Unidos; cada vez observo cómo más personas están resistiendo y levantándose contra el corporativismo. Y esto es muy nuevo, porque durante mucho tiempo de lo único que se hablaba era de Bush y de su incompetencia.
–¿El contexto electoral norteamericano está vinculado con este cambio que percibe?
–En realidad, la situación electoral lo único que hace es tirarnos hacia atrás. De alguna manera, los movimientos antiglobalización, las protestas de Seattle, que surgieron a fines de los ’90, marcaron un cambio a la hora de hablar del neoliberalismo y el corporativismo. La era Bush y la era del 11 de septiembre con la guerra del terror eclipsaron todas las otras cuestiones políticas, lo cual generó una gran pérdida de conciencia de la situación. Pero después se vivió una especie de coletazo contra Bush, no tanto en cuanto a su agenda política o económica, sino más hacia su persona. Pero por suerte estamos una vez más enfocados hacia la mecánica misma del poder. Hay dos millones de personas que están perdiendo sus hogares mientras el gobierno está preocupado por rescatar a Wall Street. Si uno se fija quiénes están financiando las campañas de Hillary Clinton y Obama, son el Citibank y JP Morgan. Es la primera vez en catorce años que los demócratas obtienen más dinero de los fabricantes de armas que los republicanos. Hillary Clinton ha obtenido más financiación de las compañías de defensa que la que obtuvo John McCain. Ni Clinton ni Obama están aprovechando este gran momento de radicalización que se está viviendo en la sociedad, ninguno tiene planes concretos para retirarse de Irak. Al contrario, quieren mantener la zona verde, que de alguna manera es una ocupación. Obama dijo la semana pasada que el pueblo norteamericano era amargo, que no tenía mucho sentido del humor, y en realidad tiene razón, porque la gente está cansada y furiosa.
–En el libro se percibe una defensa importante de Keynes. ¿Una alternativa sería recuperar la figura de un Estado más fuerte que regule la economía?
–No veo el libro sólo como una defensa del keynesianismo. Creo que es importante entender que el keynesianismo era una conciliación: el New Deal se logró por el masivo movimiento de los socialistas y de los sindicatos, pero no fue suficiente, no fue más allá. No me parece que plantee que la alternativa sea volver al keynesianismo. Estoy a favor de la descentralización, del cooperativismo; no estoy diciendo que volver al modelo keynesiano sea la gran solución.
–Usted señala que los auténticos enemigos de la teoría de Friedman no eran los marxistas, sino los keynesianos norteamericanos, los socialdemócratas europeos y los desarrollistas de lo que entonces se llamaba Tercer Mundo. ¿Quiénes serían hoy los enemigos del neoliberalismo?
–El socialismo democrático siempre ha sido el mayor peligro para el neoliberalismo. La atracción que genera la democracia con la combinación de una red de contención social siempre ha sido “la gran amenaza”. Después de que Allende fuera electo, Kissinger le dijo a Nixon que temía que el modelo chileno se propagara por el mundo. Creo que las tácticas de ayer y de hoy son las mismas, por ejemplo, la forma en que se demoniza a Hugo Chávez y Evo Morales. Lo mejor que le pasó a Chávez es haber perdido el referéndum porque ahora es mucho más difícil presentarlo como autoritario cuando aceptó y respetó el resultado. Cuando vemos que con la única figura con la que no se puede tratar en Irak es con Al Sadr, empezamos a comprender claramente cuál es la amenaza de Irak. Al Sadr es un nacionalista fundamentalista, los otros líderes son tan fundamentalistas como él en cuestiones de religión, pero la diferencia es que Al Sadr quiere tener el control de la economía de Irak. Nos enfrentamos a la misma lucha y la misma batalla que hemos tenido en los últimos treinta años y las mismas amenazas. Las figuras que no tienen respeto por la democracia son un don para los neoliberales

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