domingo, 15 de julio de 2007

HOY TODOS SOMOS Carlos Fuentealba - NEUQUEN



El conflicto docente que vive Argentina, se agravó el pasado viernes 6 luego de que un profesor fuera “fusilado” por la Policía provincial de Neuquén. La conmoción logró unir a todos los sindicatos: CTERA (maestros) y CTA (estatales) convocaron a un paro nacional con movilizaciones para hoy, lunes 9, mientras que la CGT hará paros parciales con movilización y decretará un “día de duelo nacional”. Para Jorge Sobisch, gobernador de Neuquén y principal candidato opositor derechista, el hecho significó, seguramente, el fin de sus ambiciones presidenciales y, quizás, también de su gobernación.

En la mañana del pasado viernes 6 los maestros movilizados habían ido en caravana hasta la localidad de Arroyito para bloquear el cruce de las rutas 22 y 237. “Apenas pisamos la ruta empezaron a tirarnos con gases y balas de goma”, relató Silvia Venero, la secretaria adjunta de la Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN). “Nos replegamos, pero la Policía siguió tirando gases. Decidimos movilizarnos a Senillosa, que es la localidad más cercana. Estábamos en eso cuando le dispararon a nuestro compañero.”

Carlos Fuentealba, maestro, de 40 años, participaba en la protesta docente en Neuquén. Al frustrarse la primera movilización huyó junto a sus compañeros en varios autos. La caravana fue perseguida a los tiros durante diez kilómetros, hasta que les hicieron señas de que se detuvieran. Ya a un lado de la ruta, un policía se acercó caminando, parsimonioso, y disparó una granada de gas lacrimógeno dentro del auto en el que viajaba Carlos; el proyectil dejó un hoyo en la luneta trasera e impactó en la nuca de Fuentealba que se encontraba en el asiento posterior. La imagen de los maestros desesperados rompiendo los vidrios del auto humeante para sacar a su compañero recorrieron rápidamente todos los televisores argentinos, cortando trágicamente la siesta del viernes santo. En el hospital provincial fue sometido a dos operaciones. Sin embargo, pasada la tarde del sábado, en coma irreversible, Fuentealba murió.

Carlos era profesor de Química en una barriada humilde dónde eligió trabajar. Para las chicas era “el pintón” y para los chicos “el rey del colegio”. Estaba casado y deja dos hijas. Participaba de las movilizaciones porque lo consideraba un deber, aunque no estaba afiliado al sindicato. Todos los que lo conocen coinciden en algo: “Era un tipazo”.

EN MEMORIA DEL MAESTRO, NO OLVIDEMOS TENGAMOS MEMORIA

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