jueves, 14 de febrero de 2008


De Marchi y Losito los más implicados, también fueron mencionados Barreiro y Reynoso.
Con los dos primeros testimonios los que fueron señalados fueron De Marchi y Losito. Uno acusado de graves vejámenes, el otro hasta el momento, solo de ser parte del Grupo de Tareas.
Esa voz...
En el primer testimonio, una ex-detenida que actualmente tiene 67 años de edad relató el horror que le tocó padecer desde el 14 de septiembre de 1976. La detuvieron en su casa efectivos de la Policía Federal quienes la trasladaron a esa dependencia por Avenida Costanera, refiriéndole que a la noche vendría el personal del Ejército a interrogarla. Ello sucedió efectivamente y desde el principio mismo fue sometida a manoseos y vejaciones sexuales inenarrables, por un sujeto de voz no muy gruesa, con cierta disonancia, muy particular, y acento no local. Esa misma voz la reconocería en ocasión de ser interrogada en el ex-Regimiento 9 y cada vez que se retiraba el dueño de esa voz, y aquel perfume tan particular de quien fuera su abusador el primer día, ella preguntaba a los conscriptos santiagueños quién era el que había salido. Siempre, invariablemente, pese a que no siempre eran los mismos conscriptos los encargados de su custodia, éstos contestaban sin dudar: es el Capitán De Marchi.Por el agujero de la frazada, que oficiaba de cortina en las mazmorras del Centro Clandestino de Detención, ella espiaba a un hombre que siempre pateaba a los prisioneros indefensos, encadenados y encapuchados. Los mismos conscriptos lo identificaron como el Subteniente Barreiro. A Losito lo vio a cara descubierta ya que le mostraba unas fotos de gente buscada por el grupo de tareas para que los identificara. Ella no tenía en ese momento venda alguna debido a que sufría una infección ocular por las vendas con apósitos de los primeros días.El lugar donde estaba detenida era un galpón con boxes improvisados por armarios y como "puerta" o cortina tenía una frazada de campaña. En virtud de que estuvo un tiempo sin vendas y podía espiar a través de un agujero de la frazada, pudo ver que además de los "estables" siempre habían 10 o 15 prisioneros, y podían oírse los gritos desgarradores de la tortura que les era infligida.El abogado de la defensa Dr. Buompadre le preguntó si había cobrado la indemnización que por ley le corresponde a las víctimas de la dictadura, con la excusa de que la pregunta tenía como fin "apreciar el valor subjetivo del testimonio (¿?)", pretendiendo conocer el monto exacto de la misma sin una clara explicación de la pertinencia de lo solicitado. La pregunta llenó de gozo a los familiares de los imputados, quienes, vaya uno a saber con qué tipo de ecuación matemática o de otro orden, parecieron hallar alivio por la vergüenza sufrida tras el horror que describió la mujer.
El segundo testimonio
José, el segundo testigo, reconoció que conocía a Losito y Barreiro, en razón de que era amigo de Javier Mauriño, cuñado de ambos e hijo del conocido caricaturista local "Chaque".En razón de que observó que en su casa había personal del Ejército y de la Policía, se dirigió a la casa de un abogado y no lo encontró. Desesperado, acudió a quien tenía por amigo, y a sus cuñados. Preguntó por Barreiro, con quien se veía habitualmente y no estaba, entonces habló con Losito, ante quien se entregó. El mismo Losito le confesó: "Te estábamos buscando".José tuvo un trato diferente al de la primer testigo, él mismo no sabe porqué, quizás por su conocimiento con personas influyentes del grupo de tareas, no lo puede determinar. Lo cierto es que fue testigo, no obstante, de los gritos de los demás prisioneros y del estado físico deplorable de algunos de ellos. También refirió que eran custodiados por conscriptos santiagueños.La defensa de Losito, el mismo que cita al preámbulo como argumento procesal, pidió un careo entre este testigo y Losito, por contradicciones que eventualmente podrían surgir mas adelante, lo que obviamente le fue denegado, al menos hasta el momento en que las contradicciones efectivamente ocurran. Tras estos dos primeros testimonios, el Tribunal, debido a lo avanzado de la hora estableció un cuarto intermedio hasta las 17 hs.
Las dos primeras piezas del macabro rompecabezas genocida empezaron a delinear el perfil del terrorismo de Estado en Corrientes, y aún queda mucho por ver. La reconstrucción de la memoria histórica recién comienza.

La defensa de dos ex marinos imputados pedirá más testimonios por la Masacre de Trelew
El letrado quiere que otras tres personas comparezcan ante al Juzgado que tramita la causa. Es para deslindar la responsabilidad de Rubén Paccagnini del asesinato de 16 militantes en 1972. En tanto, Luis Emilio Sosa (foto), considerado el hombre fuerte de la base Zar, se encuentra en el juzgado.

Fabián Gabalachis, abogado defensor de dos de los ex marinos imputados en la llamada "Masacre de Trelew", pedirá que comparezcan ante al Juzgado Federal local, que tramita la causa, al menos tres personas mas. Explicó que es para deslindar la responsabilidad de Rubén Ernesto Paccagnini, de 81 años, en la causa por la que se investiga la muerte de 16 militantes de organizaciones de izquierda cuando el entonces capitán era jefe de la base Almirante Zar de Trelew en 1972. "Voy a demostrar que Paccagnini no tuvo nada que ver en el episodio que se investiga del que se entera porque lo fueron a despertar (en la madrugada del 22 de agosto), y que frente al hecho consumado actuó como correspondía, convocando a los médicos e iniciando el sumario", explicó Gabalachis. El penalista dialogó con Télam esta mañana en el juzgado federal, al que asistió porque otro de sus defendidos, Emilio Jorge del Real, fue conducido por la policía para declarar en torno a la causa. Para Gabalachis, el entonces capitán de navío Paccagnini "llegó en pijamas al lugar del episodio porque estaba durmiendo y cuando observó los cuerpos tendidos y escuchó gemidos pidió que de inmediato se convoque al cuerpo médico". "Hizo lo que tenía que hacer y, además, luego de ello pidió un sumario interno" del cual no quedaron rastros porque las pruebas desaparecieron en un "incendio" que se produjo en la oficina donde estaban guardados junto con otros papeles en un destino fuera de Chubut. La responsabilidad de Paccagnini en la masacre de Trelew es la primera controversia que se desató en la investigación, pues mientras la defensa del jefe naval sostiene que fue totalmente ajeno al episodio para la fiscalía su responsabilidad es insoslayable. El fiscal federal Fernando Gelves adelantó que "no cabe ninguna duda de su responsabilidad, sobre todo teniendo en cuenta que como máximo responsable de la base, de lo cual se hace plenamente cargo, tiene por obligación velar por la seguridad de las personas que están en esa repartición". "Por otra parte, nosotros investigamos desde la semana anterior al episodio (cuando ingresan los detenidos luego de ser recapturados en el aeropuerto de Trelew tras la fuga del penal de Rawson) porque él acepta el ingreso de detenidos sin las mas elementales condiciones de alojamiento", sostuvo Gelves. Sobre esto también protesta la defensa del ex jefe naval, quien indicó que él recibió órdenes de la superioridad que, según Gabalachis, ubica en el plano "de la misma Presidencia de la Nación, el Estado Mayor Conjunto y el Ministerio del Interior de entonces, todos le dicen que se haga cargo de los presos". Por esta razón Gabalachis solicitará que "comparezcan los que hicieron el sumario, gente de la cámara que intervino y otros que ahora no recuerdo porque no tengo el expediente a la vista". Desde este jueves se encuentra en el juzgado el ex capitán de fragata Luis Emilio Sosa, considerado el hombre fuerte de la base Zar cuando se produjo la llamada Masacre de Trelew, aunque comenzó a prestar declaración cerca de las 11 asistido por la defensora oficial Mirta Mabel Seniow de Gando. Se estima que la declaración puede demorar hasta la tarde teniendo en cuenta el tiempo que ayer le llevó al ex jefe de la base, Rubén Ernesto Paccagnini hacer lo propio. A las 11.30 ingresó el otro detenido, Emilio Jorge del Real, quien quedó a disposición del juez, aunque no se sabe si declarará esta tarde o si la audiencia se pospone para el viernes

Se agrava la crisis en el gobierno mendocino
Piden la renuncia de un funcionario
Jueves 14 de febrero de 2008


MENDOZA.- Al profundizarse la crisis en el gabinete del gobernador justicialista Celso Jaque, el ministro de Seguridad, Juan Carlos Aguinaga, denunció ayer a funcionarios de otra cartera por los cuestionamientos contra el secretario de Seguridad, Carlos Rico, acusado de haber participado en la represión ilegal durante la dictadura. Aguinaga dijo que hay un plan para sacarlo del gabinete y responsabilizó por ello al coordinador de Derechos Humanos, Pablo Salinas, que depende del Ministerio de Gobierno. "Estoy un poco incómodo", expresó Aguinaga a la prensa en relación con Salinas y otros funcionarios que han tenido activa participación como defensores de los derechos humanos. "Me parece que hay que saber distinguir la barricada o la dirigencia", dijo el ministro. Salinas y los abogados Diego Lavado y Alfredo Guevara tienen activa militancia por los derechos humanos y se los señala en el propio gobierno de Jaque como promotores de la ofensiva contra Rico. Pertenecen al Polo Social, un partido que acordó con el gobernador y cuya presidenta, Angélica Escayola, pidió públicamente la salida del polémico secretario. Esa crisis ya había amenazado con opacar la reciente visita de Cristina Kirchner a la provincia. Sólo una negociación que incluyó a la plana mayor del kirchnerismo mendocino suavizó una protesta en el acto que encabezó el lunes la Presidenta. Aguinaga explicó que el tema ya lo ha hablado con el ministro de Gobierno, Juan Marchena, y con el secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán. Y volvió a defender a Rico como su secretario de Seguridad. Al mismo tiempo, en la Legislatura hubo ayer una fuerte arremetida para precipitar la dimisión de Rico: se presentó un proyecto del diputado Ricardo Puga (concertación radical-peronista) en el que se le pidió a Jaque la separación del comisario. La iniciativa, apoyada por los radicales cercanos al vicepresidente Julio Cobos, no prosperó a raíz de un acuerdo entre el PJ y los demócratas.
FIGURA DE CENTRAL, COLON Y VASCO DA GAMA, DONDE PELE LE HIZO SU GOL 1.000
Andrada, el ex arquero al que vinculan con la dictadura
Trabajó en el Ejército. Lo citará la Justicia: aseguran que intervino en secuestros.
Por: Gustavo Yarroch
El ex arquero Edgardo El Gato Andrada será llevado a la Justicia a partir de un dato terrible: el represor Eduardo Constanzo aseguró que el ex jugador fue agente de los servicios de inteligencia de la dictadura. Constanzo, quien cumple arresto domiciliario en su casa de Rosario, lo incriminó primero en una nota con radio LT 8 de Rosario y luego, el último viernes, ante el juez de San Nicolás Carlos Villafuerte Ruzo.Conocido como El Tucu, Constanzo aseguró que Andrada integró "la patota" que secuestraba gente en Rosario y además dijo que participó del operativo que terminó con la desaparición y la muerte de los militantes peronistas Osvaldo Cambiaso y Eduardo Pereira Rossi. El juez Villafuerte Ruzo es quien lleva adelante la investigación de los casos de Cambiaso y Pereira Rossi."Yo no tengo nada que ver con lo que se me está acusando. Este señor Constanzo desvaría, habla sin saber y no sé por qué me involucró en todo esto. Participé en el Ejército pero no es pecado formar parte de esa fuerza. No significa que sea un delincuente. No hice nada y todo esto me perjudica porque estoy trabajando en un club (Rosario Central). Estaba en el Ejército y jugaba al fútbol, nada más. Ya está, no quiero hablar más de esto. Es todo un invento", dijo ayer Andrada en una charla telefónica con Clarín.Andrada (ver Quién es) se hizo notorio como arquero de Rosario Central, pasó al Vasco da Gama de Brasil y volvió a Colón. Su imagen recorrió el mundo por un hecho singular: en 1969, recibió, de penal, el gol 1.000 de la carrera de Pelé.Según la denuncia de Constanzo, Cambiaso y Pereira Rossi fueron "chupados" en el bar Mágnum, en Córdoba 2787, pleno centro rosarino, el 14 de mayo de 1983, meses antes de que la dictadura llegara a su fin. Días después de sus secuestros, sus cuerpos sin vida aparecieron cerca de Zárate, donde fueron asesinados a quemarropa luego de ser sometidos a sesiones de golpes y picana eléctrica, según prueba la autopsia que se les realizó.Los militares dijeron que las muertes de Cambiaso y Pereira Rossi se produjeron en un enfrentamiento armado, pero las investigaciones posteriores pudieron determinar la intervención de un grupo de tareas en el secuestro y asesinato de ambos.Por los casos de Cambiaso y Pereira Rossi, el ex subcomisario y ex intendente de Escobar, Luis Patti, está detenido con prisión preventiva en la cárcel de Marcos Paz, a la espera de una decisión judicial.Por otro lado, Constanzo señaló, en su declaración ante la Justicia, que Andrada "se jubiló del Destacamento (de Inteligencia) como agente del servicio". Enteradas de las declaraciones de Constanzo, agrupaciones de derechos humanos comenzaron a moverse para intentar que la Justicia actúe rápido. "Desde hace años, en Rosario hay un fuerte rumor sobre la participación de Andrada en la represión. HIJOS pidió la judicialización de Constanzo y que se lo citara como testigo en la causa, condición que lo obliga a decir la verdad ante la Justicia. De nada sirven sus declaraciones en los medios. Ante este pedido, el viernes Constanzo se presentó ante la Justicia y ratificó todo lo que había dicho sobre Andrada", señaló a Clarín Ana Oberlín, abogada de la agrupación HIJOS en Rosario. Fuentes judiciales aseguraron a este diario que Andrada será citado a declarar por Villafuerte Ruzo.Andrada es coordinador de las divisiones inferiores de Central en la zona sur de Rosario. Y la noticia de su supuesta participación en las atrocidades perpetradas por los militares no pasó inadvertida entre las autoridades del club rosarino. "Vamos a esperar la determinación y el fallo de la Justicia al respecto. Obviamente que si hay una condena y se comprueba lo que se está denunciando, Central va a tomar una medida respecto del futuro de Andrada en el club", expresó Alfredo Bühler, vicepresidente segundo de Central, a Clarín.Aldo Pedro Poy y Otto Sesana, dos ex compañeros de Andrada en Central, se mostraron sorprendidos al enterarse por Clarín de que al ex arquero se lo involucra con la dictadura. "Nunca pensé ni imaginé esto que se dice sobre Andrada. Recién me entero. Fue un jugador y un muchacho más en aquella época en Central. La verdad que me sorprende mucho todo esto", indicó Poy. Por su parte, Sesana se preguntó: "¿El Gato en la represión de la dictadura? No lo puedo creer. Fui compañero de él muchos años en Central y era un muchacho extraordinario, muy solidario y sin maldad alguna. Me llama mucho la atención esto que se dice sobre él. Yo ya hace mucho que le perdí el rastro pero jamás imaginé algo así".En cambio, para uno de sus ex compañeros de Colón el tema no tiene mucho de llamativo. Tras pedir reserva de su nombre, el ex futbolista que jugó con Andrada en el club santafesino afirmó: "En el ambiente siempre se comentó que él trabajaba para algún servicio, pero nunca lo pude constatar. Igual, preferiría que esto no sea cierto porque si no dejaría de ser el Gato Andrada para merecer otro seudónimo".En la vuelta de la democracia, en 1983, Andrada, vinculado al entonces vicegobernador santafesino Antonio Vanrell, ocupó un cargo como asesor deportivo en la legislatura provincial. En ese tiempo, el gobernador era José María Vernet, rosarino como Vanrell y como Andrada.Colaboró: Salvador Sales
BUENOS AIRES, 13 (ANSA) - Organismos de derechos humanos denunciaron hoy que un ex represor, involucrado en el fusilamiento de doce presos políticos en 1976, ha violado la detención domiciliaria que le impuso la justicia y se pasea con libertad.El ex represor, teniente coronel (R) Hugo César Espeche, debe cumplir prisión domiciliaria en la ciudad de Comodoro Rivadavia, 1.853 kilómetros al sur de Buenos Aires.Espeche está considerado "prima facie" partícipe secundario del delito de homicidio doblemente calificado" en la denominada "Masacre de Palomitas".La masacre fue cometida el 6 de julio de 1976 en el paraje Las Palomitas, Salta, 1.625 kilómetros al norte de Buenos Aires, cuando 12 presos políticos fueron fusilados cuando eran trasladados de un penal a otro, durante un fraguado "intento de fuga". Espeche, entonces capitán de Ejército, reconoció que fue el jefe del comando que retiró a los presos del Penal de Villa Las Rosas, previo al fusilamiento.Espeche, de más de 60 años de edad, fue beneficiado con la "prisión domiciliaria" pero organismos de derechos humanos denunciaron que el ex represor "deambula en la ciudad realizando compras, concurriendo a clubes y ocupándose de gestiones para una empresa de seguridad privada de su propiedad".La denuncia fue presentada por Encuentro por la Memoria de Salta y la entidad DDHH-Salta, entre otras.Por su parte, la Secretaría de Derechos Humanos de Argentina expresó su "satisfacción" por la detención del Capitán Luis Emilio Sosa, uno de los autores de la masacre de Trelew, cometida el 22 de agosto de 1972.Sosa es el tercer detenido en la causa, pues ya habían sido encarcelados el ex capitán de navío Rubén Norberto Paccanini y el ex capitán de fragata Emilio Jorge Del Real. El organismo recordó que las detenciones fueron solicitadas por el Secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, como querellante en la causa, en ocasión de cumplirse el 35 aniversario del asesinato de 16 militantes detenidos en la Base de la Armada Almirante Zar de Trelew, 1.500 kilómetros al sur de Buenos Aires.En el episodio sobrevivieron tres prisioneros, pero más tarde desaparecieron durante la dictadura militar a partir de marzo de 1976. "La Masacre de Trelew, producida durante la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse, fue el crimen más grave de los cometidos por el gobierno militar de la autodenominada "Revolución Argentina" que usurpó el poder entre 1966 y 1973 y constituyó el punto de partida de las prácticas del terrorismo de Estado", señaló la Secretaría de Derechos Humanos.El secretario Duhalde resaltó que la detención de Sosa, como las de Paccanini y Del Real, "constituye una victoria sobre la impunidad y un hito en el proceso de memoria, verdad y justicia".
Desde la Asociación de Familiares y Amigos de Desaparecidos entrerrianos y en Entre Ríos (AFADER) queremos invitarlos para el día jueves 14 del corriente a las 11:00hs al Juzgado Federal de Paraná, sito en sito en calle 25 de mayo 256, a la presentación como querellante en la causa conocida como Hospital Militar de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, representada por su presidenta Estela de Carlotto.
En dicha causa se investigan los nacimientos clandestinos de bebes en el Hospital Militar de la ciudad, único de lo que fue el II Cuerpo de Ejército en épocas del Terrorismo de Estado. En ella está acreditado el nacimiento de los hijos mellizos de Raquel Carolina Ángela Negro y Tulio Tucho Valenzuela, quienes debieron nacer en marzo de 1978.
Por diversos testimonios pudo saberse que luego de ser secuestrados, Negro, Valenzuela y el hijo de Raquel Negro y Marcelino Álvarez, Sebastián, en la ciudad de Mar del Plata el 2 de enero de 1978, fueron llevados a la Quinta de Funes, Centro Clandestino de Detención que funcionó en Rosario. De allí Raquel Negro fue trasladada al Hospital Militar donde fue ingresada como sobrina de Galtieri.
En noviembre del año pasado declaró en la causa Eduardo "Tucu" Costanzo, represor Rosarino quien declaró que el hijo varón nació muerto o murió a los pocos días y que a la nena la llevaron a Rosario y la dejaron en un convento.
En esta causa se presentó como querellante Sebastián Álvarez, y se solicitó el llamado a indagatoria de Juan Carlos Ricardo Trimarco, primer gobernador de la provincia tras el golpe de Estado producido el 24 de marzo de 1976 y a partir de diciembre de 1976 y hasta 1979 Comandante de la II Brigada Blindada ubicada en Avenida Ejército al final. Por lo que se lo acusa de la sustracción de menores y sustitución de identidad.

Por Memoria, Verdad y Justicia.



Asociación de Familiares y Amigos de Desaparecidos
Entrerrianos y en Entre Ríos – AFADER



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